viernes, 22 de junio de 2018


  

LA OTRA HISTORIA DE SASIOLA

    

“Los bellos monumentos, legados del pasado, se van uno tras otro. Se mueren. Sin agonía, sin que nos demos cuenta de la proximidad del fin brutal. Como ya los hemos conocido viejos, agrietados y decaídos, nos parece que han de durar siempre”.





                   
                                                                    
Con estas palabras comenzaba un artículo del genial arquitecto suizo Alfred Baeschlin, publicado el catorce de octubre de 1927 en el diario La Tarde, de Bilbao. En él se refería a la imponente torre medieval de Sestao, ya por desgracia desaparecida. Leyendo aquel artículo me vino a la memoria la imagen de nuestro monasterio de Sasiola, tan grande en el pasado como agónico y olvidado en el presente; y de nuevo vuelven y revuelven mi memoria las palabras del gran Alfred Baeschlin.   
                                                                                  
El pasado dos de junio, con motivo de la celebración de la 8ª Semana Europea de los Geoparques tuve el placer de realizar una visita guiada a las ruinas del antiguo convento franciscano de Sasiola. Dicha visita,al igual que el resto de actos organizados por el Geoparque de la Costa Vasca tenía un objetivo: dar a conocer y generar una mayor conciencia entre la ciudadanía en lo que respecta a la conservación y promoción de nuestro patrimonio.





El grupo formado por veintidós personas entre las que me incluía yo como guía, partió a las diez en punto de la Plaza Zaharra de Deba. Tras atravesar la calle del Astillero, donde nos detuvimos ante la transformada torre de Sasiola del siglo XV, situada en el pasado en el arrabal de la villa, continuamos nuestro camino hacia el barrio de Artzabal, donde tomamos el viejo camino que en cuarenta y cinco minutos nos llevaría a Sasiola.

En realidad la visita guiada comenzó durante la ruta, donde hicimos otro alto en el camino en las proximidades de Praileaitz para hablar de los numerosos vestigios paleolíticos en las cuevas de nuestro entorno más próximo. Conviene recordar que a pocos kilómetros de ésta, también en Deba, se encuentra la cueva de Ekain, Patrimonio de la Humanidad. 

El último tramo lo realizamos a través de la antigua calzada que discurría entre el cementerio y las huertas del convento, y que hasta hace unos pocos meses ha estado cerrada por la maleza y las zarzas.


Descendiendo por la antigua calzada,
entre las tapias del cementerio y las huertas.


SASIOLA, UN PARQUE TEMÁTICO.

Sasiola con sus alrededores representa un verdadero parque temático de nuestra historia; desde el paleolítico inferior hasta el siglo XIX. Eso es lo que intenté transmitir a cuantos participaron en la visita y lo que intentaré también mostrar de forma resumida en esta página.
El nombre Sasiola, procede de los vocablos "sasi" (zarzal) y ola (ferrería) lo que vendría a significar "la ferrería que está en o junto al zarzal". Situada en la margen derecha del río Deba, frente al barrio mutrikuarra de Astigarribia, su "historia" comienza en realidad hace muchos miles de años ya que a menos de 500 metros a la redonda en línea recta, existen numerosas cuevas con vestigios paleolíticos de gran importancia: Praileaitz I y II, Ermitia, Langatxo, Zerratu, Kiputz, etc. unas en terrenos de Deba, otras al otro lado del río, en Mutriku.
El convento está situado próximo al vado de Astigarribia (vado de los arces), en el pasado el primer vado desde la desembocadura del Deba, y según las crónicas romanas el mismo río cuyas aguas "tocaban" la ilocalizada ciudad de Tritium Tuboricum.

Recreación de cómo pudo ser la antigua torre de Sasiola antes de la fundación del convento.















