miércoles, 4 de noviembre de 2026

 

      LOS ESCÁNDALOS DE AKERZULO

   Y LA ERMITA DE LA CRUZ


Esta bella fotografía de Pascual Marín fue realizada probablemente en 1931. A la derecha vemos el muro izquierdo de la ermita de la Cruz y sentada sobre el poyete de ésta, una "cashera" con su marmita. Al fondo, la desaparecida casa de Lojendio y a su izquierda el lugar que siempre fue conocido como "Akerzulo".


Desde muy niño, me ha llamado la atención y a la vez me ha encantado el nombre por el que era conocido el recóndito lugar situado al final de la calle de la Cruz, tras la ermita y a un lado de la ya desaparecida casa de Lojendio: "Akerzulo".
 
Para quienes desconozcan el significado de esta palabra, decirles que en euskara significa "el agujero del macho cabrío", palabra con claras connotaciones brujeriles.
Según los medievales inquisidores, el akerra (macho cabrío), representación del diablo, era quien presidía los akelarres y los asistentes debían besarle el ano como símbolo de pleitesía y sumisión. ¡Qué imaginación!

Hace años le pregunté a Anes Arrinda, que además de párroco de Deba sabía mucho sobre historia, magia y animismo en Euskal Herria, si pensaba que aquel agujero de Akerzulo podría haber sido en el pasado lugar de celebración de akelarres y sonriendo me dijo que las palabras siempre quieren decir algo. Y vaya que sí.

Hace unos días encontré en un acta del ayuntamiento debarra lo que podría ser la respuesta a la pregunta que años ha hice a don Anes. Y si no hace referencia directa a actos de brujería realizados en el lugar, si lo hace como lugar de pecado. Tan pecaminoso que el ayuntamiento plantea derribar la ermita de la Cruz por hallarse ésta en el meollo de ese lugar de escándalo e inmoralidad.

El acta corresponde al 26 de agosto de 1866, casualmente justo unos días después de finalizadas las fiestas de San Roque y dice así:

"Se leyó un oficio del Sr Gobernador Civil de fecha 13 del corriente en el que manifiesta que habiendosele denunciado que á la sombra de la ermita de la Cruz de esta villa se cometen actos escandalosos e inmorales que al mismo tiempo perjudican á la salud pública y que el medio de evitar tales hechos seria el suprimir (derribar) ó trasladar a otro punto dicha ermita y que sobre el particular informe el Sr Alcalde oyendo á esta corporacion acordó ella manifestar, que se halla la citada ermita estorbando al transito publico pues que está situada en un paraje muy concurrido entre la plaza y las fuentes públicas y es fama que á su sombra se cometen actos escandalosos é inmorales sirviendo a la vez de foco de inmundicia con gran perjuicio á la salud publica y que por estas razones las imagenes que existen en ella no pueden ser veneradas como corresponde al culto siendo profanadas á cada momento con riñas y palabras obscenas que se dicen á sus inmediaciones por lo que este Ayuntamiento cree seria muy conveniente suprimir ó trasladar a otro punto la mencionada ermita cuya pretensión ha sido solicitada varias veces de S.E.I y muy particularmente el año 1864 sin que hasta ahora se haya podido obtener resultado favorable".

Tras leer el acta y sin descartar que algunos "cabrones" pecadores se lo debieron pasar muy bien en los "Sanrokes" de 1866, incluso años antes, se me presenta una duda:
¿Eran realmente la inmoralidad y los escándalos que tenían lugar en Akerzulo e inmediaciones lo que importaba al ayuntamiento o sería un plan de urbanización de la zona, con derribo de la ermita incluida?  Según el acta, la ermita estorbaba el tránsito entre la plaza y las fuentes públicas, una de ellas tan antigua como la villa de "Monreal de Deva".
  

La fotografía de Roque Aldabaldetrecu nos muestra los restos de la primitiva fuente de la villa a la que hace mención el acta. Fue destruida cuando se construyó el frontón Aldats, hace unos años. Nadie pensó en que aquellos viejos sillares eran parte del origen de nuestro pueblo (año 1343). A nadie se le ocurrió aprovechar aquellas piedras para alimentar la memoria histórica debarra.

Han transcurrido noventaicinco años desde que Pascual Marín realizase la bella fotografía que muestro al comienzo del artículo. Esta mañana me he acercado a Akerzulo, y aunque paso por allí a menudo, tras escribir mi reseña necesitaba estar allí de nuevo. Todo ha cambiado desde entonces; ha perdido el mágico encanto de cuando era joven. Ya no hay burros amarrados como entonces, ni están allí las "casheras" con sus marmitas de leche. Bueno... al menos estaba el amigo Lino sentado en el poyete de la ermita, como la señora de la foto de Pascual Marín; algo es algo.

Y para terminar, decir que cuando se construyó el frontón de Aldats salieron varias propuestas de cómo debía llamarse el nuevo frontón. Entre las variadas propuestas fue seleccionada "Aldats". Parece que nadie cayó en cuenta que el nombre primigenio de ese lugar era "Akerzulo", como lo llamábamos cuando éramos niños y como se había llamado desde tiempos inmemoriales. ¡Qué nombre tan sugestivo!  

    
                                                                                                                                                      



lunes, 26 de octubre de 2026

LA PLAZA, LOS BANQUILLOS, EL IMPUESTO MUNICIPAL Y OTRAS HISTORIAS DECIMONÓNICAS.

