LOS ESCÁNDALOS DE AKERZULO
Y LA ERMITA DE LA CRUZ
Un blog cultural donde trato temas de carácter histórico, etnográfico, patrimonial, etc.
LOS ESCÁNDALOS DE AKERZULO
Y LA ERMITA DE LA CRUZ
LA PLAZA, LOS BANQUILLOS,
EL IMPUESTO MUNICIPAL
y otras historias decimonónicas
Retrato del alcalde de Deba Pedro Olave Beriztain en el que luce la botonadura que le regaló la reina Isabel II.Económicamente hablando, eran tiempos muy difíciles y el texto nos da a entender que el señor alcalde no solo estaba pensando en la comodidad de las vendedoras sino también en la forma de sacar unos cuartos para el Ayuntamiento.
Vemos que el precio a pagar por banquillo y día era de un cuarto, muy poca cosa, algo así como un céntimo de peseta. Pero lo más curioso es la expectativa del señor Olave de que si funcionaba la cosa se podría sacar este impuesto a remate, es decir, dar la concesión para la explotación de este servicio de banquillos en subasta al mejor postor.
EL
CRIADERO DE OSTRAS DE LATZURREGUI
Y OTRAS ARTES DE PESCA PARA MATAR EL
HAMBRE

Retrato de Ascensio Ostolaza conservado en Debako Kultur Elkartea.
Al finalizar la última Guerra Carlista, en marzo de 1876,
la situación económica en Deba era como para no recordar: las arcas municipales
con más telarañas que la casa de Spider-Man, la moral por el suelo, las tripas
encogidas por el forzado ayuno y en consecuencia, hambre, mucha hambre. La
guerra se lo había comido todo. Pero bueno; aquello de que el hambre agudiza el
ingenio no es cosa nueva, y además parece que es cierto; mucho más si anda por
medio algún emprendedor, como es el caso.
No hay nada mejor para conocer nuestra historia que beber
directamente de las fuentes más cercanas: en este caso yo lo he hecho de las
actas municipales de la Noble y Leal Villa de Deba.
En sesión celebrada por el consistorio el siete de mayo
de 1876 (hace 150 años) se leyó una instancia presentada por un debarra llamado
D. Ascensio Ostolaza. Decir que el único debarra del que tengo noticias con ese nombre y en esa
época es Ascensio Ostolaza Larrea, quien durante la Guerra Carlista,
seguramente por sus ideas liberales, huyó a Valladolid donde nació su hijo José
Manuel Ostolaza. Precisamente a principios de 1876, acabada la guerra, volvió a
Deba, donde al parecer sucedieron los hechos que voy a narrar. Su hijo José Manuel
contaba por entonces dos añitos de edad.
Ascensio, hijo de Martín Feliz Ostolaza y padre de los
hermanos José Manuel y Francisco Ostolaza fue un hombre con una posición
económica holgada. Tradicionalmente, los
Ostolaza habían tenido numerosos negocios relacionados con el tráfico mercantil
y pesquero en el puerto de Deba. Esa tranquilidad económica debió influir
incluso en la afición de Ascensio por cultivar el arte de la pintura; incluso
para tener ese tipo de aficiones había que disponer de tiempo. No he podido averiguar
si su retrato al oleo conservado en Kultur Elkartea fue pintado por él mismo.
Pero volvamos al tema del acta, que dice así (la transcribo
con la grafía original, tal cuál) :
“Se
dio lectura de una instancia de D. Ascensio Ostolaza, de esta vecindad que
acompañado de un plano á dirigido a la Excma. Diputacion y esta para su informe
al Ayuntamiento en solicitud de autorizacion para construir un deposito ó
criadero de ostras en el punto de Lazurregui al lado de la fuente de Maspe y
para cerrar los ojos del puente con redes ú otros artefactos para encerrar la
pesca” .
Alguien pensará: ¡qué horror!, cerrar los ojos del puente
para pescar todas las lubinas, sargos, korrokones o salmonetes posibles, que
por entonces eran muy abundantes. Pero pongámonos en aquella famélica
situación. Aclarar que no se trataba del puente sobre el río Deba, sino del
pequeño puente, hoy cubierto por la carretera general, la vía férrea y el paseo de Maspe donde
desemboca la regata de Latzurregi.