Pero centrándonos ya en el viejo monasterio, decir que su fundación se remonta al año 1503. Poco antes en aquel lugar se ubicaba una torre medieval perteneciente a un importante linaje banderizo: los Sasiola. En 1470, refiriéndose a esta familia y a la de Irarrazabal, Lópe Garcia de Salazar escribía en sus Bienandanzas e Fortunas: "En la villa de Deva ay dos linaxes de buenos escuderos e de grandes faziendas" y concretando  algo más continuaba "Otro linaxe ay que se llaman los de Sasiola que otrosi fueron buenos escuderos e mucho fazendados e son contrarios los unos de los otros".

Fueron María Ibañez de Sasiola y su esposo Juan Pérez de Licona (tío paterno de la madre de San Ignacio de Loyola) quienes precisamente donaron a la orden franciscana aquella torre y sus posesiones cercanas que incluían también la ermita de La Piedad, un astillero, un molino, huertas, bosques, y posiblemente una ferrería y un horno calero. En pocos años aquel monasterio adquirió una gran fama e importancia como viene a demostrarlo el hecho de que en testamento realizado a bordo de la nao Victoria el 26 de julio de 1526, nueve días antes de su muerte en aguas del Pacífico, Juan Sebastián Elcano donase al convento de San Francisco de Sasiola diez ducados de oro.


Imagen de la transformación de la antigua torre en monasterio franciscano.














Para su mantenimiento, además de trabajar en las huertas, los monjes también se dedicaban a la explotación forestal, una parte dirigida a la venta de madera para la construcción de naves, y otra destinada a la elaboración de carbón. Según Patxi Aldabaldetrecu, la explotación de los bosques del monasterio era sumamente racional y sostenible; algunos años se talaban hasta 800 robles y se plantaban como mínimo otros tantos.

Asimismo los frailes se encargaban del cuidado de los enfermos que llegaban al hospital del convento, tanto de los peregrinos como los de los contornos. Esos gastos eran financiados con la venta de la producción anual de manzana y castaña.


BASTIÓN COMUNERO


El franciscano de Sasiola Pedro de Elorriaga
y el bachiller Olano, ambos debarras,
  importantes jefes comuneros guipuzcoanos.


Entre 1520 y 1521, el monasterio de Sasiola fue el principal centro de reunión de los jefes comuneros guipuzcoanos conjurados contra el gobierno imperial de Carlos I.
Entre esos jefes se encontraban dos debarras: el bachiller Olano y un monje del monasterio de Sasiola llamado fray Pedro de Elorriaga. Este último fue uno de los adelantados o representantes guipuzcoanos en la “Santa Junta Comunera” de Tordesillas.

Durante ese periodo Gipuzkoa estuvo dividida entre villas que apoyaban al gobierno del emperador y las que defendían la lucha en defensa de los intereses y prerrogativas de la Provincia.
Entre las poblaciones guipuzcoanas que apoyaron a la “Santa Causa”, además de Deba se encontraban Azpeitia, Azkoitia, Arrasate, Eibar, Getaria, Hernani, Mutriku, Tierra de Oiartzun, Tolosa, Villareal (Urretxu), Zestoa y Zumaia. Por el contrario, las que apoyaron al emperador fueron Asteasu, Bergara, Donostia-San Sebastián, Elgeta, Elgoibar, Gatzaga, Hondarribia, Orio, Renteria, Sayaz, Soraluze y Zarautz.

Poco tiempo faltó al corregidor enviado a Gipuzkoa, el licenciado Vázquez de Acuña, para juzgar en rebeldía a los conjurados y dictar sentencia:
“… se les condena a que sean atados en serones y les lleven por la calle pública en voz de pregón hasta el rollo o picota y sean degollados y les corten la cabeza, y les pongan en sendos palos en lugar público”.
Tras la derrota de Villalar, los principales jefes comuneros castellanos fueron condenados a morir, tal y como dictaba la sentencia. Distinta suerte tuvieron los conjurados de Gipuzkoa, entre ellos los dos jefes debarras, ya que además de resultar indemnes, vieron cumplidas sus aspiraciones a pesar de haber sido condenados a idénticas penas y por idénticos “delitos” que sus compañeros, los capitanes castellanos Padilla, Bravo y Maldonado, decapitados en Villalar.
El 12 de abril de 1521, el duque de Nájera dictaba una sentencia con el fin de limar las diferencias entre los bandos de la Hermandad de Villas de Gipuzkoa. En ella se suspendían las penas de muerte impuestas por el corregidor Acuña y las leyes dictadas por éste. 



