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lunes, 27 de julio de 2026

 

LOS HERMANOS

MANUEL Y NEMESIO ECHANIZ ARANBARRI

Dos azkoitiarras muy debarras

 


Retrato de familia. Portada de la iglesia parroquial de Azkoitia. De los once hijos e hijas que tuvo el matrimonio formado por José Luis Echaniz y María Antonia Aranbarri, cinco tomaron los hábitos religiosos, tres monjas y dos sacerdotes, algo impensable hoy día. Enmarcados dentro  de un circulo, a la izquierda, Manuel Echaniz; en segunda fila, Nemesio. 


Los hermanos Manuel y Nemesio Echaniz Aranbarri fueron dos personajes que, por su especial relación con Deba, merecen ser incluidos en los anales de la historia debarra para que no caigan en el olvido.
Nacidos en Azkoitia en el seno de una numerosa y tradicional familia, Manuel, el médico, residió en el municipio debarra desde 1924 hasta 1956.
Nemesio, sacerdote, lo hizo primeramente en 1937, en plena Guerra Civil, cuando tras una traumática escapada a Burgos, con suspensión a divinis incluida, se refugió en Deba durante dos años en casa de su hermano Manuel.  Posteriormente lo haría nuevamente durante diez años, desde 1940 a 1950; fue esquivando un destierro maquillado como destino en la localidad alavesa de Andoin a la que el obispo franquista Lauzurica le quería enviar.

Ambos hermanos fueron personajes con una gran sensibilidad en todo lo concerniente a la cultura, incluida la música, probablemente influenciados por su tío Juan Mari Echaniz, organista de Azkoitia con quien aprendieron las notas del pentagrama y más tarde a acariciar las teclas del órgano. 

  

 
En la fotografía, probablemente realizada a finales de los cuarenta o principios de los cincuenta, vemos a los hermanos Manuel y Nemesio, enmarcados con un círculo, durante una reunión familiar.


Manuel Echaniz Aranbarri (1893-1956)

Manuel Echaniz junto a su esposa Faustina Aizpuru. Seguramente la fotografía fue realizada a comienzos de la década de 1930, cuando Manuel ejercía como médico titular de Itziar.

Manuel fue uno de los médicos más populares y queridos tanto en Itziar como en Deba, ocupando la plaza de médico titular de Itziar en junio de 1924 y posteriormente la de Deba hasta su muerte en julio de 1956.

En junio de 1924, tras sacar el Ayuntamiento a concurso la plaza de médico titular de Itziar, se presentaron seis aspirantes: Marcelo Fernández Mendía, de Bilbao; V.L. Ferrer Mariño, médico titular de Arroniz (Navarra); Vicente Muriel Jimenez, de Salamanca; Jesús Sánchez García, de Madrid; Faustino Zapatero Ballesteros, de Valladolid y por último Manuel Echaniz Aranbarri, médico interino de Itziar desde hacía poco más de un mes.

A pesar del excelente currículum de alguno de ellos, con sobresalientes y matrículas de honor en sus carreras, fue elegido mediante votación secreta Manuel Echaniz ya que, según puede leerse en el acta municipal del 24 de junio de 1924, de todos los aspirantes era el único que hablaba euskara y la mayoría de los habitantes de Itziar no hablaba castellano.

El tiempo justificaría aquella elección pues Manuel Echaniz, como médico y como persona se ganó el respeto, la amistad y el cariño de todo el municipio.
Al igual que su hermano Nemesio, Manuel fue un hombre culto, polifacético, con un sentido del humor único y sociable como pocos.

Siendo médico de Itziar, en infinidad de ocasiones recorrió las casi intransitables pistas de entonces, a veces a lomos de un burro o un mulo, para atender a los enfermos de los caseríos. Y siempre con su peculiar chistoso sentido del humor que en más de una ocasión seguramente fue mas efectivo que las medicinas.

Todavía las personas de edad avanzada recuerdan graciosas anécdotas sobre el azkoitiarra. Una de las más recordadas corresponde a su época como médico de Itziar.

Cuentan que cierto día Echaniz atendió de forma improvisada a un baserritarra.  No debía tener el galeno azkoitiarra lápiz ni recetarios en ese momento y apuntó con tiza la receta sobre una puerta diciendo al baserritarra: vete a la farmacia y que te den esto. Se dice que el baserritarra se presentó en la farmacia con la puerta en busca de su medicina.   

Yo mismo, siendo muy niño fui uno de sus pacientes. Su consulta (por entonces no había centro ambulatorio) se encontraba en su propia vivienda en la casa del "Visi"en la calle del Puerto; creo recordar que en el tercer o cuarto piso. Allí vivió con su esposa Faustina Aizpuru y allí nacieron su hija Gloria, fallecida a la edad de 15 años, y sus hijos  José Luis y Manolo.