                             LA PLAZA, LOS BANQUILLOS,

                           EL IMPUESTO MUNICIPAL

                      y otras historias decimonónicas


Probablemente muchos conocerán esta fotografía de principios del siglo XX, realizada en la entonces conocida como "Plaza Mayor" de Deba. La escena nos muestra a las "baserritarras" vendiendo sus productos del día en la plaza. Todas ellas están sentadas en unos banquillos y si nos fijamos un poco podemos ver a un alguacil, probablemente dos, supervisando los puestos. No hay mesas donde posar los productos, tan solo unos banquillos para las vendedoras.

Hace unos días, revisando las actas municipales debarras me topé con la correspondiente al cuatro de abril de 1869 y de inmediato recordé la foto que muestro pues, aunque es algo posterior, refleja claramente lo que viene a decir el acta.
Por entonces era alcalde de Deba Pedro de Olave, un isabelino-liberal que ocupó durante muchos años ese cargo y que también fue diputado foral. Es el mismo a quien  durante su visita a Deba en 1866, la reina Isabel II regaló una botonadura por el cálido recibimiento que se le hizo; y el mismo también, íntimo amigo de Francisco Pi y Margall, presidente de la 1ª República Española quien, por cierto, veraneaba en Deba.

Sí, en Deba. Porque el presidente republicano, justo es decirlo, fue un gran estudioso del sistema foral, de la historia y de las costumbres del País Vasco. Quizás porque tras la Revolución de 1854, siendo buscado por las autoridades para detenerle, tuvo que refugiarse en Bergara donde el Fuero le amparaba y la policía gubernamental no podía echarle mano.

Fue allí, en Bergara, donde tras un flechazo de los que solo se ven en las películas, el político republicano federalista se casó en pocos meses con una chica jovencísima llamada Petra Arsuaga Goicoechea, vecina de Bergara aunque originaria de Zerain. Esa es la razón por la que al parecer la pareja tomó Deba como lugar de veraneo, por entonces un importante centro balneario decimonónico.
                                                         
                                                 Retrato del alcalde de Deba Pedro Olave Beriztain en el que luce la botonadura que le regaló la reina Isabel II.

Debieron ser interesantes las estivales tertulias en las que, según se dice, intervenían el alcalde debarra Pedro de Olave y Francisco Pi y Margall. ¡Quién pudiera haber asistido a alguna de ellas! 
Fijándome de nuevo en la fotografía, digo yo que la joven esposa del que unos años después llegaría a ser presidente de la 1ª República, más de una vez haría la compra en la plaza que nos muestra la imagen.

- Garbiñe: mesedez, ponme unos puerros que a mi marido le encanta la "porrusalda".

Pero volviendo de nuevo al tema del acta de 1869, cabe decir que, por lo que se deduce del texto, no debía haber hasta entonces banquillos donde las baserritarras asentasen sus posaderas y las pobres mujeres se pasaban toda la mañana de pie. Transcribo literalmente un fragmento del acta referente al tema: 

" Tambien se trato sobre la poca comodidad que existe en la plaza mayor de esta (villa) para la gente que se pone en ella con el objeto de vender las aves frutas hortalizas etc. y á insinuacion del Sr Presidente (el alcalde Olave) se acordó comisionar a D. Juan de Unzueta, Síndico, para que disponga se hagan unos banquillos con destino a los citados vendedores quienes deberán pagar un cuarto por cada dia cuya recaudacion se hará por el Alguacil hasta ver qué efecto y producto resulta para en su caso sacar este arbitrio ó recurso a remate".

Económicamente hablando, eran tiempos muy difíciles y el texto nos da a entender que el señor alcalde no solo estaba pensando en la comodidad de las vendedoras sino también en la forma de sacar unos cuartos para el Ayuntamiento.

Vemos que el precio a pagar por banquillo y día era de un cuarto, muy poca cosa, algo así como un céntimo de peseta. Pero lo más curioso es la expectativa del señor Olave de que si funcionaba la cosa se podría sacar este impuesto a remate, es decir, dar la concesión para la explotación de este servicio de banquillos en subasta al mejor postor.


En esta segunda fotografía de la misma época que la primera, aunque la calidad de la imagen no es buena, podemos apreciar la Plaza Mayor muy concurrida en un día lluvioso de feria. Suelo mojado y algún paraguas abierto. Debe tratarse de la feria que se celebraba el primer sábado de cada mes.

Al fondo vemos la calle de la Cruz con la ermita del mismo nombre y tras ella, la casa de Lojendio al fondo. Cuando esta última fue derribada en 1986, su escudo, el de los Oliden, fue reubicado en los arkupes del Ayuntamiento.
Al comienzo de la calle de la Cruz, a la izquierda, se aprecia la tienda de Jose Mª Azcoitia que años después pasaría a ser propiedad de Domingo Albizu "Arriola". A la derecha de la calle, el banco de San Sebastián, en el lugar en el que actualmente se ubica el supermercado DIA.

A la derecha, en la plaza, se ve que hay gran movimiento en los puestos que, al contrario que en la primera fotografía, cuentan con mesas para exponer los productos. También se aprecian un par de carros.
A la izquierda de la imagen vemos a un charlatán de feria subido sobre una mesa intentando convencer a baserritarras y kaletarras de que él sí vende duros a cuatro pesetas. Alguno picaría.

En fin, son dos imágenes de la historia comercial agropecuaria local que merecen ser conservadas en nuestra memoria.

POSDATA:
Tras la publicación de este artículo, uno de los lectores me envió una versión realizada con IA (ChatGPT) de la última fotografía, la cual publico como una curiosidad.


 
 






 

 






 

miércoles, 14 de octubre de 2026

 

      EL CRIADERO DE OSTRAS DE LATZURREGUI

         Y OTRAS ARTES DE PESCA PARA MATAR EL HAMBRE

                                                                                                                                                                                            

         Retrato de Ascensio Ostolaza conservado en Debako Kultur Elkartea.