LA IGLESIA Y EL RETABLO.
El exterior de la iglesia de San Francisco de Sasiola (S.XVI) es sencillo y austero, como corresponde a la orden franciscana. Tan sólo llama la atención su espadaña, los contrafuertes y un arbotante situado en la zona del claustro. 


El actual estado del retablo es bastante peor
que el que nos muestra esta fotografía realizada
hace ya varios años.


Del interior de la iglesia- en un estado lamentable- cabe destacar su retablo barroco, realizado en madera de nogal negro en 1764.
Fue diseñado por Tomás Jauregui y completado por Francisco de Ibero.
La ejecución corrió a cargo de los mutrikuarras Domingo de Laca y Domingo Pellón, y los gastos corrieron a cuenta del debarra Andrés de Goicolea.

Consta de zócalo, dos pisos y hornacina. En el primer piso se encuentra San Antonio de Padua flanqueado por San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier.
En el segundo piso podemos observar una preciosa talla de madera que representa el éxtasis de San Francisco, flanqueado por San José y San Agustín.
En la hornacina, una talla de La Piedad, quizás en recuerdo de la ermita del mismo nombre que existió en este lugar. 
Es indignante ver el estado en el que se encuentra actualmente el retablo, con imágenes caídas y destrozadas.
  

 EL JUEGO DE LA PELOTA,  "bote luzea".





A pesar del actual estado de ruina de las antiguas instalaciones del complejo monacal, aún se conservan los restos del considerado como uno de los más antiguos “juegos de pelota” del país, predecesor de los actuales frontones y donde probablemente se jugaba a una antigua especialidad denominada "bote luzea".
Aunque se desconoce la fecha de su construcción, no sería descabellado pensar que pudiera datarse de los siglos XVI-XVII.
La cancha, situada en la plazoleta frente a la antigua casa del síndico del monasterio, actual caserío Sindika, tenía unas medidas de cincuenta y ocho metros de largo por doce de ancho. El suelo, hoy presumiblemente cubierto por más  de medio metro de tierra, estaba al parecer formado por grandes losas de piedra, aunque la especialidad del "bote luzea" también se jugaba sobre suelo de tierra o hierba.
La banda que da al río contaba con un muro cuya parte central formaba un pequeño espacio donde se ubicaba la mesa de los jueces y marcaba la división de los terrenos de juego; aunque en mal estado, esta pieza todavía se conserva.
El frontis o pared, en estado muy aceptable, tiene la misma anchura que la plaza o cancha; es decir, doce metros, y su altura es de unos tres metros.


En la fotografía de arriba, una panorámica de
la cancha. Sobre estas líneas detalle de la mesa
de los jueces.


SASIOLA, CAMPO DE BATALLA.



Tras la revolución francesa que acabó con el rey Luis XVI en la guillotina, la Francia republicana fue entrando sucesivamente en guerra con varios países europeos, entre ellos España. Este conflicto bélico entre las dos naciones vecinas conocido con el nombre de “Guerra de la Convención”, se desarrolló entre los años 1.793 y 1.795 afectando directamente a Gipuzkoa y a Deba.
Fue precisamente en esta localidad, sobre todo en Sasiola, donde se dieron algunos de los más importantes combates, ya que el frente se estabilizó en el río Deba desde noviembre de 1794 hasta finales de junio de 1795.