     

En la fotografía superior, probablemente realizada en los años cuarenta del pasado siglo, le vemos tocando el armonio en la plaza de San Nicolás de Lastur el día de la inauguración del instrumento ante un numeroso y expectante público. Sobre el armonio, un paraguas, una botella y un vaso de vino, seguramente para templar el teclado. La imagen refleja fielmente el carácter del azkoitiarra: un hombre del pueblo.

Durante la guerra civil, en 1937 fue sancionado a  "12 meses a medio sueldo" por el Ayuntamiento franquista debido a sus ideas nacionalistas. Curiosamente, entre los sancionados por idénticas razones, también con la misma pena, estaban el farmacéutico Eduardo Barrera y José Sagarna, encargado de luz y agua.


 Fotografía realizada durante la década de 1920, cuando Manuel Echaniz ocupaba la plaza de médico titular de Itziar. Al fondo, a la derecha se puede ver la casa del "Visi" donde el médico azkoitiarra vivió con su esposa Faustina y sus hijos. En los bajos de la casa, bajo dos arcos, el popular bar Visi. 


Nemesio Echaniz Aranbarri (1899-1982)



Nemesio fue un importante  poeta, dramaturgo, traductor y músico, siendo considerado como uno de los grandes renovadores de la cultura vasca del siglo XX. Cuando el obispo Francisco Javier Lauzurica, por entonces administrador apostólico de Vitoria quiso alejarle de Gipuzkoa y enviarlo al pueblito alavés de Andoin por ser considerado un elemento incómodo para el régimen, Nemesio alegó ante la Santa Sede problemas de salud pero su solicitud fue desatendida, rompiendo su relación con la diócesis y regresando nuevamente a Deba, donde residia su hermano. Pero no lo hizo como coadjutor de la parroquia, sino como capellán del asilo de las carmelitas descalzas. Además, la vendetta del obispo franquista no se hizo esperar: castigado sin sueldo; a vivir de la caridad. ¿Su pecado? : escribir y promocionar hasta la extenuación la cultura en euskara en todos los campos.


Interesante fotografía realizada durante el desfile con motivo del aniversario de la "Liberación de Bilbao" por las tropas de Franco. A la izquierda, el obispo Lauzurica brazo en alto. Con personajes como los que aparecen en la foto le tocó lidiar a Nemesio Echaniz.

Sin duda alguna, puede decirse que a pesar de llevar sotana, con lo que ello representaba en los años de posguerra, Nemesio fue evolucionando desde el conservadurismo religioso heredado de su familia, hasta llegar a ser un progresista no solo en temas socioculturales sino incluso en temas de índole referente a la moral sexual. Fue un hombre valiente que nunca se cortó un pelo en denunciar la opresión ejercida por el régimen. Aún hoy resuenan sus disputas con algunos militares y el continuo cruce de cartas con el Gobernador Civil por los que, también hay que decirlo, debió sentir un "especial cariño". 

Durante sus diez años de estancia "oficial" en Deba vivió en la casa de "Amillaga", junto a la playa y el asilo de ancianos del que era capellán, lo que nos hace suponer que el seudónimo "Amillaitz" que utilizó como autor proviene de esa circunstancia. Las rocas de esa zona, en lo que hoy llamamos "revuelta de pólvora" antiguamente fueron conocidas como "Amillaitz", es decir, las rocas de Amillaga.

En su segunda estancia en Deba permanecería desde 1940 a 1950, colaborando activamente en todo lo que a cultura vasca y promoción del euskara se refiere. Fue aquí donde creó el grupo de teatro Alostorrea que se estrenó con la obra "Gabon-Gabonetan" y que tras duras luchas con la censura y las continuas denuncias de las autoridades tuvo que disolverse.

Años después, estando ya en Donostia, Nemesio aún recordaba a Deba y a los innumerables amigos que aquí hizo. En 1960 colaboró con la revista "DEVA", editada por el "Centro de Jóvenes" en cuyo primer número escribía un artículo titulado "Deba´ko Gazteak eta Euskera".

Estando residiendo ya en Donostia fue un pionero que utilizó los medios radiados para divulgar el uso del euskera, bien mediante obras de teatro (algo así como las radionovelas) u otro tipo de programas radiados. También fue un pionero en la enseñanza del euskara mediante métodos por entonces novedosos. En 1961 la prestigiosa academia de formación a distancia CCC publicaba un curso de euskara  en discos "Curso de Vascuence" cuyo autor fue el propio Nemesio.

En la década de 1970 el pueblo de Deba le tributó un homenaje con su correspondiente banquete en el restaurante Monreal. A los postres, el grupo musical debarra "Ezbai" interpretó varias canciones, algunas de ellas compuestas por el propio Nemesio, entre ellas la popular "Anttoni eta Atton". 




 Ejemplar del Kanta-Kantari, colección de canciones, editado en 1951 por Nemesio Echaniz bajo el seudónimo de Amillaitz. 







