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sábado, 18 de julio de 2026

                             EL ALTO DE ITZIAR

                    Y EL ACCESO AL SANTUARIO

                       Historia de una carretera

 

Esta antigua fotografía realizada muy probablemente por Juan José Aguinagalde a finales del siglo XIX o principios del  XX nos muestra el alto de Itziar, en el punto donde actualmente se encuentra la rotonda de la N-634.

En ella vemos el cruce de tres diligencias y a bastantes personas congregadas en torno a ellas. El camino que vemos que asciende al pueblo, por entonces acceso principal al casco urbano y al Santuario, es el utilizado hoy por los peregrinos del camino de Santiago. Se trata de una antigua calzada medieval que forma parte del camino jacobeo del norte y que hasta 1928 fue el acceso principal a Itziar desde la entonces aún reciente carretera que unía Deba con Itziar y Donostia, abierta a mediados del siglo XIX.


Cuando hacia 1920 el eibartarra Indalecio Ojanguren realizó esta fotografía de Itziar, aún no se había ejecutado la carretera de acceso a Itziar desde la hoy  conocida como N-634.  

La carretera actual de acceso al casco y al Santuario desde el alto de Itziar fue construida por la Diputación en 1928 a petición de los alcaldes de Deba, Azkoitia, Azpeitia, Zestoa, Zumaia y Mutriku, siendo declarado “Camino Vecinal de Primer Orden”.

La obra fue valorada por el ingeniero de la Diputación de Gipuzkoa en cuarenta mil pesetas y la Diputación puso como condición que los citados ayuntamientos contribuyeran con el 35% del coste total de la obra. Pero todos ellos, menos el de Deba, dijeron que sus frágiles arcas no estaban en condición de realizar aportaciones económicas. La cosa se ponía fea pues la Diputación guipuzcoana solo estaba dispuesta a colaborar con un 35% del total.  Había que sacar el resto de donde fuese. Y la Virgen obró el milagro.

El pago se realizó de la siguiente forma: el 35% lo aportó la Diputación, otro 35% el Ayuntamiento de Deba, y el resto lo donó un “Bienhechor” anónimo, ferviente devoto de la Virgen de Itziar.

En la operación tuvo mucho que ver el entonces párroco de Itziar Francisco Manterola Odriozola que, como se pudo demostrar, se movió para sacar el dinero debajo de las piedras o lo que es lo mismo : de la cuenta bancaria del devoto bienhechor de la Itziarko Ama. En las actas municipales no se menciona el nombre del anónimo santo varón al que, por su devoción y filantropía,  todos los itziartarras deberían estar agradecidos. Y también al párroco Francisco Manterola, porque harto difícil debió ser encontrar un colaborador para  tamaña obra de infraestructura vial.

Curiosamente, en el contrato, la Diputación (un tanto rácana) especificaba que el mantenimiento y conservación de la carretera correría a cargo del Ayuntamiento debarra. 




domingo, 5 de julio de 2026

                   LAS VÍRGENES Y CRISTOS NEGROS...

                                  O AHUMADOS





Cuatro de las siete denominadas "vírgenes negras" de Gipuzkoa. De arriba abajo, Itziar, Guadalupe, del Coro y del Juncal.

Hace unos días mientras una amiga y yo tomábamos un txikito sentados en la Plaza Nueva de Deba, salió en nuestra conversación el tema de las vírgenes negras. Ella expuso su teoría sobre la negrura de esas imágenes. Yo expuse la mía diciéndole que a pesar de que efectivamente debe haber alguna virgen negra de verdad, quizás por estar tallada en maderas como el castaño oscuro o el ébano, el bronceado del 90% de ellas se debe a la devoción de los fieles o lo que es lo mismo: el humo de los cirios y lamparillas de aceite acumulado durante siglos.

Mucho se ha hablado y escrito sobre las siete vírgenes negras de Gipuzkoa, entre las que se incluye la de Itziar, pero hoy está completamente asumido que ninguna de esas siete Vírgenes eran negras, más bien, y como dirían los indios de las películas del far-west, en realidad eran o son verdaderos "rostros pálidos". Y ello queda claro cuando se las somete a una buena limpieza y restauración. Ya se sabe lo que dice el anuncio: "el algodón no engaña". Pero lo más curioso del tema es que cuando se realiza una copia de muchas de esas imágenes de vírgenes negras se les vuelve a representar con el rostro moreno o negro; el devoto tradicionalista prefiere la virgen negra de las estampas, la que ellos, sus padres y sus abuelos conocieron; en eso no hay racismo por cuestiones del color de la piel.