La solicitud de don Ascensio fue bien vista tanto por la
Diputación como por el Ayuntamiento de Deba, siéndole concedida la licencia
para montar su instalación de ostricultura, amén de las artes de pesca entre
los ojos del pequeño puente. Esta fue la respuesta del consistorio:
“Enterados
los Sres concurrentes (concejales) acordaron informar en los
siguientes términos= El punto de Lazurregui entre el puente de Maspe y el de
este punto donde proyecta el Sr Ostolaza hacer un deposito ó criadero de ostras
es bañado por el mar solo en alta marea ó sea en plena mar y no es navegable
razón por la que no cabe perjuicio alguno para la gente de mar el que el
solicitante haga el estanque ó pozo que intenta= Tampoco perjudicaria á los pescadores
con el cerramiento de los ojos del puente con redes ó alambrado siempre que se
sugete al reglamento de la pesca= La corporación municipal no solo no
entorpecerá los planes del Sr. Ostolaza y otros que se dediquen á la
ostricultura sino que coadyuvará en lo posible para que puedan llevarlos á
efecto= En el caso que sea V.E, el que otorgue al recurrente la autorizacion
que solicita soy de sentir se le manifieste que el dia en que le convenga hacer
mas depósitos estanques ú otra especie no las haga sin previa autorizacion=
Litografía del siglo XIX. En ella podemos apreciar el lugar al que se refieren las actas municipales del 7 de mayo y 30 de julio de 1876. A la derecha podemos ver la fuente pública de Maspe en el lugar en que hoy se encuentra el Gaztetxe, anteriormente matadero municipal. Si nos fijamos bien, podemos ver a las mujeres que acuden a ella con sus cántaros. Algo más a la izquierda vemos los tres ojos del antiguo puentecito de la regata Latzurregui, actualmente cubierta por la carretera, la vía férrea y el paseo ribereño de Maspe. En los ojos de este puentecillo es donde Ascensio Ostolaza proyectó colocar unas redes para la pesca. A la derecha del todo se adivina la regata donde este proyectó instalar el criadero de ostras.
”Acto
seguido se dio cuenta del expediente que se instruye en el Gobierno Civil a
instancia de D. Asensio Ostolaza, sobre establecimiento de un criadero de
ostras y pesquera, remitido según previene el artº 25 de la ley de aguas para
su informe y enterado el Ayuntamiento y después de una razonada discusión se
acordó evacuar el informe en los términos siguientes:
El
punto de Lazurregui entre el puente de Maspe y el de este nombre solo se
utiliza para depositar en el troncos y otras maderas, no navega mas que algún que
otro bote o chanela y rara vez el vecindario de aquel Arrabal cierra con red
los ojos del puente para encerrar la pesca, asi es que poco perjuicio se
irrogará al vecindario con que el Sr. Ostolaza adquiera en aquel punto el
privilegio de pesca y establecimiento de criadero de ostras y pesquera.
La
corporación municipal no solo no entorpecerá los planes del Sr. Ostolaza y
otros que se dediquen a la industria indicada sino que coadyuvará en lo posible
para y establecimiento de criadero de ostras y pesquera, pueda llevarlos á
efecto pero es de sentir que en la concesión que en su dia obtenga del
Ministerio de Fomento ó Marina conste que no ha de privar dicho Sr. Ostolaza la
navegación de botes o chanelas particularmente cuando conduzcan troncos o
materiales por la regata y ojos del puente y que el dia en que trate de hacer
nuevos depósitos ó edificios lo verifique previa superior autorizacion”.
De momento no he encontrado información de cómo acabó la
aventura ostrera de don Ascensio Ostolaza, pero por si alguno piensa que el
mercado de la ostra fue boyante por su consumo en aquella sociedad debarra,
literalmente muerta de hambre, le daré un dato de meses después, también entresacado
de las actas municipales:
“Tambien
se leyó una instancia de Juan Bautista Elosua de esta vecindad quien expone que
por reciente fallecimiento de su muger ha quedado con cuatro hijos siendo el
menor de 12 dias, sin mas recurso que lo poco que pueda ganar de marinero para
el sostenimiento de la familia por lo que suplica se le de el sustento ó
alimento de la criatura recién nacida, y enterados los Sres. Concurrentes acordaron
señalarle medio real diario desde el dia 12 del corriente, fecha de esta
instancia”.
¡Pobre Juan Bautista! Estaba para comer ostras.