 

 



viernes, 10 de julio de 2026

 

                         LEOCADIO IRIONDO LIZARZABURU

                 “El héroe que perdió una pierna por su Patria”

                   El duro periplo de un miliciano republicano.



En septiembre de 1938, dos años después de su marcha al exilio en Méjico, José Manuel Ostolaza, fundador de la E.B.E.F.O. enviaba una postal dedicada a un antiguo alumno del mencionado centro. Iba dirigida a Leocadio Iriondo Lizarzaburu con motivo del décimo aniversario de la fundación del centro debarra. 

El anverso de dicha postal mostraba a la plantilla de la empresa de Ostolaza, la Mexican American Hat Co. sita en la ciudad norteamericana de Saint Louis, Missouri, dirigida ya entonces por su hermano Francisco. En el reverso de la tarjeta, además de las fechas del aniversario “Sep. 17/1928 - Sep. 17/1938, 10º Aniversario de la E.B.E.F.O.”, un texto impreso sobre cómo, cuándo y otras circunstancias acerca de la creación de la empresa de Ostolaza.

Pero lo más curioso es el texto manuscrito por José Manuel dedicado a su querido ex alumno Leocadio:

“Un recuerdo al E.B.E.F.O. devarra, Leocadio Iriondo, héroe que ha perdido una pierna por su Patria.

J.M. Ostolaza

México sep. 1938.”

Bonita y sencilla dedicatoria. 





Muchos de los que conocieron a Leocadio, e incluso de los que a menudo fueron atendidos por él en la barra del bar Buru Zuri, es probable que desconozcan que en 1936, al poco de cerrarse el centro fundado por Ostolaza, Leocadio, con diecinueve años (cumpliría veinte el 4 de diciembre) se enroló en el batallón Baracaldo, también conocido como 28º batallón de Euzkadi, una unidad de milicianos antifascistas. 

En dicho batallón, formado el 21 de septiembre de 1936 en Baracaldo, de ahí su nombre, militaron casi un centenar de guipuzcoanos, mayoritariamente afiliados o simpatizantes de Izquierda Republicana, como Leocadio. Conviene aclarar que no fueron pocos los jóvenes debarras afiliados a ese partido y que precisamente la segunda planta de la casa donde se ubica el bar Buru Zuri, por entonces llamado Bar Julián, era sede de la Agrupación Republicana de Deba.

También debió militar o al menos simpatizar y colaborar con dicho partido político don José Manuel Ostolaza, el millonario humanista y benefactor debarra fundador de la EBEFO. Un mismo pensamiento político, las siglas de ese partido y las de la EBEFO unirían a Leocadio y José Manuel, incluso más allá de la muerte.

Edificio donde, en el segundo piso, se ubicaba la Agrupación Republicana de Deba. La foto fue realizada con motivo de la proclamación de la República el 14 de abril de 1931. Según parece, el jovencito que se encuentra en el balcón del primer piso, a la derecha, posiblemente sea el por entonces alumno de la EBEFO, Leocadio Iriondo. Cinco años más tarde el joven se alistaría como miliciano para defender a la República.


Miembros del batallón Baracaldo. De los tres milicianos que están agachados Leocadio es el del centro. Probablemente la fotografía fue realizada pocos días antes de que el debarra fuese herido.

Tras los combates en Markina, Malzaga, Eibar y Elgueta el batallón Baracaldo retrocedió hacia Bizkaia, a la zona de Amorebieta, donde al parecer Leocadio fue herido de bala en el muslo izquierdo. Debió suceder el cuatro de mayo de 1937 pues, según hemos podido constatar, ese día ingresa en el Santo Hospital Civil de Bilbao por "Herida de bala con orificio de entrada y salida en pierna izquierda". El parte especificaba su tratamiento: "Quirófano", y una nota : "No es urgente".

Algo se debió torcer, probablemente una gangrena, pues la siguiente noticia que tenemos del joven Leocadio nos llega a través de un parte del Hospital Nº4  en Santander fechado el 14 de junio de 1937. "Amputación muslo izquierdo. Pasa al hospital Nº6. Observaciones: Evacuar al extranjero". En el mismo parte se especificaba la procedencia del herido: Batallón 28, 4ª Compañía. Destacamento: Amorebieta.

                Otra imagen del frente de Bizkaia. Leocadio, a la derecha, agachado.


Parte de ingreso de Leocadio en el Santo Hospital Civil de Bilbao (actual Hospital de Basurto) por "herida de bala con orificio de entrada y salida en pierna izquierda". "Tratamiento: Quirófano. No es urgente".

         

Partes del Tribunal Médico Militar de Euzkadi en Santander. El primero de ellos está fechado el 14 de junio de 1937; es de suponer que hacia esa fecha le fue amputada la pierna. El segundo parte está fechado el 3 de julio del mismo año. 