En diciembre de 1794, mil quinientos voluntarios del señorío de Bizkaia se hicieron fuertes en Sasiola, Astigarribia, Lasao y ribera del Deba hasta su desembocadura, donde el 19 de diciembre, el 27 de febrero de ese año, y prácticamente todos los días de mayo de 1795 se entablaron encarnizados enfrentamientos, rechazando los vizcaínos a las tropas del general francés Moncey. Tras varios meses sufriendo los efectos de la artillería francesa, el 28 de junio de 1795 las milicias vizcaínas retrocedían, atravesando las tropas republicanas el río Deba por el vado de Astigarribia y tomando las poblaciones de Mutriku, Ondarroa y Markina.
Durante alguno de aquellos duros combates, en 1794, fueron los vizcaínos quienes, al parecer, volaron el  viejo puente de Sasiola que había sido construido en 1.629 por Juan Ortiz de Olaeta, quien ese mismo año había terminado de reedificar la iglesia de Deba. Aún hoy, pueden verse los arranques del  puente cubiertos por la maleza, un sólido puente cuya construcción había costado 1500 ducados.

DECADENCIA DEL MONASTERIO.
El pasado esplendor del monasterio franciscano tocó a su fin con los inicios del siglo XIX.
En 1809 José Bonaparte suprimía varias comunidades religiosas de Gipuzkoa, entre ellas la de Sasiola de donde saldrían los frailes para regresar cinco años más tarde, en 1914.

En 1836 tiene lugar una nueva desamortización, la de Mendizabal, quien como expliqué a los visitantes tenía poco de Mendizabal y mucho menos de vasco pues su nombre real era Juan Álvarez Méndez y era de Chiclana de la Frontera. Lo del Cambio de Méndez por Mendizabal daría para mucho; pero eso es ya otra historia.


En 1841, tras la finalización de la primera Guerra Carlista los monjes tienen que abandonar de nuevo el monasterio; esta vez será definitiva pues con la desamortización llevada a cabo ese año por Espartero se venden los terrenos de las huertas y comienza el derribo de parte de las instalaciones.


Años después, en 1857 los terrenos del monasterio serán atravesados por una carretera, la actual N-634.
Entre finales del S.XIX y principios del XX continúan los derribos, entre ellos el de las paredes del claustro cuya piedra será utilizada en la construcción de la línea del ferrocarril, así como en la construcción de diversas edificaciones, entre ellas la conocida en Deba como "Casa del frontón".


Esta es la triste historia de uno de los conventos más antiguos de Gipuzkoa. Triste no por su pasado, sino por su desgraciado presente. Para terminar quisiera hacerlo con las mismas palabras del inicio de este artículo; las del gran arquitecto y humanista suizo Alfred Baeschlin:


“Los bellos monumentos, legados del pasado, se van uno tras otro. Se mueren. Sin agonía, sin que nos demos cuenta de la proximidad del fin brutal. Como ya los hemos conocido viejos, agrietados y decaídos, nos parece que han de durar siempre”.

             CONCLUSIÓN, EJEMPLO Y REFLEXIÓN

En la visita guiada a Sasiola había cuatro debarras cuyas familias procedían de la localidad palentina de Cevico Navero. He de decir que en Deba residen numerosas personas procedentes de esa localidad palentina.
Durante el camino de regreso, una de ellas me comentó lo que el Grupo Siro, uno de los mayores grupos empresariales de España del sector de la alimentación, había realizado en aquella localidad palentina.

Quedé subyugado por lo que se me contó y al llegar a casa me interesé por informarme detalladamente acerca de lo que había escuchado.

Hasta el año 2007, a dos kilometros de Cevico Navero existían una ruinas de un antiguo monasterio con 1000 años de antigüedad: el monasterio de San Pelayo de Cerrato.


Fotografía de las ruinas del monasterio de San Pelayo de Cerrato
antes de su reconstrucción en 2007.
  
Ese año de 2007, la Fundación Grupo Siro comenzó un riguroso proyecto re recuperación de lo que fue el Monasterio Premostratense de San Pelayo de Cerrato con el objetivo de recuperar aquellas ruinas y crear un espacio acorde con la dignidad histórica del monumento, convirtiéndolo en un maravilloso espacio para uso cultural y social.

Hoy día, San Pelayo de Cerrato es un monumento único, y sede de la Fundación Grupo Siro. Según leo en la página web del Grupo, "el Monasterio de San Pelayo ha sido rehabilitado por empresas locales de cantería, ebanistería, talleres de forja... todos ellos oficios tradicionales, entendiendo la protección del patrimonio desde el origen".