Puerto de Deba; fotografía realizada a finales del siglo XIX, poco después de los hechos narrados. Fondeado junto al puente, que como se puede observar su último tramo es levadizo, vemos el bergantín-goleta “Margarita”, propiedad de Manuel Berasaluce. Debajo, la misma fotografía retocada y coloreada mediante IA. Hay que reconocer que la calidad del retoque es excelente.
Firma de Ascensio Ostolaza en las actas municipales de Deba en 1876, cuando era concejal del Ayuntamiento.
LA CONTABILIDAD DE CAMILO ESNAOLA
Camilo Esnaola retratado por Rafael Castellano en el sagrado tabernáculo "Bodegón Inaxio" de Deba.
Hace unos días, paseando con unos amigos comentábamos que en la sociedad actual ya no existen personajes "xélebres" barojianos. Personajes legendarios como aquellos que tuvimos la suerte de conocer de niños; una raza de extintos dinosaurios humanos. Camilo Esnaola fue uno de ellos.Tuve la suerte de conocer y tratar a Camilo, a su esposa Iñaxi y a su hijo Julián desde muy niño. Vivían en el caserío Buenos Aires. Aquella relación se debía a que tanto él como mi abuelo, compañeros de quintas, hicieron la guerra en África, decían ellos que luchando contra el rebelde rifeño Abdelkrim. Y ya se sabe: las amistades forjadas a sangre y fuego son las más duraderas, como el buen acero.
El destino hizo que al cabo de unos años, mi abuelo, natural de Elgueta, cantero de profesión, y Camilo, debarra de cuerpo y alma, se juntasen en Deba donde el adoquín y la caliza representaban por entonces la piedra angular de la economía de la villa costera.
Trabajaron juntos a menudo. A veces Camilo empleado por mi abuelo; otras Camilo trabajando por libre, generalmente para el Ayuntamiento en pequeñas reparaciones urbanas, limpieza de alcantarillas etc.
A mediados de la década de mil novecientos cuarenta mi abuelo formó parte de la corporación debarra y a esa época corresponde la anécdota que mi madre solía contar sobre las facturas que el bueno de Camilo presentaba al Ayuntamiento por los trabajos realizados.
Contaba mi madre que en una hoja maltrecha solía detallar los diversos conceptos con su correspondiente importe y a pie de página el importe total, o sea, la base Imponible. El secretario municipal tras inspeccionar detalladamente cada uno de los conceptos con su importe correspondiente a menudo le ponía alguna pega por no estar de acuerdo, bien con el concepto o bien con alguna de las cifras.
Y la reacción de Camilo siempre era la misma. Golpeando varias veces con su índice sobre el importe total de la factura y elevando el tono de la voz decía: Usted no se fije en los números de arriba, lo que vale es el número de abajo.
Hace unos días me llevé una grata sorpresa al leer las actas municipales de Deba, concretamente la correspondiente al 3 de noviembre de 1941. En el punto Nº12 se hacía mención a una factura presentada por Camilo Esnaola que como suele decirse NO COLÓ por no estar claro alguno de "los números de arriba" como solía decir Camilo, cuando para él lo importante era el número de abajo (el total).
Dice así el acta: "12. Idem de la presentada por Camilo Esnaola, debiendo notificarle que la pase por separado, ya que en ella se observa la inclusión en la misma de cargos que afectan á Teléfonos". Algún trabajillo debió hacer Camilo para la RTG que se lo endiñó al Ayuntamiento..
Como nota aclaratoria decir que hasta 1950 la concesionaria de teléfonos de Gipuzkoa, además de la municipal de Donostia, era la RTG (Red Telefónica de Guipuzcoa) perteneciente a la Diputación de Gipuzkoa.
Así se escribe la historia. Lo que hasta la lectura de ese acta era para mi tan solo una anécdota graciosamente narrada por Irene Aranceta, mi señora madre, pasó a ser un hecho contrastado y oficialmente documentado.
O tempora, o mores. Benditos dinosaurios aquellos.
FRANCISCO GARATE " AGERRE"
Y JUANA MARI BERISTAIN "ERREMENTERIKOA"
La semilla musical del dúo "Errementerikoa"
Francisco Garate y Juana Mari Beristain "Errementerikoa" hacia 1920, cuando ya eran mayores.
Esta interesante fotografía realizada hacia 1920 y cedida por José Antonio Garate Urain, nos muestra al matrimonio formado por Francisco Garate “Patxi Agerre” y Juana Mari Beristain “Errementerikoa”, ambos de Itziar. Fueron una pareja muy peculiar pues además de estar unidos por el vínculo matrimonial, también lo estuvieron por su gran afición a la música. Francisco tocaba la gaita, la flauta y el txistu y su esposa le acompañaba con el pandero y la voz.