La siguiente noticia que tenemos de Leocadio está fechada el diez de enero de 1939, fecha que corresponde a la expedición de su carné de identidad por la Delegación General de Euzkadi en Valencia en el que Leocadio aparece domiciliado en Gandía, calle Hospital Militar Nº17. 
Pocos meses después, el ocho de abril de 1939, a través de un parte médico del Hospital Militar de Onteniente sabemos que ingresó en esa fecha en el citado centro valenciano y que dos días después, el diez de abril, fue dado de alta por curación.
Hacía diez días que oficialmente había finalizado la Guerra Civil.

Nos queda la duda de dónde y qué hizo el miliciano debarra entre el catorce de junio de 1937 fecha en la que desde el Hospital Militar Nº 4 de Santander es enviado al Hospital Militar Nº6 y su posterior ingreso en el Hospital Militar de Onteniente Nº17.  
¿Cuál era el hospital Nº6 al que se le envía desde Santander?

Por otro lado el parte del Tribunal Médico Militar de Euzkadi en Santander, fechado el tres de julio de 1937, en las observaciones remarca: "Evacuar al extranjero". Entre esa fecha y la del carné de identidad expedido en Valencia por la Delegación General de Euzkadi el diez de enero de 1939 han transcurrido diecinueve meses.
¿Dónde anduvo y qué hizo Leocadio durante todo ese tiempo? Y sin una pierna. Su familia lo desconoce.      

                                                      

      




...Y acabó la guerra

Hablando con Karmele, su sobrina, me comentaba que según el propio Leocadio vino desde Valencia en tren, portando tan solo la documentación pertinente y su historial médico.
Y así, en 1939, tres años después del levantamiento franquista  
aterrizó de nuevo en Deba, pero con una pierna menos.
Eran tiempos muy duros, años en los que todos los días los pelotones de fusilamiento realizaban horas extras en los paredones de los cementerios.
Pero algo debe tener el ser humano para sobrellevar y sobreponerse a los males en los periodos más difíciles.

Recordaba Karmele una anécdota que bien podría incluirse en un relato de humor negro y que describe perfectamente la forma de actuar de aquellos jóvenes que habían sobrevivido a la contienda, es decir, los que no habían muerto ni se encontraban recluidos en las cárceles y campos de concentración.
Resulta que durante una de aquellas noches o madrugadas de San Roke, algunos graciosos de la cuadrilla "Trankala", a la que pertenecía Leocadio, tuvieron la genial idea de quitarle la pierna ortopédica y meterla en un balde de vino. La cosa habría quedado en nada si la prótesis no fuese de cartón piedra como el de las muñecas "Mariquita Pérez", como era el caso. La ortopédica pierna quedó desecha por efecto del alcohólico elemento y hubo que realizar una nueva, seguramente más parecida a la del pirata Pata Palo.


16 de agosto de 1940. 07:30 de la mañana, antes del encierro. En la imagen realizada durante la diana del día de San Roke vemos al grupo de “madrugadores” o “gaupaseros” de la cuadrilla "Trankala" formado por Leocadio Iriondo, Vicente Larrañaga “Txatua”, Fito Esnaola y Patricio Astigarraga “Patirki”. Había que tener buen humor para, recién terminada la guerra y con una pierna amputada en el frente, festejar como si nada la festividad del santo patrón. Un detalle: todos llevan pañuelo al cuello pero no rojo; eso vendría después.


Otra mañana de fiestas. Entre risas, los miembros de la cuadrilla "Trankala" llevan a hombros a Leocadio como si estuviese muerto. Alguno de ellos levanta la pierna izquierda parodiando a Leocadio por la falta de esa pierna. Entre ellos podemos reconocer a sus inseparables amigos Patricio Astigarraga "Patirki" y a Vicente Larrañaga "Txatua".



Bar Buru Zuri, años 60. De izquierda a derecha Iñaki Andonegui "Voltios", José Antonio Iriondo, Javier Galdona "Txipia", Felipe Gazteain, Vicente Larrañaga "Txatua", Leocadio Iriondo, Alejo, Pepita y Ángel Iriondo, por último Félix Irastorza esposo de Pepita.




Bella estampa de una merienda probablemente realizada en los años cincuenta en la campa de Santa Katalina. Todos los que aparecen en la imagen a excepción de los txistularis fueron alumnos de la EBEFO. De izquierda a derecha: Tomás Lizarzaburu, José Vega, Leocadio Iriondo, Luis Egaña "Arranomendi" y por último José Arrizabalaga "Olloki". Los txistularis: Julián Iriondo (hermano de Leocadio), José Antonio Garate y Ángel Iriondo (hermano de Leocadio).