Al finalizar la última Guerra Carlista, en marzo de 1876, la situación económica en Deba era como para no recordar: las arcas municipales con más telarañas que la casa de Spider-Man, la moral por el suelo, las tripas encogidas por el forzado ayuno y en consecuencia, hambre, mucha hambre. La guerra se lo había comido todo. Pero bueno; aquello de que el hambre agudiza el ingenio no es cosa nueva, y además parece que es cierto; mucho más si anda por medio algún emprendedor, como es el caso.

No hay nada mejor para conocer nuestra historia que beber directamente de las fuentes más cercanas: en este caso yo lo he hecho de las actas municipales de la Noble y Leal Villa de Deba.

En sesión celebrada por el consistorio el siete de mayo de 1876 (hace 150 años) se leyó una instancia presentada por un debarra llamado D. Ascensio Ostolaza. Decir que el único debarra del que tengo noticias con ese nombre y en esa época es Ascensio Ostolaza Larrea, quien durante la Guerra Carlista, seguramente por sus ideas liberales, huyó a Valladolid donde nació su hijo José Manuel Ostolaza. Precisamente a principios de 1876, acabada la guerra, volvió a Deba, donde al parecer sucedieron los hechos que voy a narrar. Su hijo José Manuel contaba por entonces dos añitos de edad.

Ascensio, hijo de Martín Feliz Ostolaza y padre de los hermanos José Manuel y Francisco Ostolaza fue un hombre con una posición económica  holgada. Tradicionalmente, los Ostolaza habían tenido numerosos negocios relacionados con el tráfico mercantil y pesquero en el puerto de Deba. Esa tranquilidad económica debió influir incluso en la afición de Ascensio por cultivar el arte de la pintura; incluso para tener ese tipo de aficiones había que disponer de tiempo. No he podido averiguar si su retrato al oleo conservado en Kultur Elkartea fue pintado por él mismo.

Pero volvamos al tema del acta, que dice así (la transcribo con la grafía original, tal cuál) :

“Se dio lectura de una instancia de D. Ascensio Ostolaza, de esta vecindad que acompañado de un plano á dirigido a la Excma. Diputacion y esta para su informe al Ayuntamiento en solicitud de autorizacion para construir un deposito ó criadero de ostras en el punto de Lazurregui al lado de la fuente de Maspe y para cerrar los ojos del puente con redes ú otros artefactos para encerrar la pesca” .

Alguien pensará: ¡qué horror!, cerrar los ojos del puente para pescar todas las lubinas, sargos, korrokones o salmonetes posibles, que por entonces eran muy abundantes. Pero pongámonos en aquella famélica situación. Aclarar que no se trataba del puente sobre el río Deba, sino del pequeño puente, hoy cubierto por la carretera general, la vía férrea y el paseo de Maspe donde desemboca la regata de Latzurregi.

La solicitud de don Ascensio fue bien vista tanto por la Diputación como por el Ayuntamiento de Deba, siéndole concedida la licencia para montar su instalación de ostricultura, amén de las artes de pesca entre los ojos del pequeño puente. Esta fue la respuesta del consistorio:

“Enterados los Sres concurrentes (concejales) acordaron informar en los siguientes términos= El punto de Lazurregui entre el puente de Maspe y el de este punto donde proyecta el Sr Ostolaza hacer un deposito ó criadero de ostras es bañado por el mar solo en alta marea ó sea en plena mar y no es navegable razón por la que no cabe perjuicio alguno para la gente de mar el que el solicitante haga el estanque ó pozo que intenta= Tampoco perjudicaria á los pescadores con el cerramiento de los ojos del puente con redes ó alambrado siempre que se sugete al reglamento de la pesca= La corporación municipal no solo no entorpecerá los planes del Sr. Ostolaza y otros que se dediquen á la ostricultura sino que coadyuvará en lo posible para que puedan llevarlos á efecto= En el caso que sea V.E, el que otorgue al recurrente la autorizacion que solicita soy de sentir se le manifieste que el dia en que le convenga hacer mas depósitos estanques ú otra especie no las haga sin previa autorizacion=


Litografía del siglo XIX. En ella podemos apreciar el lugar al que se refieren las actas municipales del 7 de mayo y 30 de julio de 1876. A la derecha podemos ver la fuente pública de Maspe en el lugar en que hoy se encuentra el Gaztetxe, anteriormente matadero municipal. Si nos fijamos bien, podemos ver a las mujeres que acuden a ella con sus cántaros. Algo más a la izquierda vemos los tres ojos del antiguo puentecito de la regata Latzurregui, actualmente cubierta por la carretera, la vía férrea y el paseo ribereño de Maspe. En los ojos de este puentecillo es donde Ascensio Ostolaza proyectó colocar unas redes para la pesca. A la derecha del todo se adivina la regata donde este proyectó instalar el criadero de ostras.

 Una nueva acta fechada el 30 de julio de 1876 nos ofrece ciertos interesantes datos sobre el lugar de Latzurregui y las actividades desarrolladas en él siglos atrás, como la maderera. Me refiero al embalse de maderas para la construcción naval. También nos dice que la regata era navegable hasta cierto punto por embarcaciones de poco calado (botes o chanelas). Dice así el acta:

”Acto seguido se dio cuenta del expediente que se instruye en el Gobierno Civil a instancia de D. Asensio Ostolaza, sobre establecimiento de un criadero de ostras y pesquera, remitido según previene el artº 25 de la ley de aguas para su informe y enterado el Ayuntamiento y después de una razonada discusión se acordó evacuar el informe en los términos siguientes:

El punto de Lazurregui entre el puente de Maspe y el de este nombre solo se utiliza para depositar en el troncos y otras maderas, no navega mas que algún que otro bote o chanela y rara vez el vecindario de aquel Arrabal cierra con red los ojos del puente para encerrar la pesca, asi es que poco perjuicio se irrogará al vecindario con que el Sr. Ostolaza adquiera en aquel punto el privilegio de pesca y establecimiento de criadero de ostras y pesquera.