Se cuenta que cuando en la última Guerra Carlista el pretendiente al trono, Carlos VII, entró en Deba en enero de 1875 y se hospedó en el palacio de Aguirre durante los días cinco, seis y siete de ese mes, el matrimonio interpretó ante él varias piezas por lo que este quedó sumamente complacido. Tan satisfecho debió quedar el pretendiente a monarca que su agradecimiento quedó plasmado de su puño y letra a modo de dedicatoria en el pandero del dúo itziartarra. Por desgracia, aquel pandero desapareció en 1936. Una verdadera pena, pues hoy hubiese sido un objeto de gran valor histórico-etnográfico.
La ilustración de José Ignacio Treku nos muestra la entrada de Carlos VII en Deba. Al fondo el palacio de Aguirre donde se hospedó los días cinco, seis y siete de enero de 1875. Fue allí donde firmó y publicó el conocido como "Manifiesto de Deva".
Francisco y Juana Mari tuvieron siete hijos, seis chicos y una chica: José Mari, José Francisco, Juan José, Josefa Antonia, José Joaquín, Fernando y Luis (en realidad José Luis, según aparece en su partida bautismal).
Al menos uno de ellos, José Francisco, luchó en Filipinas en el Batallón de Cazadores Nº12 durante la guerra de independencia de aquel país, según consta en las actas municipales de Deba.
De profesión carpintero, varios de los hijos de Francisco y Juana Mari se dedicaron a la construcción, siendo autores de varias edificaciones en Deba, entre ellas la casa de la familia Urain en Iturkale. Curiosamente el hijo más joven del matrimonio, Luis Garate, nacido en 1897, se casaría con una de las hijas de aquella familia, Lola Urain, y tendrían tres hijos: Presen, Txaro y José Antonio.
Luis, de profesión taxista, fue un hombre muy sociable y apreciado por todos los debarras. Sus magníficos coches, primero un Fiat italiano y posteriormente un Austin inglés con garaje en Iturkale, fueron muy utilizados por los vecinos de Deba ya que por entonces eran pocos los que podían comprarse un coche. Respecto al Fiat italiano, cuenta José Antonio Garate que tenía grabada la letra "M" en uno de los guardabarros y que solían decir que la "M" correspondía al apellido Mussolini. Quien sabe si aquel automóvil perteneció al dictador italiano.
Lola Urain, su esposa, regentaba una tienda de ultramarinos en la calle Lersundi en la que también trabajaba su hija Presen. La menor de las chicas, Txaro, trabajó desde joven en el Banco Guipuzcoano.
José Antonio, aunque profesionalmente no se dedicó a la música -su vida profesional transcurrió por otros derroteros- al menos continuó con la tradición musical de la familia y desde muy joven aprendió a tocar el txistu, participando incluso desde muy joven en numerosos eventos como txistulari. También ha sido y es un gran acordeonista lo que demuestra que los genes musicales del dúo itziartarra "Errementerikoa" siguen vivos; muy vivos.
La familia formada por Luis Garate y Lola Urain fueron y hoy siguen siendo sus hijos una de las más clasicas y conocidas familias debarras. En la fotografía, el matrimonio junto a sus hijas Presen y Txaro, su hijo José Antonio y su sobrina Mari Carmen Urain.
TEMPUS FUGIT SICUT UMBRA
El tiempo huye como la sombra
No
se me ha ocurrido mejor titular que esta frase en latín a menudo tallada en la
piedra de los relojes de sol barrocos. Una frase que nos hace recordar que todo
en la vida es efímero, tan efímero como la sombra que va moviéndose y
desapareciendo al mismo paso que avanza y desaparece el sol: toda una metáfora
de lo que es la vida.
La fotografía que muestro fue probablemente realizada por Hilario Allica en agosto de 1947 durante las fiestas de San Roque; concretamente con motivo de un concurso por parejas de trajes típicos de baserritarra.
En
ella podemos ver a 16 chicos y chicas debarras posando en el muelle de Deba,
precisamente en el lugar que en la antigüedad era conocido como “el pasaje” por
ser ese el lugar desde donde salía la gabarra que pasaba al muelle de Urasandi en la ribera mutrikuarra:
el puente es cosa de hace dos días (1866).