La fotografía muestra el monasterio de San Pelayo de Cerrato,
ya restaurado. Actualmente es sede de la Fundación Grupo Siro.

Verdaderamente me parece algo realmente maravilloso lo realizado por este grupo empresarial castellano-leonés; todo un ejemplo para otras muchas empresas, máxime en un país con un rico legado histórico-arquitectónico que va por desgracia desmoronándose día a día.
En realidad siento cierta envidia por no tener cerca un Grupo Siro. Siento envidia porque veo un gran paralelismo histórico entre los dos monasterios, el de San Pelayo de Cerrato y el de San Francisco de Sasiola. En este caso los de Cevico Navero tuvieron más suerte que los de Deba.De hoy en adelante, cuando haga la compra de la semana procuraré apostar por marcas como Galletas Siro, Pastas Ardilla o Pastas Reglero; será mi sencillo reconocimiento a quien sabe apostar por la cultura.   




 














jueves, 5 de abril de 2018

CRÓNICA VERNÁCULA DE LA HABANA


CRÓNICA VERNÁCULA
    DE LA HABANA


Plaza de la Catedral, La Habana.

El pasado mes de marzo tuve el placer de asistir a las XV Jornadas Técnicas de Arquitectura Vernácula celebradas en la capital cubana de La Habana, importante evento organizado por la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de Arquitectura Vernácula y por la Oficina del Historiador de La Habana.
Hacía ya unos meses que Javier de Cárdenas Chávarri, presidente del Patronato de la Fundación Diego de Sagredo y de la Fundación Cárdenas me había invitado a participar como conferenciante en dichas jornadas. Y aunque en un principio no me sentí digno de intervenir en tan importante evento, el hecho de haber comenzado a elaborar hacía ya tiempo un memorándum sobre los edificios de estilo regionalista existentes en Deba, me animó a lanzarme a la aventura. Por lo menos tenía algo para comenzar a trabajar, algo que se amoldaba al tema de las jornadas.
Y allí, al otro lado del charco, me fui con mi exposición a la que titulé “ Arquitectura Vernácula Vasca: De la casa-torre medieval y el caserío a la arquitectura regionalista vasca del siglo XX en Deba y su entorno”.

Pero antes de entrar en cuestión creo necesario explicar qué es y cómo nació la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de Arquitectura Vernácula.
Corría el año 2002 cuando fruto de la colaboración entre la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana y la Fundación Diego de Sagredo de España, veía la luz la Cátedra Gonzalo de Cárdenas. En la actualidad, dicha cátedra está también patrocinada por la “Fundación Cárdenas” de Madrid y por las empresas cubanas Restaura Arquitectura y Urbanismo y la Agencia Receptora San Cristobal, ambas pertenecientes a la Oficina del Historiador de la Habana.

Javier de Cárdenas Chávarri  junto al Historiador
 de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler. 

La cátedra recibe el nombre del ilustre arquitecto Gonzalo de Cárdenas Rodriguez, hijo del también arquitecto Manuel de Cárdenas Pastor y padre del presidente de la Fundación Diego de Sagredo y de la Fundación Cárdenas, el también arquitecto Javier de Cárdenas Chávarri.
 La familia De Cárdenas lleva vinculada a la villa de Deba desde alrededor de ciento cincuenta años, cuando el cubano Ramón de Cárdenas Padilla comenzó a pasar los veranos en Deba. Desde entonces esta familia no ha faltado a la anual cita veraniega en Deba; precisamente correspondiendo a esa fidelidad, Manuel de Cárdenas Pastor y por añadidura su familia, fueron nombrados en 1949 Hijos Adoptivos de Deba.

Y precisamente también, ese sentimiento del  origen cubano de sus ancestros fue la razón por la que Javier de Cárdenas Chávarri, marqués de Prado Ameno, se volcase hace años en la recuperación, salvaguarda y difusión del patrimonio vernáculo en general y cubano en particular, algo que como pude comprobar, le ha hecho ganarse un buen número de amigos en la antigua provincia española de ultramar. 