La corporación municipal no solo no entorpecerá los planes del Sr. Ostolaza y otros que se dediquen a la industria indicada sino que coadyuvará en lo posible para y establecimiento de criadero de ostras y pesquera, pueda llevarlos á efecto pero es de sentir que en la concesión que en su dia obtenga del Ministerio de Fomento ó Marina conste que no ha de privar dicho Sr. Ostolaza la navegación de botes o chanelas particularmente cuando conduzcan troncos o materiales por la regata y ojos del puente y que el dia en que trate de hacer nuevos depósitos ó edificios lo verifique previa superior autorizacion”.

De momento no he encontrado información de cómo acabó la aventura ostrera de don Ascensio Ostolaza, pero por si alguno piensa que el mercado de la ostra fue boyante por su consumo en aquella sociedad debarra, literalmente muerta de hambre, le daré un dato de meses después, también entresacado de las actas municipales:

“Tambien se leyó una instancia de Juan Bautista Elosua de esta vecindad quien expone que por reciente fallecimiento de su muger ha quedado con cuatro hijos siendo el menor de 12 dias, sin mas recurso que lo poco que pueda ganar de marinero para el sostenimiento de la familia por lo que suplica se le de el sustento ó alimento de la criatura recién nacida, y enterados los Sres. Concurrentes acordaron señalarle medio real diario desde el dia 12 del corriente, fecha de esta instancia”.

¡Pobre Juan Bautista! Estaba para comer ostras.

Puerto de Deba; fotografía realizada a finales del siglo XIX, poco después de los hechos narrados. Fondeado junto al puente, que como se puede observar su último tramo es levadizo, vemos el bergantín-goleta “Margarita”, propiedad de Manuel Berasaluce. Debajo, la misma fotografía retocada y coloreada mediante IA. Hay que reconocer que la calidad del retoque es excelente.

  



Firma de Ascensio Ostolaza en las actas municipales de Deba en 1876, cuando era concejal del Ayuntamiento.



miércoles, 19 de agosto de 2026

 

               LA CONTABILIDAD DE CAMILO ESNAOLA

Camilo Esnaola retratado por Rafael Castellano en el sagrado tabernáculo "Bodegón Inaxio" de Deba.

Hace unos días, paseando con unos amigos comentábamos que en la sociedad actual ya no existen personajes "xélebres" barojianos. Personajes legendarios como aquellos que tuvimos la suerte de conocer de niños; una raza de extintos dinosaurios humanos. Camilo Esnaola fue uno de ellos.

Tuve la suerte de conocer y tratar a Camilo, a su esposa Iñaxi y a su hijo Julián desde muy niño. Vivían en el caserío Buenos Aires. Aquella relación se debía a que tanto él como mi abuelo, compañeros de quintas, hicieron la guerra en África, decían ellos que luchando contra el rebelde rifeño Abdelkrim. Y ya se sabe: las amistades forjadas a sangre y fuego son las más duraderas, como el buen acero.

El destino hizo que al cabo de unos años, mi abuelo, natural de Elgueta, cantero de profesión,  y Camilo, debarra de cuerpo y alma, se juntasen en Deba donde el adoquín y la caliza representaban por entonces la piedra angular de la economía de la villa costera.

Trabajaron juntos a menudo. A veces Camilo empleado por mi abuelo; otras Camilo trabajando por libre, generalmente para el Ayuntamiento en pequeñas reparaciones urbanas, limpieza de alcantarillas etc.

A mediados de la década de mil novecientos cuarenta mi abuelo formó parte de la corporación debarra y a esa época corresponde la anécdota que mi madre solía contar sobre las facturas que el bueno de Camilo presentaba al Ayuntamiento por los trabajos realizados.

Contaba mi madre que en una hoja maltrecha solía detallar los diversos conceptos con su correspondiente importe y a pie de página el importe total, o sea, la base Imponible. El secretario municipal tras inspeccionar detalladamente cada uno de los conceptos con su importe correspondiente a menudo le ponía alguna pega por no estar de acuerdo, bien con el concepto o bien con alguna de las cifras. 

Y la reacción de Camilo siempre era la misma. Golpeando varias veces con su índice sobre el importe total de la factura y elevando el tono de la voz decía: Usted no se fije en los números de arriba, lo que vale es el número de abajo.

Hace unos días me llevé una grata sorpresa al leer las actas municipales de Deba, concretamente la correspondiente al 3 de noviembre de 1941. En el punto Nº12 se hacía mención a una factura presentada por Camilo Esnaola que como suele decirse NO COLÓ por no estar claro alguno de "los números de arriba" como solía decir Camilo, cuando para él lo importante era el número de abajo (el total).

Dice así el acta: "12. Idem de la presentada por Camilo Esnaola, debiendo notificarle que la pase por separado, ya que en ella se observa la inclusión en la misma de cargos que afectan á Teléfonos". Algún trabajillo debió hacer Camilo para la RTG que se lo endiñó al Ayuntamiento.. 

Como nota aclaratoria decir que hasta 1950 la concesionaria de teléfonos de Gipuzkoa, además de la municipal de Donostia, era la RTG (Red Telefónica de Guipuzcoa) perteneciente a la Diputación de Gipuzkoa. 

