miércoles, 14 de octubre de 2026

 

      EL CRIADERO DE OSTRAS DE LATZURREGUI

         Y OTRAS ARTES DE PESCA PARA MATAR EL HAMBRE

                                                                                                                                                                                            

         Retrato de Ascensio Ostolaza conservado en Debako Kultur Elkartea.

Al finalizar la última Guerra Carlista, en marzo de 1876, la situación económica en Deba era como para no recordar: las arcas municipales con más telarañas que la casa de Spider-Man, la moral por el suelo, las tripas encogidas por el forzado ayuno, y en consecuencia, hambre, mucha hambre. La guerra se lo había comido todo. Pero bueno; aquello de que el hambre agudiza el ingenio no es cosa nueva, y además parece que es cierto; mucho más si anda por medio algún emprendedor, como es el caso.

No hay nada mejor para conocer nuestra historia que beber directamente de las fuentes más cercanas: en este caso yo lo he hecho de las actas municipales de la Noble y Leal Villa de Deba.

En sesión celebrada por el consistorio el siete de mayo de 1876 (hace 150 años) se leyó una instancia presentada por un debarra llamado D. Ascensio Ostolaza. Decir que el único debarra del que tengo noticias en esa época es Ascensio Ostolaza Larrea, quien durante la Guerra Carlista, seguramente por sus ideas liberales, huyó a Valladolid donde nació su hijo José Manuel Ostolaza. Precisamente a principios de 1876, acabada la guerra, volvió a Deba, donde al parecer sucedieron los hechos que voy a narrar. Su hijo José Manuel contaba por entonces dos añitos de edad.

Ascensio, hijo de Martín Feliz Ostolaza y padre de los hermanos José Manuel y Francisco Ostolaza fue un hombre con una posición económica  holgada. Tradicionalmente, los Ostolaza habían tenido numerosos negocios relacionados con el tráfico mercantil y pesquero en el puerto de Deba. Esa tranquilidad económica debió influir incluso en la afición de Ascensio por cultivar el arte de la pintura; incluso para tener ese tipo de aficiones había que tener tiempo. No he podido averiguar si su retrato al oleo conservado en Kultur Elkartea fue pintado por él mismo.

Pero volvamos al tema del acta, que dice así (la transcribo con la grafía original, tal cuál) :

“Se dio lectura de una instancia de D. Ascensio Ostolaza, de esta vecindad que acompañado de un plano á dirigido a la Excma. Diputacion y esta para su informe al Ayuntamiento en solicitud de autorizacion para construir un deposito ó criadero de ostras en el punto de Lazurregui al lado de la fuente de Maspe y para cerrar los ojos del puente con redes ú otros artefactos para encerrar la pesca” .

Alguien pensará: ¡qué horror!. Cerrar los ojos del puente para pescar todas las lubinas, sargos, corrokones o salmonetes posibles, que por entonces eran muy abundantes. Pero pongámonos en aquella famélica situación. Aclarar que no se trataba del puente sobre el río Deba, sino del pequeño puente, hoy cubierto por la carretera general y el paseo de Maspe donde desemboca la regata de Latzurregi.

La solicitud de don Ascensio fue bien vista tanto por la Diputación como por el Ayuntamiento de Deba, siéndole concedida la licencia para montar su instalación de ostricultura, amén de las artes de pesca entre los ojos del pequeño puente. Esta fue la respuesta del consistorio:

“Enterados los Sres concurrentes (concejales) acordaron informar en los siguientes términos= El punto de Lazurregui entre el puente de Maspe y el de este punto donde proyecta el Sr Ostolaza hacer un deposito ó criadero de ostras es bañado por el mar solo en alta marea ó sea en plena mar y no es navegable razón por la que no cabe perjuicio alguno para la gente de mar el que el solicitante haga el estanque ó pozo que intenta= Tampoco perjudicaria á los pescadores con el cerramiento de los ojos del puente con redes ó alambrado siempre que se sugete al reglamento de la pesca= La corporación municipal no solo no entorpecerá los planes del Sr. Ostolaza y otros que se dediquen á la ostricultura sino que coadyudará en lo posible para que puedan llevarlos á efecto= En el caso que sea V.E, el que otorgue al recurrente la autorizacion que solicita soy de sentir se le manifieste que el dia en que le convenga hacer mas depósitos estanques ú otra especie no las haga sin previa autorizacion=