                                                            


La imagen superior nos muestra a la Virgen del Juncal de Irún antes de su restauración. En la fotografía inferior podemos apreciar que, tras la restauración, la Virgen irundarra tenía muy poco de "moreneta" y mucho de pirenaica. 

Y a mantener ese mito de las vírgenes negras también contribuyen las redes en internet donde como casi siempre tenemos a la inteligencia artificial (IA) metiendo la pata hasta el mismísimo zancajo.


Ayer mismo hice la prueba para ver que decía la IA sobre la Virgen de Itziar. Y este fue el resultado:

"El Santuario de Nuestra Señora de Itziar, ubicado en el barrio de Itziar (a solo 6 Km de Deba, Gipuzkoa) alberga una de las tallas marianas más importantes del País Vasco. Se trata de una de las siete vírgenes negras de la provincia, famosa por su profundo arraigo entre los marineros y peregrinos del Camino de Santiago".

Aclarar que la Virgen de Itziar tradicionalmente ha sido considerada como patrona de los marinos guipuzcoanos. Algo que hoy prácticamente se ha olvidado.



Imagen de la para algunos "Virgen negra de Itziar" (S.XIII). Como puede observarse poco tiene de negra.

Yo, que personalmente, como marino que fui, he tenido tratos espirituales con esta Virgen -una copia de ella preside el salón de mi casa junto a un dios Eolo del siglo XVII- puedo asegurar que los momentos más intensos en los que esta imagen adquirió  aquel bronceado, hoy ya inexistente, fue cuando los barcos debarras cruzaban el charco para llegar a las costas de Terranova y Labrador en busca de ballenas o bacalao y volvían cargados de saín (grasa de ballena). O incluso cuando se buscaban la vida realizando el corso contra barcos de países enemigos o amigos.

Eran operaciones de riesgo y ello conllevaba la ofrenda de velas, cirios y lamparillas de aceite: antes de la partida, para que todo saliese bien; al regreso para dar las gracias; y si la cosa salía mal, para encomendar el alma del difunto. Y ya se sabe lo que ello producía: humo, mucho humo y el ahumado bronceado de nuestras Vírgenes y Cristos. 

A finales de los años 50 del pasado siglo, la imagen de Ntra. Sra. de Itziar se encontraba en tal mal estado y tan bronceada que se envió a Madrid para que fuese restaurada en los talleres del gran artista y restaurador José Lapayese Bruna. Durante un tiempo en el que la imagen permaneció en Madrid, esta fue acogida en el domicilio del matrimonio formado  por María Dolores Dávila y su esposo, el debarra Teodoro Aguirre, por entonces residentes en la capital de España. Cuenta la familia que fueron muchas las personas (veraneantes y debarras) que acudían a su casa para rezar con gran devoción ante la imagen en el improvisado oratorio habilitado en una de las estancias de su domicilio.

Y ya se sabe: la Virgen fue a Madrid bronceada y volvió con su original blanca palidez.

21 de febrero de 1960. Recibimiento de la imagen de la Virgen de Itziar a hombros de anguleros en el barrio de Artzabal (Deba) tras su regreso de Madrid.


El mismo día. La imagen entrando en la Plaza Zaharra seguida por prácticamente todo el pueblo. Portando la imagen hemos podido identificar a Félix Aguirre, Josetxo Egaña y Antonio Artamendi. Entre los monaguillos, de derecha a izquierda a Ibon Irastorza (Buruzuri), Miguel Ángel Landa y Ángel Azpeitia. 


EL CRISTO NEGRO DE DEBA

Situado en el bajo coro, a la entrada de la iglesia de Santa María de Deba, se encuentra la imagen gótica de Jesús crucificado obra realizada probablemente a mediados del siglo XVI o principios del XVII. Es una bella imagen policromada por la que desde hace siglos las gentes de Deba han demostrado una gran veneración.

El estado de la imagen hace unos décadas era muy diferente a la que hoy podemos contemplar. Y para demostrar el efecto del humo de los cirios, velas y lamparillas de aceite nada mejor que ver cuál era su estado hace unas décadas, antes de la restauración de la imagen. Mucha gente estaba convencida de que se trataba de un "Cristo negro".