Así se escribe la historia. Lo que hasta la lectura de ese acta era para mi tan solo una anécdota graciosamente narrada por Irene Aranceta, mi señora madre, pasó a ser un hecho contrastado y oficialmente documentado.

O tempora, o mores. Benditos dinosaurios aquellos.



Retrato de viejas glorias debarras pintado por Ramón Alonso Verástegui en el tabernáculo-cenáculo "Bodegón Inaxio" donde Camilo pasó miles de horas. El colorido de la fotografía no se debe a un defecto de esta sino a la capa "protectora" de la grasa parrillera de las chuletas y txitxarros a la brasa. Ramón Alonso, padre de quien fuera alcalde de Vitoria-Gasteiz y ministro de Sanidad perteneció a una familia muy vinculada a Deba, propietaria de la casa de Maspe. 

   

  



 

jueves, 6 de agosto de 2026

                                         FRANCISCO GARATE " AGERRE" 

                    Y JUANA MARI BERISTAIN "ERREMENTERIKOA"

                                 La semilla musical del dúo "Errementerikoa"

Francisco Garate y Juana Mari Beristain "Errementerikoa" hacia 1920, cuando ya eran mayores.

Esta interesante fotografía realizada hacia 1920  y cedida por José Antonio Garate Urain, nos muestra al matrimonio formado por Francisco Garate “Patxi Agerre” y Juana Mari Beristain “Errementerikoa”, ambos de Itziar. Fueron una pareja muy peculiar pues además de estar unidos por el vínculo matrimonial, también lo estuvieron por su gran afición a la música. Francisco tocaba la gaita, la flauta y el txistu y su esposa le acompañaba con el pandero y la voz.

Se cuenta que cuando en la última Guerra Carlista el pretendiente al trono, Carlos VII, entró en Deba en enero de 1875 y se hospedó en el palacio de Aguirre durante los días cinco, seis y siete de ese mes, el matrimonio interpretó ante él varias piezas por lo que este quedó sumamente complacido. Tan satisfecho debió quedar el pretendiente a monarca que su agradecimiento quedó plasmado de su puño y letra a modo de dedicatoria en el pandero del dúo itziartarra. Por desgracia, aquel pandero desapareció en 1936. Una verdadera pena, pues hoy hubiese sido un objeto de gran valor histórico-etnográfico.

La ilustración de José Ignacio Treku nos muestra la entrada de Carlos VII en Deba. Al fondo el palacio de Aguirre donde se hospedó los días cinco, seis y siete de enero de 1875. Fue allí donde firmó y publicó el conocido como "Manifiesto de Deva".

Francisco y Juana Mari tuvieron siete hijos, seis chicos y una chica: José Mari, José Francisco, Juan José, Josefa Antonia, José Joaquín, Fernando y Luis (en realidad José Luis, según aparece en su partida bautismal).

Al menos uno de ellos, José Francisco, luchó en Filipinas en el Batallón de Cazadores Nº12 durante la guerra de independencia de aquel país, según consta en las actas municipales de Deba.   

De profesión carpintero, varios de los hijos de Francisco y Juana Mari se dedicaron a la construcción, siendo autores de varias edificaciones en Deba, entre ellas la casa de la familia Urain en Iturkale. Curiosamente el hijo más joven del matrimonio, Luis Garate, nacido en 1897, se casaría con una de las hijas de aquella familia, Lola Urain, y tendrían tres hijos: Presen, Txaro y José Antonio. 

Luis, de profesión taxista, fue un hombre muy sociable y apreciado por todos los debarras. Sus magníficos coches, primero un Fiat italiano y posteriormente un Austin inglés con garaje en Iturkale, fueron muy utilizados por los vecinos de Deba ya que por entonces eran pocos los que podían comprarse un coche. Respecto al Fiat italiano, cuenta José Antonio Garate que tenía grabada la letra "M" en uno de los guardabarros y que solían decir que la "M" correspondía al apellido Mussolini. Quien sabe si aquel automóvil perteneció al dictador italiano.

Lola Urain, su esposa, regentaba una tienda de ultramarinos en la calle Lersundi en la que también trabajaba su hija Presen. La menor de las chicas, Txaro, trabajó desde joven en el Banco Guipuzcoano.

José Antonio, aunque profesionalmente no se dedicó a la música -su vida profesional transcurrió por otros derroteros- al menos continuó con la tradición musical de la familia y desde muy joven aprendió a tocar el txistu, participando incluso desde muy joven en numerosos eventos como txistulari. También ha sido y es un gran acordeonista lo que demuestra que los genes musicales del dúo itziartarra "Errementerikoa" siguen vivos; muy vivos.


La familia formada por Luis Garate y Lola Urain fueron y hoy siguen siendo sus hijos una de las más clasicas y conocidas familias debarras. En la fotografía, el matrimonio junto a sus hijas Presen y Txaro, su hijo José Antonio y su sobrina Mari Carmen Urain.


Banda de txistularis de Deba; año 1954. De izquierda a derecha Ramón Unanue, Miguel Mugica, José Antonio Garate, Ángel Iriondo y Julián Urain. Llama la atención la juventud de José Antonio, casi un niño. Al fondo, la tienda de ultramarinos de las hermanas Elvira y Lucía Echeverria, esquina Plaza Zaharra con Ifarkale.


Tres generaciones descendientes de los Errementerikoa de Itziar. De izquierda a derecha José Antonio, Jon y Luis Garate; nieto, biznieto e hijo respectivamente de Francisco Garate y Juana Mari Beristain "Errementerikoa".



















jueves, 30 de julio de 2026

 

                 TEMPUS FUGIT SICUT UMBRA

                El tiempo huye como la sombra



No se me ha ocurrido mejor titular que esta frase en latín a menudo tallada en la piedra de los relojes de sol barrocos. Una frase que nos hace recordar que todo en la vida es efímero, tan efímero como la sombra que va moviéndose y desapareciendo al mismo paso que avanza y desaparece el sol: toda una metáfora de lo que es la vida.