Del
grupo de jóvenes de la fotografía se ha podido identificar a todos gracias a la colaboración de algunos familiares de estos. De izquierda a derecha vemos a José Luis Urcaregui, Luis Salegui "Miramar", Roberto Soto, Ignacio Galarraga, Peli
Iriondo “Zesterokua”, Antón Iriondo “Patxi” y Ramón Egaña “Pititi”.
Las
chicas de pie: Blanca Esnaola, Iciar Mugica, Begoña Arostegui, Maritxu
Jaureguizar, Ane Arostegui y Asun Iriondo “Buruzuri”.
Sentadas:
Elena Urcaregui e Itziar Egaña “Millán”. Agachado junto a ellas, Iñaki Iriondo
“Zesterokua”.
El citado concurso de trajes fue ganado por la pareja formada por Ignacio Galarraga y Begoña Arostegui quienes, cosas de la vida, contraerían matrimonio a los pocos años.
Un dato curioso es que el primero de los chicos, José Luis Urcaregui, fue un destacado artista que se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y posteriormente en París y Londres. Más tarde marcharía a trabajar en EE.UU. Él es el autor de la réplica de la imagen de la Virgen de Itziar que hoy podemos contemplar en la fachada principal de la iglesia de Deba, realizada a finales de los cincuenta o principios de los sesenta.
Pero la fotografía nos muestra mucho más que a unos jóvenes de fiesta.
Al fondo a la derecha
vemos la imponente e histórica casa-torre de Urasandi, desaparecida en
diciembre de 1989 pasto de un incendio. En el pasado tuvo su propio muelle y
astillero y las naos de sus propietarios, los Arriola de Urasandi, surcaron las aguas atlánticas para
llegar a Terranova y realizar las campañas balleneras. El Euskal Itsas Museoa de
Donostia guarda el maravilloso escudo, en el pasado (hasta 1989), situado sobre el dintel de su puerta principal, en el que tallado en
piedra arenisca muestra una de aquellas legendarias naos.
Bello escudo en el pasado ubicado sobre el dintel de la entrada principal de la casa-torre
de Urasandi, actualmente en el Euskal Itsas Museoa de Donostia.
A su izquierda podemos ver la conocida como “Casa cuartel” por haber sido cuartel de la Guardia Civil y que al dejar de serlo fue cuna y vivienda de conocidas familias debarras como las de Paco Mas, Manuel Egaña "Txapasta", Manuel Elorza "Pikua", Eustaquio Ortega, José Ostolaza y la familia Pascual, Rufino Arritokieta, Daniel Muniozguren, Jesús Sagües y Javier Azcárate.
En el extremo izquierdo podemos apreciar la desaparecida
marmolería de Patirki Astigarraga quien en los años cuarenta dejó su pueblo natal para emigrar a México buscando nuevos horizontes.
Al fondo, entre la marmolería y la casa cuartel se encontraba el caserío “Txokorrekua” que queda tapado en la foto por un árbol y que como el resto de las anteriores casas mencionadas fue devorado por las llamas del incendio de 1989.
Si nos fijamos de nuevo en la fotografía veremos que ya no queda nada ni nadie de los que aparecen en ella. Todos han desaparecido; hasta los adoquines del muelle.
Bueno... solo queda el histórico escudo de Urasandi, aunque no en su ubicación original. Algo es algo.
Tempus fugit sicut umbra. Parece una frase especialmente pensada y dirigida a los jóvenes: vivid, disfrutar de la vida, pero sobre todo aprovechar el tiempo, porque ese tiempo huye como la sombra.
LOS HERMANOS
MANUEL Y NEMESIO ECHANIZ ARANBARRI
Dos azkoitiarras muy debarras
Retrato de familia. Portada de la iglesia parroquial de Azkoitia. De los once hijos e hijas que tuvo el matrimonio formado por José Luis Echaniz y María Antonia Aranbarri, cinco tomaron los hábitos religiosos, tres monjas y dos sacerdotes, algo impensable hoy día. Enmarcados dentro de un circulo, a la izquierda, Manuel Echaniz; en segunda fila, Nemesio.
Manuel Echaniz junto a su esposa Faustina Aizpuru. Seguramente la fotografía fue realizada a comienzos de la década de 1930, cuando Manuel ejercía como médico titular de Itziar.