Cuando a veces enseño ambas fotografías a algunas personas les cuesta creer que se trata de la misma imagen. Y todos me hacen la misma pregunta: ¿Pero es el mismo Cristo?

Y mi respuesta siempre la misma: ¡Pues, sí!

     

            Imagen del Cristo crucificado debarra en la actualidad. Autor desconocido. 

 Imagen de Cristo crucificado, antes de su restauración. Si nos fijamos con detalle aún pueden verse en el paño pequeños rastros del dorado que se aprecia en la fotografía superior.

 
Y por si alguien no lo ve claro, como prueba fehaciente de los efectos del humo y grasa acumulada durante siglos, vemos que no solo estaba ahumado el Cristo, sino también el mismísimo "Lignum Crucis" o sea, la cruz de madera.

El Santo Cristo debarra fue restaurado hacia 1998 por Marina del Rey y Carmen Marín, de la empresa Kalikot. La operación se realizó cuando ambas estaban restaurando el retablo de la iglesia de Deba.

Pero el de Deba no es el único Cristo negro de Gipuzkoa. El experto restaurador ya jubilado Xabier Martiarena, me hizo llegar unas fotografías del Santo Cristo de Lezo restaurado por él mismo. Al igual que el de Deba es un Cristo muy marinero y milagrero lo que le provocó ser víctima de los humos de las ofrendas de las gentes de mar, pero gracias al amigo Xabier su piel tornó al color original.

 
  
Arriba el negro santo Cristo de Lezo antes de su restauración. Sobre estas líneas el Cristo ya restaurado luciendo el mismo color de piel que sus paisanos de Lezo. 


Para concluir, tan solo una breve reflexión: 

Además de para ahumar los quesos, los chorizos o el salmón, (operación realizada con las maderas más propicias de cada tierra), el humo producido por la combustión de la cera de nuestras abejas, el aceite de oliva virgen extra, o incluso la grasa de la "Balaena biscayensis" también sirvió para ennegrecer las valiosas imágenes de nuestro patrimonio. Son cosas de la historia.  

 


 


viernes, 12 de julio de 2019


                                   El Juan Sebastián  Elcano

                              retoma una antigua tradición



El buque Juan Sebastián Elcano navegando a pocos
metros de la playa de Deba.


El pasado día 7 de julio tuvo lugar en Deba un hecho singular. Con motivo de los actos del 500 aniversario de la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano el buque escuela de la armada española visitó Getaria, villa natal del ilustre navegante guipuzcoano.

Lo singular de esta historia es que tras la partida del buque desde el puerto getariarra hacia Bilbao, el comandante del mismo desvió el rumbo previsto para dirigirse hacia la costa debarra y cumplir con un rito habitual en la antigüedad pero  perdido desde hace aproximadamente dos siglos: el lanzamiento de salvas de artillería en honor a la Virgen de Itziar, antiguamente  considerada la más marinera de las Vírgenes vascas.

Quienes hacia las 10 de la noche se encontraban en el paseo marítimo debarra pudieron ver sorprendidos cómo al pasar frente a Sorginetxe, la tripulación del velero lanzaba dos descargas de artillería tal y como se hacía en el pasado. Tras las descargas, el buque navegó a corta distancia del arenal debarra hasta llegar a la altura de la escollera donde viró para retomar el  rumbo hacia su destino.


Virgen de Itziar. S.XIII
                            


El porqué

El pasado tres de junio, día de la peregrinación de las gentes de Deba al santuario de Itziar, quien hasta fechas recientes ha sido presidente de la Real Asamblea Española de Capitanes de Yate, el debarra-bilbo-madrileño Javier de Cárdenas Chávarri, se interesó por esta antigua tradición. Además, el hecho de que Juan Sebastián Elcano dejase en su testamento la voluntad de donar 40 ducados de oro a la Virgen de Itziar de la que era devoto, animaron a Javier a proponer a la máxima autoridad  marítima retomar la vieja tradición.

Fue así que Javier de Cárdenas hizo llegar por escrito al Almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA) esta tradición tan  marinera, para que si lo tenía a bien, se lo comunicara  al comandante del buque Juan Sebastián Elcano, tal y como vemos que sucedió.


Itziar. "Amatasuna de Jorge Oteiza. Al fondo el mar.


Exvoto en el santuario de Itziar, probablemente
represente a algún buque de la Real Compañía
Guipuzcoana de Caracas.