La fotografía que muestro fue probablemente realizada por Hilario Allica en agosto de 1947 durante las fiestas de San Roque; concretamente con motivo de un concurso por parejas de trajes típicos de baserritarra.

En ella podemos ver a 16 chicos y chicas debarras posando en el muelle de Deba, precisamente en el lugar que en la antigüedad era conocido como “el pasaje” por ser ese el lugar desde donde salía la gabarra que pasaba al muelle de Urasandi en la ribera mutrikuarra: el puente es cosa de hace dos días (1866).

Del grupo de jóvenes de la fotografía se ha podido identificar a todos gracias a la colaboración de algunos familiares de estos. De izquierda a derecha vemos a José Luis Urcaregui, Luis Salegui "Miramar", Roberto Soto, Ignacio Galarraga, Peli Iriondo “Zesterokua”, Antón Iriondo “Patxi” y Ramón Egaña “Pititi”.

Las chicas de pie: Blanca Esnaola, Iciar Mugica, Begoña Arostegui, Maritxu Jaureguizar, Ane Arostegui y Asun Iriondo “Buruzuri”.

Sentadas: Elena Urcaregui e Itziar Egaña “Millán”. Agachado junto a ellas, Iñaki Iriondo “Zesterokua”.

El citado concurso de trajes fue ganado por la pareja formada por Ignacio Galarraga y Begoña Arostegui quienes, cosas de la vida, contraerían matrimonio a los pocos años. 

Un dato curioso es que el primero de los chicos, José Luis Urcaregui, fue un destacado artista que se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y posteriormente en París y Londres. Más tarde marcharía a trabajar en EE.UU. Él es el autor de la réplica de la imagen de la Virgen de Itziar que hoy podemos contemplar en la fachada principal de la iglesia de Deba, realizada a finales de los cincuenta o principios de los sesenta.

Pero la fotografía nos muestra mucho más que a unos jóvenes de fiesta.

Al fondo a la derecha vemos la imponente e histórica casa-torre de Urasandi, desaparecida en diciembre de 1989 pasto de un incendio. En el pasado tuvo su propio muelle y astillero y las naos de sus propietarios, los Arriola de Urasandi, surcaron las aguas atlánticas para llegar a Terranova y realizar las campañas balleneras. El Euskal Itsas Museoa de Donostia guarda el maravilloso escudo, en el pasado (hasta 1989), situado sobre el dintel de su puerta principal, en el que tallado en piedra arenisca muestra una de aquellas legendarias naos.

Bello escudo en el pasado ubicado sobre el dintel de la entrada principal de la casa-torre de Urasandi, actualmente en el Euskal Itsas Museoa de Donostia.

A su izquierda podemos ver la conocida como “Casa cuartel” por haber sido cuartel de la Guardia Civil y que al dejar de serlo fue cuna y vivienda de conocidas familias debarras como las de Paco Mas, Manuel Egaña "Txapasta", Manuel Elorza "Pikua", Eustaquio Ortega, José Ostolaza y la familia Pascual, Rufino Arritokieta, Daniel Muniozguren, Jesús Sagües y Javier Azcárate.

En el extremo izquierdo podemos apreciar la desaparecida marmolería de Patirki  Astigarraga quien en los años cuarenta dejó su pueblo natal para emigrar a México buscando nuevos horizontes.

Al fondo, entre la marmolería y la casa cuartel se encontraba el caserío “Txokorrekua” que queda tapado en la foto por un árbol y que como el resto de las anteriores casas mencionadas fue devorado por las llamas del incendio de 1989. 

Si nos fijamos de nuevo en la fotografía veremos que ya no queda nada ni nadie de los que aparecen en ella. Todos han desaparecido; hasta los adoquines del muelle.

Bueno... solo queda el histórico escudo de Urasandi, aunque no en su ubicación original. Algo es algo.

Tempus fugit sicut umbra. Parece una frase especialmente pensada y dirigida a los jóvenes: vivid, disfrutar de la vida, pero sobre todo aprovechar el tiempo, porque ese tiempo huye como la sombra. 


 

   


lunes, 27 de julio de 2026

 

LOS HERMANOS

MANUEL Y NEMESIO ECHANIZ ARANBARRI

Dos azkoitiarras muy debarras

 


Retrato de familia. Portada de la iglesia parroquial de Azkoitia. De los once hijos e hijas que tuvo el matrimonio formado por José Luis Echaniz y María Antonia Aranbarri, cinco tomaron los hábitos religiosos, tres monjas y dos sacerdotes, algo impensable hoy día. Enmarcados dentro  de un circulo, a la izquierda, Manuel Echaniz; en segunda fila, Nemesio. 


Los hermanos Manuel y Nemesio Echaniz Aranbarri fueron dos personajes que, por su especial relación con Deba, merecen ser incluidos en los anales de la historia debarra para que no caigan en el olvido.
Nacidos en Azkoitia en el seno de una numerosa y tradicional familia, Manuel, el médico, residió en el municipio debarra desde 1924 hasta 1956.
Nemesio, sacerdote, lo hizo primeramente en 1937, en plena Guerra Civil, cuando tras una traumática escapada a Burgos, con suspensión a divinis incluida, se refugió en Deba durante dos años en casa de su hermano Manuel.  Posteriormente lo haría nuevamente durante diez años, desde 1940 a 1950; fue esquivando un destierro maquillado como destino en la localidad alavesa de Andoin a la que el obispo franquista Lauzurica le quería enviar.