Manuel fue uno de los médicos más populares y queridos tanto en
Itziar como en Deba, ocupando la plaza de médico titular de Itziar en junio de
1924 y posteriormente la de Deba hasta su muerte en julio de 1956.
En junio de 1924, tras sacar el Ayuntamiento a concurso la plaza de médico titular de Itziar, se presentaron seis aspirantes: Marcelo Fernández Mendía, de Bilbao; V.L. Ferrer Mariño, médico titular de Arroniz (Navarra); Vicente Muriel Jimenez, de Salamanca; Jesús Sánchez García, de Madrid; Faustino Zapatero Ballesteros, de Valladolid y por último Manuel Echaniz Aranbarri, médico interino de Itziar desde hacía poco más de un mes.
Cuentan que cierto día Echaniz atendió de forma improvisada a un baserritarra. No debía tener el galeno azkoitiarra lápiz ni recetarios en ese momento y apuntó con tiza la receta sobre una puerta diciendo al baserritarra: vete a la farmacia y que te den esto. Se dice que el baserritarra se presentó en la farmacia con la puerta en busca de su medicina.
Yo mismo, siendo muy niño fui uno de sus pacientes. Su consulta (por entonces no había centro ambulatorio) se encontraba en su propia vivienda en la casa del "Visi", en la calle del Puerto; creo recordar que en el tercer o cuarto piso. Allí vivió con su esposa Faustina Aizpuru y allí nacieron su hija Gloria, fallecida a la edad de 15 años, y sus hijos José Luis y Manolo.
En la fotografía superior, probablemente realizada en los años cuarenta del pasado siglo, le vemos tocando el armonio en la plaza de San Nicolás de Lastur el día de la inauguración del instrumento ante un numeroso y expectante público. Sobre el armonio, un paraguas, una botella y un vaso de vino, seguramente para templar el teclado. La imagen refleja fielmente el carácter del azkoitiarra: un hombre del pueblo.
Durante la guerra civil, en 1937 fue sancionado a "12 meses a medio sueldo" por el Ayuntamiento franquista debido a sus ideas nacionalistas. Curiosamente, entre los sancionados por idénticas razones, también con la misma pena, estaban el farmacéutico Eduardo Barrera y José Sagarna, encargado de luz y agua.
Fotografía realizada durante la década de 1920, cuando Manuel Echaniz ocupaba la plaza de médico titular de Itziar. Al fondo, a la derecha se puede ver la casa del "Visi" donde el médico azkoitiarra vivió con su esposa Faustina y sus hijos. En los bajos de la casa, bajo dos arcos, el popular bar Visi.
Nemesio Echaniz Aranbarri (1899-1982)
Nemesio fue un importante poeta, dramaturgo, traductor y músico, siendo considerado como uno de los grandes renovadores de la cultura vasca del siglo XX. Cuando el obispo Francisco Javier Lauzurica, por entonces administrador apostólico de Vitoria quiso alejarle de Gipuzkoa y enviarlo al pueblito alavés de Andoin por ser considerado un elemento incómodo para el régimen, Nemesio alegó ante la Santa Sede problemas de salud pero su solicitud fue desatendida, rompiendo su relación con la diócesis y regresando nuevamente a Deba, donde residia su hermano. Pero no lo hizo como coadjutor de la parroquia, sino como capellán del asilo de las carmelitas descalzas. Además, la vendetta del obispo franquista no se hizo esperar: castigado sin sueldo; a vivir de la caridad. ¿Su pecado? : escribir y promocionar hasta la extenuación la cultura en euskara en todos los campos.
Interesante fotografía realizada durante el desfile con motivo del aniversario de la "Liberación de Bilbao" por las tropas de Franco. A la izquierda, el obispo Lauzurica brazo en alto. Con personajes como los que aparecen en la foto le tocó lidiar a Nemesio Echaniz.
Sin duda alguna, puede decirse que a pesar de llevar sotana, con lo que ello representaba en los años de posguerra, Nemesio fue evolucionando desde el conservadurismo religioso heredado de su familia, hasta llegar a ser un progresista no solo en temas socioculturales sino incluso en temas de índole referente a la moral sexual. Fue un hombre valiente que nunca se cortó un pelo en denunciar la opresión ejercida por el régimen. Aún hoy resuenan sus disputas con algunos militares y el continuo cruce de cartas con el Gobernador Civil por los que, también hay que decirlo, debió sentir un "especial cariño".