Placa de bronce situada en la fachada
del Museo de Naipes, en la Plaza Vieja
 de La Habana.Como puede leerse en ella,
 dicho museo fue patrocinado por la Fundación
 Diego de Sagredo cuyo presidente es Javier
de Cárdenas Chávarri. 
  

APERTURA DE LAS XV JORNADAS DE ARQUITECTURA VERNÁCULA

Las jornadas que se celebraron entre los días 5 y 8 de marzo fueron presentadas en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, de La Habana. El lugar representaba mucho para mí: en él habían residido, hasta poco después del triunfo de la Revolución, numerosos frailes guipuzcoanos y vascos, todos ellos salidos del semillero de Arantzazu.

El acto inaugural fue abierto por Eusebio Leal Spengler, director de la Oficina del Historiador de esa ciudad, importante personalidad político-cultural y responsable de la restauración del Casco Histórico de La Habana, declarado por la Unesco en 1982 Patrimonio de la Humanidad.
La intervención de Eusebio Leal, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, católico practicante y según se dice, ferviente devoto de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, fue algo inolvidable para quienes asistimos al acto. Pocas veces se tiene la oportunidad y el privilegio de escuchar a un orador de su talla, tan culto,  y que a la vez diga tantas verdades en tan poco tiempo; un verdadero humanista, un hombre sabio. A quienes escuchamos sus palabras, éstas nos supieron a poco.

  En la imagen, la intervención de Eusebio Leal. A la derecha, sentados,
    Javier de Cárdenas Chávarri y el director de la Cátedra Gonzalo de
                              Cárdenas, Daniel Taboada Espiniella.

Tras la intervención de Eusebio Leal pudimos escuchar a Javier de Cárdenas, alma mater de estas jornadas que este año cumplen ya su decimoquinta edición y a las que el propio Javier califica como una reunión de amigos por el buen ambiente que suele reinar en las mismas. Y efectivamente esa sensación nos dio al escuchar ese día y los posteriores a Daniel Taboada Espiniella, director de la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de La Habana; un personaje que irradia simpatía, humanidad y sabiduría.
Tras la intervención de éstos, se procedió a la entrega de medallas y diplomas a los nuevos miembros distinguidos de la cubana Cátedra de Arquitectura Vernácula Gonzalo de Cárdenas.


Daniel Taboada Espiniella,
titular de la Cátedra Gonzalo
de Cárdenas de Arquitectura
Vernácula es uno de los arquitectos
más prestigiosos y galardonados
 de Cuba. Pero sobre todo, hay que
decir que Daniel es una

PERSONA MARAVILLOSA


DEBA EN LAS CONFERENCIAS


Las conferencias tuvieron lugar los días 6, 7 y 8 de marzo en la biblioteca Rubén Martinez Villena, este año con una dedicación especial al 325 aniversario de la fundación de la ciudad cubana de Matanzas. Intervinimos quince ponentes, tanto cubanos como de Estados Unidos y España.
El día 7 me correspondió abrir el turno de ponencias; la mía bajo el título “Arquitectura Vernácula Vasca: De la casa-torre medieval y el caserío a la arquitectura regionalista vasca del siglo XX en Deba y su entorno”.

Para comenzar, hice mención al lugar geográfico de donde yo procedía, a su ubicación en Gipuzkoa y dentro del Geoparque de la Costa Vasca, a su cultura, su historia, a algunos hijos de Deba relacionados con Cuba, como Francisco de Lersundi, Capitán General y Gobernador de la Isla, o Fray Lucas Iruretagoyena, franciscano debarra que se unió a los revolucionarios de Fidel Castro y luchó en Sierra Cristal junto a Raúl Castro.

Metidos ya en el tema, hablé sobre los orígenes y los porqués de la arquitectura regionalista en el País Vasco así como de los elementos arquitectónicos que ésta recoge y en cierto modo reutiliza en el siglo XX de dos tipos de edificaciones vernáculas como son las casas-torre medievales y el caserío vasco.
Mediante fotografías fui mostrando ejemplos concretos, no sólo de Deba sino de lugares del entorno,donde haciendo un paralelismo entre edificios de los siglos XV , XVI, XVII y XVIII, y otros del primer tercio del siglo XX se veía claramente la adaptación de lo vernáculo a la arquitectura regionalista.