Ambos hermanos fueron personajes con una gran sensibilidad en todo lo concerniente a la cultura, incluida la música, probablemente influenciados por su tío Juan Mari Echaniz, organista de Azkoitia con quien aprendieron las notas del pentagrama y más tarde a acariciar las teclas del órgano. 

  

 
En la fotografía, probablemente realizada a finales de los cuarenta o principios de los cincuenta, vemos a los hermanos Manuel y Nemesio, enmarcados con un círculo, durante una reunión familiar.


Manuel Echaniz Aranbarri (1893-1956)

Manuel Echaniz junto a su esposa Faustina Aizpuru. Seguramente la fotografía fue realizada a comienzos de la década de 1930, cuando Manuel ejercía como médico titular de Itziar.

Manuel fue uno de los médicos más populares y queridos tanto en Itziar como en Deba, ocupando la plaza de médico titular de Itziar en junio de 1924 y posteriormente la de Deba hasta su muerte en julio de 1956.

En junio de 1924, tras sacar el Ayuntamiento a concurso la plaza de médico titular de Itziar, se presentaron seis aspirantes: Marcelo Fernández Mendía, de Bilbao; V.L. Ferrer Mariño, médico titular de Arroniz (Navarra); Vicente Muriel Jimenez, de Salamanca; Jesús Sánchez García, de Madrid; Faustino Zapatero Ballesteros, de Valladolid y por último Manuel Echaniz Aranbarri, médico interino de Itziar desde hacía poco más de un mes.

A pesar del excelente currículum de alguno de ellos, con sobresalientes y matrículas de honor en sus carreras, fue elegido mediante votación secreta Manuel Echaniz ya que, según puede leerse en el acta municipal del 24 de junio de 1924, de todos los aspirantes era el único que hablaba euskara y la mayoría de los habitantes de Itziar no hablaba castellano.

El tiempo justificaría aquella elección pues Manuel Echaniz, como médico y como persona se ganó el respeto, la amistad y el cariño de todo el municipio.
Al igual que su hermano Nemesio, Manuel fue un hombre culto, polifacético, con un sentido del humor único y sociable como pocos.

Siendo médico de Itziar, en infinidad de ocasiones recorrió las casi intransitables pistas de entonces, a veces a lomos de un burro o un mulo, para atender a los enfermos de los caseríos. Y siempre con su peculiar chistoso sentido del humor que en más de una ocasión seguramente fue mas efectivo que las medicinas.

Todavía las personas de edad avanzada recuerdan graciosas anécdotas sobre el azkoitiarra. Una de las más recordadas corresponde a su época como médico de Itziar.

Cuentan que cierto día Echaniz atendió de forma improvisada a un baserritarra.  No debía tener el galeno azkoitiarra lápiz ni recetarios en ese momento y apuntó con tiza la receta sobre una puerta diciendo al baserritarra: vete a la farmacia y que te den esto. Se dice que el baserritarra se presentó en la farmacia con la puerta en busca de su medicina.   

Yo mismo, siendo muy niño fui uno de sus pacientes. Su consulta (por entonces no había centro ambulatorio) se encontraba en su propia vivienda en la casa del "Visi", en la calle del Puerto; creo recordar que en el tercer o cuarto piso. Allí vivió con su esposa Faustina Aizpuru y allí nacieron su hija Gloria, fallecida a la edad de 15 años, y sus hijos  José Luis y Manolo.


     

En la fotografía superior, probablemente realizada en los años cuarenta del pasado siglo, le vemos tocando el armonio en la plaza de San Nicolás de Lastur el día de la inauguración del instrumento ante un numeroso y expectante público. Sobre el armonio, un paraguas, una botella y un vaso de vino, seguramente para templar el teclado. La imagen refleja fielmente el carácter del azkoitiarra: un hombre del pueblo.

Durante la guerra civil, en 1937 fue sancionado a  "12 meses a medio sueldo" por el Ayuntamiento franquista debido a sus ideas nacionalistas. Curiosamente, entre los sancionados por idénticas razones, también con la misma pena, estaban el farmacéutico Eduardo Barrera y José Sagarna, encargado de luz y agua.


 Fotografía realizada durante la década de 1920, cuando Manuel Echaniz ocupaba la plaza de médico titular de Itziar. Al fondo, a la derecha se puede ver la casa del "Visi" donde el médico azkoitiarra vivió con su esposa Faustina y sus hijos. En los bajos de la casa, bajo dos arcos, el popular bar Visi. 


Nemesio Echaniz Aranbarri (1899-1982)



Nemesio fue un importante  poeta, dramaturgo, traductor y músico, siendo considerado como uno de los grandes renovadores de la cultura vasca del siglo XX. Cuando el obispo Francisco Javier Lauzurica, por entonces administrador apostólico de Vitoria quiso alejarle de Gipuzkoa y enviarlo al pueblito alavés de Andoin por ser considerado un elemento incómodo para el régimen, Nemesio alegó ante la Santa Sede problemas de salud pero su solicitud fue desatendida, rompiendo su relación con la diócesis y regresando nuevamente a Deba, donde residia su hermano. Pero no lo hizo como coadjutor de la parroquia, sino como capellán del asilo de las carmelitas descalzas. Además, la vendetta del obispo franquista no se hizo esperar: castigado sin sueldo; a vivir de la caridad. ¿Su pecado? : escribir y promocionar hasta la extenuación la cultura en euskara en todos los campos.