Durante sus diez años de estancia "oficial" en Deba vivió en la casa de "Amillaga", junto a la playa y el asilo de ancianos del que era capellán, lo que nos hace suponer que el seudónimo "Amillaitz" que utilizó como autor proviene de esa circunstancia. Las rocas de esa zona, en lo que hoy llamamos "revuelta de pólvora" antiguamente fueron conocidas como "Amillaitz", es decir, las rocas de Amillaga.
En su segunda estancia en Deba permanecería desde 1940 a 1950, colaborando activamente en todo lo que a cultura vasca y promoción del euskara se refiere. Fue aquí donde creó el grupo de teatro Alostorrea que se estrenó con la obra "Gabon-Gabonetan" y que tras duras luchas con la censura y las continuas denuncias de las autoridades tuvo que disolverse.
Años después, estando ya en Donostia, Nemesio aún recordaba a Deba y a los innumerables amigos que aquí hizo. En 1960 colaboró con la revista "DEVA", editada por el "Centro de Jóvenes" en cuyo primer número escribía un artículo titulado "Deba´ko Gazteak eta Euskera".
Estando residiendo ya en Donostia fue un pionero que utilizó los medios radiados para divulgar el uso del euskera, bien mediante obras de teatro (algo así como las radionovelas) u otro tipo de programas radiados. También fue un pionero en la enseñanza del euskara mediante métodos por entonces novedosos. En 1961 la prestigiosa academia de formación a distancia CCC publicaba un curso de euskara en discos "Curso de Vascuence" cuyo autor fue el propio Nemesio.
En la década de 1970 el pueblo de Deba le tributó un homenaje con su correspondiente banquete en el restaurante Monreal. A los postres, el grupo musical debarra "Ezbai" interpretó varias canciones, algunas de ellas compuestas por el propio Nemesio, entre ellas la popular "Anttoni eta Atton".
EL ALTO DE ITZIAR
Y EL ACCESO AL SANTUARIO
Historia de una carretera
Esta antigua fotografía realizada muy probablemente por Juan José Aguinagalde a finales del siglo XIX o principios del XX nos muestra el alto de Itziar, en el punto donde actualmente se encuentra la rotonda de la N-634.
En ella vemos el cruce
de tres diligencias y a bastantes personas congregadas en torno a ellas. El
camino que vemos que asciende al pueblo, por entonces acceso principal al casco
urbano y al Santuario, es el utilizado hoy por los peregrinos del camino de
Santiago. Se trata de una antigua calzada medieval que forma parte del camino
jacobeo del norte y que hasta 1928 fue el acceso principal a Itziar desde la
entonces aún reciente carretera que unía Deba con Itziar y Donostia, abierta a
mediados del siglo XIX.
La carretera actual de acceso al casco y al Santuario desde el alto de Itziar fue construida por la Diputación en 1928 a petición de los alcaldes de Deba, Azkoitia, Azpeitia, Zestoa, Zumaia y Mutriku, siendo declarado “Camino Vecinal de Primer Orden”.
La obra fue valorada por el ingeniero de la Diputación de Gipuzkoa en cuarenta mil pesetas y la Diputación puso como condición que los citados ayuntamientos contribuyeran con el 35% del coste total de la obra. Pero todos ellos, menos el de Deba, dijeron que sus frágiles arcas no estaban en condición de realizar aportaciones económicas. La cosa se ponía fea pues la Diputación guipuzcoana solo estaba dispuesta a colaborar con un 35% del total. Había que sacar el resto de donde fuese. Y la Virgen obró el milagro.
El
pago se realizó de la siguiente forma: el 35% lo aportó la Diputación, otro 35%
el Ayuntamiento de Deba, y el resto lo donó un “Bienhechor” anónimo, ferviente devoto
de la Virgen de Itziar.
En la operación tuvo mucho que ver el entonces párroco de Itziar Francisco Manterola Odriozola que, como se pudo demostrar, se movió para sacar el dinero debajo de las piedras o lo que es lo mismo : de la cuenta bancaria del devoto bienhechor de la Itziarko Ama. En las actas municipales no se menciona el nombre del anónimo santo varón al que, por su devoción y filantropía, todos los itziartarras deberían estar agradecidos. Y también al párroco Francisco Manterola, porque harto difícil debió ser encontrar un colaborador para tamaña obra de infraestructura vial.
Curiosamente, en el contrato, la Diputación (un tanto rácana) especificaba que el mantenimiento y conservación de la carretera correría a cargo del Ayuntamiento debarra.