Y así, entre txikito y txikito en la barra del Buru Zuri, transcurrieron los duros años de posguerra. Algunos de sus mejores amigos, como Patirki, emigraron al otro lado del charco aunque nunca perdieron el contacto. Y a pesar de todas las tristes vicisitudes, los antiguos compañeros de la EBEFO siempre mantuvieron el fraternal vínculo trenzado por don José Manuel Ostolaza al que sin duda alguna quisieron como a un padre. Siempre hubo momentos para reunirse y celebrar la memoria de tiempos pasados, de recordar al benefactor republicano muerto en el exilio.

Leocadio falleció en 1983 y fue enterrado junto a la tumba propiedad de la familia Ostolaza.      
En 1987 se trajeron desde México las cenizas de José Manuel Ostolaza para depositarlas en la tumba familiar en el viejo cementerio de Deba. Y cosas de la vida: desde entonces, Leocadio, "el héroe que perdió una pierna por su Patria" y don José Manuel, el fundador de la EBEFO, descansan uno al lado del otro; como en los viejos tiempos. 




 







martes, 9 de diciembre de 2025

            

                             EL MENSAJE UNIVERSAL

                  DE JOSÉ MANUEL OSTOLAZA  

              

No sé si el mundo se ha vuelto loco o el que se ha vuelto loco soy yo. Quiero con esto decir que la “mala hostia” -con perdón- me corroe las tripas y descompensa mi tensión arterial. Cada vez que enciendo el televisor todo lo que veo flagela mi cerebro.

Veo una sociedad enferma, absolutamente individualista; una sociedad de adultos infantilizados e idiotizados donde no existen “VALORES”; donde el más inculto, inculta e imbécil es un reputado o una reputada “influencer” con millones de seguidores; una sociedad donde lo importante es ganar mucho y gastar más, aunque sea a lo tonto; donde los dirigentes de las grandes potencias son y hacen lo contrario de lo que deben hacer, sin ningún tipo de escrúpulos; donde los genocidas tienen carta de impunidad; donde los grandes empresarios a menudo solo piensan en la cuenta de resultados, cueste lo que cueste y saltándose las normas de la moral y de la ética. Todos quieren ser los más ricos del cementerio.

¡Imbéciles!

 ¡Maldito materialismo! ¡Maldito egoísmo! Esta sociedad está ciega, y lo peor es que no quiere ver; nadie reacciona.

¿Y por qué digo esto? 

        

Agosto de 2025. A la izquierda, Arantza Iñurrategui en Kultur Elkartea posando ante el retrato de José Manuel Ostolaza pintado por Amuategui “Amua”. A la derecha, Arantza bajo el reloj de la desaparecida joyería Ostolaza, junto a su marido Gerardo Gochicoa y su hija Arantza.


A primeros de agosto visitó Deba Arantza Iñurrategui. Arantza es hija de Pepita Arriola, la bibliotecaria de la EBEFO (Fundación Ostolaza) que acompañó al exilio mejicano a don José Manuel Ostolaza. Arantza, al igual que sus hermanas Itziar e Izaskun nació en Méjico donde Pepita, su madre, se casó con Germán Iñurrategui, abogado y juez tolosarra delegado del Gobierno Vasco en Méjico.

¡Qué curiosidad! : Germán, el padre de Arantza, escapó a Méjico a bordo del buque portugués NYASSA, el mismo que mi tío Paco (Francisco Turrillas Bordagaray); ambos colaborarían en la capital mejicana en la edición de Euzko Deya de la que mi tío sería su primer director.
Durante la visita a Deba con su esposo e hija, Arantza me comentó con un gesto de pena que tenía la impresión de que aquí muy pocos conocían ya la figura de José Manuel Ostolaza Zabala, un hombre y empresario singular, todo un ejemplo de honestidad.
Le comenté que en Kultur Elkartea, heredera de la antigua Fundación Ostolaza, sigue viva la llama que prendió don José Manuel y que además de los más de trescientos cincuenta socios que colaboran con nuestra institución en numerosas actividades culturales y sociales, el pueblo de Deba sabe muy bien quién fue nuestro admirado personaje.

Todos los años, el mes de junio celebramos el día del socio y como miembro más viejo de la directiva, tras la intervención del presidente me toca dirigir unas breves palabras a los asistentes con las que ensalzo la figura de José Manuel Ostolaza. Y siempre termino de igual manera, con unas palabras que no son mías sino de aquel ilustre debarra muerto en el exilio.

Le hice escuchar a Arantza esas palabras en un programa grabado por mí en la emisora Podcast de Okerkale Irratia (de Kultur Elkartea) y se emocionó al escucharlas, pues detrás de aquellas palabras había mucha historia, muchos recuerdos y sobre todo mucha honestidad y solidaridad. Las dejó escritas don José Manuel Ostolaza, el progresista empresario republicano, y representan todo un testamento vital.      