Litografía del siglo XIX. En ella podemos apreciar el lugar al que se refiere las actas municipales del 7 de mayo y 30 de julio de 1876. A la derecha podemos ver la fuente pública de Maspe en el lugar en que hoy se encuentra el Gaztetxe, anteriormente matadero municipal. Si nos fijamos bien, podemos ver a las mujeres que acuden a ella con sus cántaros. Algo más a la izquierda vemos los tres ojos del antiguo puentecito de la regata Latzurregui, actualmente cubierta por la carretera, la vía férrea y el paseo ribereño de Maspe. En los ojos de este puentecillo es donde Ascensio Ostolaza proyectó colocar unas redes para la pesca. A la derecha del todo se adivina la regata donde este proyectó instalar el criadero de ostras.

 Una nueva acta fechada el 30 de julio de 1876 nos ofrece ciertos interesantes datos sobre el lugar de Latzurregui y las actividades desarrolladas en él siglos atrás, como la maderera. Me refiero al embalse de maderas para la construcción naval. También nos dice que la regata era navegable hasta cierto punto por embarcaciones de poco calado (botes o chanelas). Dice así el acta:

”Acto seguido se dio cuenta del expediente que se instruye en el Gobierno Civil a instancia de D. Asensio Ostolaza, sobre establecimiento de un criadero de ostras y pesquera, remitido según previene el artº 25 de la ley de aguas para su informe y enterado el Ayuntamiento y después de una razonada discusión se acordó evacuar el informe en los términos siguientes:

El punto de Lazurregui entre el puente de Maspe y el de este nombre solo se utiliza para depositar en el troncos y otras maderas, no navega mas que algún que otro bote o chanela y rara vez el vecindario de aquel Arrabal cierra con red los ojos del puente para encerrar la pesca, asi es que poco perjuicio se irrogará al vecindario con que el Sr. Ostolaza adquiera en aquel punto el privilegio de pesca y establecimiento de criadero de ostras y pesquera.

La corporación municipal no solo no entorpecerá los planes del Sr. Ostolaza y otros que se dediquen a la industria indicada sino que coadyuvará en lo posible para y establecimiento de criadero de ostras y pesquera, pueda llevarlos á efecto pero es de sentir que en la concesión que en su dia obtenga del Ministerio de Fomento ó Marina conste que no ha de privar dicho Sr. Ostolaza la navegación de botes o chanelas particularmente cuando conduzcan troncos o materiales por la regata y ojos del puente y que el dia en que trate de hacer nuevos depósitos ó edificios lo verifique previa superior autorizacion”.

De momento no he encontrado información de cómo acabó la aventura ostrera de don Ascensio Ostolaza, pero por si alguno piensa que el mercado de la ostra fue boyante por su consumo en aquella sociedad debarra, literalmente muerta de hambre, le daré un dato de meses después, también entresacado de las actas municipales:

“Tambien se leyó una instancia de Juan Bautista Elosua de esta vecindad quien expone que por reciente fallecimiento de su muger ha quedado con cuatro hijos siendo el menor de 12 dias, sin mas recurso que lo poco que pueda ganar de marinero para el sostenimiento de la familia por lo que suplica se le de el sustento ó alimento de la criatura recién nacida, y enterados los Sres. Concurrentes acordaron señalarle medio real diario desde el dia 12 del corriente, fecha de esta instancia”.

¡Pobre Juan Bautista! Estaba para comer ostras.

Puerto de Deba; fotografía realizada a finales del siglo XIX, poco después de los hechos narrados. Fondeado junto al puente, que como se puede observar su último tramo es levadizo, vemos el bergantín-goleta “Margarita”, propiedad de Manuel Berasaluce.




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