Interesante fotografía realizada durante el desfile con motivo del aniversario de la "Liberación de Bilbao" por las tropas de Franco. A la izquierda, el obispo Lauzurica brazo en alto. Con personajes como los que aparecen en la foto le tocó lidiar a Nemesio Echaniz.

Sin duda alguna, puede decirse que a pesar de llevar sotana, con lo que ello representaba en los años de posguerra, Nemesio fue evolucionando desde el conservadurismo religioso heredado de su familia, hasta llegar a ser un progresista no solo en temas socioculturales sino incluso en temas de índole referente a la moral sexual. Fue un hombre valiente que nunca se cortó un pelo en denunciar la opresión ejercida por el régimen. Aún hoy resuenan sus disputas con algunos militares y el continuo cruce de cartas con el Gobernador Civil por los que, también hay que decirlo, debió sentir un "especial cariño". 

Durante sus diez años de estancia "oficial" en Deba vivió en la casa de "Amillaga", junto a la playa y el asilo de ancianos del que era capellán, lo que nos hace suponer que el seudónimo "Amillaitz" que utilizó como autor proviene de esa circunstancia. Las rocas de esa zona, en lo que hoy llamamos "revuelta de pólvora" antiguamente fueron conocidas como "Amillaitz", es decir, las rocas de Amillaga.

En su segunda estancia en Deba permanecería desde 1940 a 1950, colaborando activamente en todo lo que a cultura vasca y promoción del euskara se refiere. Fue aquí donde creó el grupo de teatro Alostorrea que se estrenó con la obra "Gabon-Gabonetan" y que tras duras luchas con la censura y las continuas denuncias de las autoridades tuvo que disolverse.

Años después, estando ya en Donostia, Nemesio aún recordaba a Deba y a los innumerables amigos que aquí hizo. En 1960 colaboró con la revista "DEVA", editada por el "Centro de Jóvenes" en cuyo primer número escribía un artículo titulado "Deba´ko Gazteak eta Euskera".

Estando residiendo ya en Donostia fue un pionero que utilizó los medios radiados para divulgar el uso del euskera, bien mediante obras de teatro (algo así como las radionovelas) u otro tipo de programas radiados. También fue un pionero en la enseñanza del euskara mediante métodos por entonces novedosos. En 1961 la prestigiosa academia de formación a distancia CCC publicaba un curso de euskara  en discos "Curso de Vascuence" cuyo autor fue el propio Nemesio.

En la década de 1970 el pueblo de Deba le tributó un homenaje con su correspondiente banquete en el restaurante Monreal. A los postres, el grupo musical debarra "Ezbai" interpretó varias canciones, algunas de ellas compuestas por el propio Nemesio, entre ellas la popular "Anttoni eta Atton". 




 Ejemplar del Kanta-Kantari, colección de canciones, editado en 1951 por Nemesio Echaniz bajo el seudónimo de Amillaitz. 







 

 



sábado, 18 de julio de 2026

                             EL ALTO DE ITZIAR

                    Y EL ACCESO AL SANTUARIO

                       Historia de una carretera

 

Esta antigua fotografía realizada muy probablemente por Juan José Aguinagalde a finales del siglo XIX o principios del  XX nos muestra el alto de Itziar, en el punto donde actualmente se encuentra la rotonda de la N-634.

En ella vemos el cruce de tres diligencias y a bastantes personas congregadas en torno a ellas. El camino que vemos que asciende al pueblo, por entonces acceso principal al casco urbano y al Santuario, es el utilizado hoy por los peregrinos del camino de Santiago. Se trata de una antigua calzada medieval que forma parte del camino jacobeo del norte y que hasta 1928 fue el acceso principal a Itziar desde la entonces aún reciente carretera que unía Deba con Itziar y Donostia, abierta a mediados del siglo XIX.


Cuando hacia 1920 el eibartarra Indalecio Ojanguren realizó esta fotografía de Itziar, aún no se había ejecutado la carretera de acceso a Itziar desde la hoy  conocida como N-634.  

La carretera actual de acceso al casco y al Santuario desde el alto de Itziar fue construida por la Diputación en 1928 a petición de los alcaldes de Deba, Azkoitia, Azpeitia, Zestoa, Zumaia y Mutriku, siendo declarado “Camino Vecinal de Primer Orden”.

La obra fue valorada por el ingeniero de la Diputación de Gipuzkoa en cuarenta mil pesetas y la Diputación puso como condición que los citados ayuntamientos contribuyeran con el 35% del coste total de la obra. Pero todos ellos, menos el de Deba, dijeron que sus frágiles arcas no estaban en condición de realizar aportaciones económicas. La cosa se ponía fea pues la Diputación guipuzcoana solo estaba dispuesta a colaborar con un 35% del total.  Había que sacar el resto de donde fuese. Y la Virgen obró el milagro.

El pago se realizó de la siguiente forma: el 35% lo aportó la Diputación, otro 35% el Ayuntamiento de Deba, y el resto lo donó un “Bienhechor” anónimo, ferviente devoto de la Virgen de Itziar.

En la operación tuvo mucho que ver el entonces párroco de Itziar Francisco Manterola Odriozola que, como se pudo demostrar, se movió para sacar el dinero debajo de las piedras o lo que es lo mismo : de la cuenta bancaria del devoto bienhechor de la Itziarko Ama. En las actas municipales no se menciona el nombre del anónimo santo varón al que, por su devoción y filantropía,  todos los itziartarras deberían estar agradecidos. Y también al párroco Francisco Manterola, porque harto difícil debió ser encontrar un colaborador para  tamaña obra de infraestructura vial.

Curiosamente, en el contrato, la Diputación (un tanto rácana) especificaba que el mantenimiento y conservación de la carretera correría a cargo del Ayuntamiento debarra.