“Todo español que tenga 10 de renta y pase admirablemente con 6, está obligado en vida a poner los otros 4 restantes a disposición de sus semejantes y como para éstos es más necesaria la Escuela que el comer, yo, que estoy en este caso, les dejo los 4 que me sobran para esta Escuela”.

“Es posible que haya pecado algo en esto, al querer convertirme en filántropo y hacer en Deba una escuela de Fundación para educar a niños gratuitamente, pero bueno es aclarar que traté de hacer el bien al cien por ciento químicamente puro, sin esperar más recompensa que el premio que me otorgaba mi propia conciencia. Hacer el bien por el bien mismo”.


Sin comentarios.

Quien no se emocione con estas palabras no tiene corazón; tiene una piedra.

29 de junio de 1932. Fin del curso 1931-1932. José Manuel Ostolaza con sus muchachos de la EBEFO (Escuela Biblioteca del Emigrante Fundación Ostolaza).


Al acto del “día del socio” del año pasado además de un gran número de socios acudieron algunos jóvenes navarros de Iruña, componentes de un conocido grupo musical : “Skabidean”.

Hace unos meses un hijo mío, Alex, me envió un Whats App en el que me informaba haber hablado con Antonio, uno de los miembros del grupo musical navarro:

“Antonio me ha dicho que lo que hablaste el día del socio sobre Ostolaza le ha servido de inspiración para una canción. Y en el nuevo disco van a dedicar una canción a la vida de Ostolaza” .
Le enseñé el mensaje a Arantza para que viese que el mensaje del filántropo debarra sigue vivo, y que hay jóvenes vascos que toman nota de ello. Se sintió complacida al ver que aún hay gente que sigue captando el mensaje de don José Manuel.
Espero que si vuelve el año que viene podamos vernos de nuevo.


29 DE JUNIO DE 1936. José Manuel Ostolaza con los alumnos de la EBEFO al finalizar el curso 1935-1936. Un mes más tarde, tras la sublevación militar del 18 de julio, el debarra partiría hacia el exilio. El centro sería clausurado por el gobierno de Franco y José Manuel no volvería más a Deba. Murió en Méjico el 23 de octubre de 1954.



Ciudad de Méjico,15 de diciembre de 1951. La fotografía nos muestra a José Manuel Ostolaza celebrando en casa su 76 cumpleaños en compañía de sus más allegados amigos. En el grupo de la derecha podemos ver al trío de debarras: Ramón Egaña, José Manuel Ostolaza y Pepita Arriola, madre de Arantza Iñurrategui. El cuadro que aparece al fondo es "Romería vasca", encargado por Ostolaza a su amigo el pintor bilbaíno Aurelio Arteta exiliado como él en Méjico. Tras la muerte de José Manuel en 1954, su hermano Francisco donó la genial obra a la Diputación Foral de Gipuzkoa. Actualmente se encuentra en el museo de San Telmo en Donostia-San Sebastián.


PARA QUIEN LO DESCONOZCA:
José Manuel Ostolaza emigró primero a Méjico y posteriormente a Estados Unidos donde creó en Saint Louis , Missouri, la que llegaría a ser mayor empresa sombrerera del mundo, la " Mexican American Hat Co." haciendo una gran fortuna que le permitió jubilarse en 1920 con 42 años y residir en Deba.
En 1927 levanta un edificio diseñado por el arquitecto Manuel de Cárdenas Pastor, amigo suyo. En 1928 crea en él la EBEFO (Escuela Biblioteca del Emigrante Fundación Ostolaza), un centro de enseñanza laico y absolutamente progresista para la época donde, como dato curioso, diremos que la enseñanza de la lengua inglesa era asignatura obligatoria, algo poco común por entonces. En realidad podría decirse que el centro era una Escuela de Comercio en la que se formaba a los jóvenes por si se viesen obligados a emigrar y labrarse un porvenir digno. 
A pesar de su éxito como empresario, José Manuel Ostolaza  nunca renegó de sus principios y convicciones políticas, apoyando, como no podía ser de otra forma en un hombre progresista, al gobierno republicano y al Frente Popular.
En 1936 tuvo que exiliarse en Méjico donde murió en 1954.

Imagen publicitaria de la empresa Mexican American Hat Co. La fotografía nos muestra a la dirección y empleados de dicha empresa en Saint Louis, Missouri. En la parte superior, en los recuadros, podemos ver las imágenes de José Manuel Ostolaza a la derecha y la de su hermano Francisco a la izquierda. Como puede leerse en la parte inferior, la empresa también tenía factoría en Breese, Illinois.

Esquela de José Manuel Ostolaza del 24 de octubre de 1954. Como puede leerse, el humanista empresario y filántropo debarra era Caballero de la Orden de la República Española. La encomienda de Caballero le fue entregada en Donostia-San Sebastián el 22 de febrero de 1936 en un solemne acto organizado por Izquierda Republicana.

ÚLTIMA HORA:
El grupo musical navarro "SKABIDEAN" al que he mencionado en este artículo, acaba de presentar en la Durangoko Azoka (Feria del libro y disco vasco) su sexto disco titulado "Herri Kuttuna".
Una de las siete canciones del disco tiene como título "Ostolaza" y se basa en el mensaje que nos dejó el filántropo debarra exiliado en Méjico, mensaje al que me he referido en este artículo.
Otra de las canciones de dicho disco, titulada "Etxetik urrun" también menciona a José Manuel Ostolaza y está dedicada a todos los vascos que de forma obligada tuvieron que salir de su tierra.
El próximo mes de marzo, el grupo de Iruña realizará una gira por Japón actuando en seis ciudades, la primera de ellas en Tokio, con lo que el nombre y el mensaje de José Manuel Ostolaza se escuchará en el Imperio del Sol Naciente. 








 














viernes, 1 de agosto de 2025

 

TRES HISTORIAS DEBARRAS

DURANTE LA INVASIÓN

ALEMANA DE FRANCIA


En mayo de 1940 las tropas de Adolf Hitler invaden Francia y en pocos días (27 de junio de ese año) llegan a la frontera de Hendaya (País Vasco bajo jurisdicción francesa) donde permanecerán hasta agosto de 1944. Durante esos cuatro años, las tropas nazis cruzarán a menudo la frontera de Irún para, entre otras cosas, hacer turismo en la neutral España de Franco y relajarse después de haber luchado en otros frentes europeos.

Deba fue uno de esos destinos turísticos nazis y precisamente a ello me voy a referir en los siguientes tres breves relatos históricos, todos tan reales como la vida misma y todos ellos acaecidos entre 1940 y 1944.


         Fiestas de San Roke. Deba, 1940. Un grupo de soldados alemanes durante una corrida de toros. 


Julian Urain y la pistola Luger.


                                        

Julián Urain, a la derecha, junto a su hermano gemelo Cruz el día de la primera comunión. Nadie diría que con esa cara de angelito, Julián como si de un miembro de la resistencia se tratara, sería capaz de arrebatar el arma reglamentaria a un oficial alemán.
                       

La primera de las historias tiene como protagonista a un muchacho de unos trece años cuya osadía pudo costarle cara a él y a otras personas. Debió suceder en agosto, probablemente durante las fiestas de San Roke. Tuvo lugar en el restaurante Iriondo (Patxi), que como era habitual en aquellas fechas estaba abarrotado de clientes, algunos de ellos militares alemanes. Y como también era habitual, muchos niños; todos ellos esperando que los guerreros de don Adolfo les obsequiasen con unas chocolatinas o alguna chuchería.

                                           

                                      Pistola Luger del ejército alemán.

La escena: unas mesas grandes y en una de ellas sentados los oficiales, comiendo y bebiendo con alegría; en las otras, suboficiales y soldados. En la puerta, una legión de chiquillos, entre ellos el jovencito Julián Urain que separándose del grupo de niños, todos ellos más jóvenes que él, se acerca a un alemán y le pide que le enseñe su pistola. El teutón, quizás animado por los efectos espirituosos del Soberano o el Veterano de Osborne y deseoso de agradar al muchacho, se levanta de la mesa y se la entrega para que este pueda saborear el tener en sus manos el mortífero juguete: una auténtica Luger.

Queriendo presumir de ser tenedor de aquella maravilla, el muchacho se gira mostrando con orgullo el arma al resto de niños.

Todos quedan maravillados, boquiabiertos; tan maravillados que ni siquiera se atreven a tocar aquel tesoro.

El caso es que visto y no visto. En un despiste del oficial alemán , Julián echa a correr con el arma y aunque los teutones salen corriendo tras él, ninguno consigue atraparlo. Julián y el resto de niños se escabullen entre calles y desaparecen como almas que llevan el diablo.

Pregunta: ¿Y a donde fue a parar el arma?

Respuesta: al fondo de la ría.


                       Soldados alemanes durante una corrida de toros en Deba.

"la Belga" 

Narraba mi informante, Antón Mari Azpeitia, cómo siendo un niño, sus padres solían alquilar en verano el piso de la calle Lersundi donde residían para, como muchos debarras, sacar un dinero que ayudase a sustentar la economía familiar en tiempos tan difíciles como aquellos de posguerra.

 

La desaparecida casa de Lojendio donde se sitúan los hechos narrados. El escudo que se ve en su fachada es el que hoy podemos ver bajo los arkupes del ayuntamiento. (Foto: Roque Aldabaldetrecu. Revista DEBA. Nº87).

Residían en verano en casa de unas tías, en la calle de la Cruz, junto a Akerzulo y la casa de Lojendio. Recordaba cómo por las noches llegaba un coche alemán y tras aparcar junto a la puerta de la casa de Lojendio, descendía primero el chofer y después un oficial alemán de alta graduación. Era de noche y por ello no se han borrado de su mente los focos de aquel coche que iluminaban el lugar, ni la bandera que portaba el vehículo del alto mando quien por cierto a veces venía de paisano y otras uniformado.

Él, un niño de seis o siete años, escondido tras los visillos y con la luz apagada observaba siempre la escena. La puerta de la casa de Lojendio abierta y una señora esperando al visitante.

                                            


En la casa residía una dama que hablaba un idioma extraño y a la que llamaban "la Belga". Era bajita y rechoncha pero muy moderna; era además la primera mujer a la que se había visto en el pueblo vestida con pantalones y fumando. A veces venía el coche a buscarle a ella; nadie sabía a dónde iba.

Quizás aquel misterio hizo que ¡cosas de los pueblos! algunos asegurasen que la dama era una espía alemana; nadie sabía quién era la Mata Hari de Akerzulo. Eran tiempos en los que a los hoteles y pensiones de Deba llegaban numerosos refugiados; gentes de todo tipo y estatus que huían de la contienda europea; aviadores aliados derribados en Francia, millonarios alemanes, judíos... todos ellos de paso; y cómo no, una legión de espías.

Terminada la Guerra Mundial, tras la derrota alemana, "la Belga" pasó a residir en uno de los chalés de la playa. Pocas cosas se recuerdan de ella; alguna como que Félix Iciar, el hijo de Gregori y hermano de Javi "Pinpot" le hacía los encargos. Hasta bien entrados los años 50, "la Belga" siguió pasando los veranos en Deba. Al parecer, por entonces residía en Madrid y según cuentan, se había casado con un chico vasco.

Poco más se sabe de ella, de aquella supuesta enigmática Mata Hari de Akerzulo.

Bueno; que se llamaba Evelyn. 


Manuel Calderón. El marino debarra que comandó la costa francesa.


                

                                    El Capitán de Navío Manuel Calderón López-Bago en su casa de Hondarribia. 


La siguiente historia tiene como protagonista a uno de los debarras menos conocido pero que tuvo una gran relevancia durante la última Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Se llamaba Manuel Calderón López-Bago (1899-1979). Marino de guerra, hijo de una familia de militares, durante la Guerra Civil fue comandante del destructor Velasco y más tarde comandante de tiro del crucero Canarias, participando como tal en la batalla de Matxitxako contra los bous de la Armada de Guerra Auxiliar de Euzkadi. Fue precisamente allí donde dos debarras se irían al fondo del mar con el bou "Nabarra", víctimas  del fuego artillero del Canarias.

Gracias a Calderón, siendo Ayudante Personal de Franco, los supervivientes del Nabarra, todos ellos condenados a muerte, fueron indultados, yendo él personalmente a buscarlos a la cárcel de Ondarreta e invitándoles a comer en Hondarribia.

Cuando tiene lugar la invasión alemana de Francia, Calderón es Comandante Naval del Bidasoa y cuando llegan los alemanes a Hendaya se encontraba con sus marineros de la Comandancia de Hondarribia en la Estación Naval de Hendaya. Los militares franceses habían huido y a requerimiento de los arrantzales  de los puertos vascos de Iparralde, había acudido allí para salvar la valiosísima documentación que en ella se guardaba. Una verdadera locura que casi le acarrea un serio disgusto cuando se presentaron allí los invasores alemanes, quienes no entendían nada.

Aclaradas las cosas, el general alemán Schneider, máxima autoridad en la comandancia de Bayona en ese momento, le ruega que al no tener el ejercito alemán un comandante de marina en la zona, se haga cargo de la Comandancia de Inscripción Marítima Francesa del Departamento de Bayona.

Dura labor la suya, pues durante ese tiempo paradójicamente le tocó protegerse de las dos cosas que más odiaba, pues ambas le tenían en su punto de mira: la Gestapo y la Falange Española.

                        

    

Puente de Santiago, Irún-Endaya,1940, tras la invasión alemana de Francia. A mano izquierda militares españoles de alta graduación. A mano derecha un oficial alemán y junto a él el marino debarra Manuel Calderón López-Bago. Un debarra comandando la costa francesa de Iparralde durante la invasión alemana. El documento fotográfico, de  sumo interés, es cortesía de Olav Mazarrasa Mowinckel.           

Muchas son las cosas que se podrían hablar sobre este singular debarra-hondarribitarra que en 1947 fue nombrado Comandante Militar de Marina de Guipuzcoa para regocijo del consistorio de Deba, como puede verse en las actas municipales.

Solamente resaltar que con toda seguridad fue el militar más querido por los arrantzales y marineros vascos de Hegoalde y de Iparralde; tan querido que muchos de sus hijos (32) fueron apadrinados por don Manuel Calderón, entre ellos José Manuel Ibar "Urtain" o el dirigente de ETA Miguel Ángel Apalategui "Apala".