                                         

Arriba, la torre de Enparan en Azpeitia, cuyos orígenes se 
remontan a 1320. Debajo, sobre estas líneas, la casa de arbitrios
en Leintz-Gatzaga, construida en la segunda década del s.XX
por la entonces denominada Diputación Provincial de Guipúzcoa.
A pesar de los siglos que distan entre ambas, puede apreciarse su
similitud, debido a la utilización de ciertos elementos y estilo
 arquitectónico  tradicionales.  
              

 
Dos edificios en Deba: el primero el caserío Arriolabeña
del siglo XVI; en segundo lugar el chalé de los
 Chávarri, construido en 1932 por Manuel de Cárdenas.

Hablé del primer y segundo Ensanche del Arenal de Deba y de su historia a través de los siglos, desde que tras la fundación de la villa en 1343 durante los primeros años se reuniese en aquel inmenso arenal  el Concejo Municipal para tratar los asuntos del gobierno del municipio; y de cómo a partir de finales del siglo XIX los moradores de la antigua villa fueron arrebatando al mar aquel espacio.

Hablé también de personajes relacionados con el regionalismo vasco, tanto arquitectos como promotores de algunos edificios regionalistas históricos, como Alfred Baeschlin o Gonzalo de Cárdenas quien precisamente da nombre a la cátedra hispano-cubana.
Y cómo no, hablé del regionalismo en Deba, mi pueblo; ese pueblo que tanto ha tenido y tanto ha perdido a lo largo de la historia. Me centré en los edificios de arquitectura regionalista en la villa; tanto la realizada por Manuel y Gonzalo de Cárdenas como la realizada por otros arquitectos.

Hablé también del antiguo Hotel Miramar, el construido por Gonzalo de Cárdenas, una obra racionalista de primer orden, ejemplo emblemático de aquel estilo que convivió con el regionalismo del momento.
Resumiendo: como dijo Javier de Cárdenas en su discurso de clausura donde hizo expresa, cariñosa y emocionada mención a Deba, “Creo que durante estas Jornadas ha quedado bien claro y os habéis enterado todos los asistentes dónde está Deba”.Y efectivamente así fue, como quedó certificado con las risas y aplausos de los asistentes.

Hace unos días enredando en Google abrí la página de "Habana Radio, la Voz del Patrimonio Cubano"; en primera plana un artículo de las redactoras María Victoria Pardo y Yamira Rodriguez. El artículo, fechado el 8 de marzo y titulado “Tradición y modernidad o el legado de la arquitectura vernácula”, hacía referencia  a la segunda de las jornadas, la que yo intervine; en cabecera, presidiendo la noticia, mostraba una gran fotografía de Deba. Efectivamente los de Habana Radio también se habían enterado de dónde está Deba. 

Panorámica de Deba realizada por Jesús Mari Salegui desde un dron. En primer plano el segundo ensanche del Arenal; tras él, la alameda o primer Ensanche. Entre ambos, la vía del ferrocarril cuyo trazado siempre fue muy criticado por debarras y veraneantes, entre ellos José Manuel Ostolaza, Manuel de Cárdenas o el diplomático y escritor mejicano Alfonso Reyes Ochoa.

    
    
   
  


martes, 19 de diciembre de 2017

EN TORNO A LAS MEMORIAS DE MANUEL CALDERÓN LÓPEZ-BAGO



EN TORNO A LAS MEMORIAS DE

 MANUEL CALDERÓN LÓPEZ-BAGO

José Mari Irusta Mugarza en la memoria histórica debarra


El Capitán de Navío D. Manuel Calderón
López-Bago con uniforme de gala en su
casa de Hondarribia.



Hace ya unos meses que terminé de leer el libro titulado "Manuel Calderón, Memorias de un Marino Vasco". El libro, una joya desde el punto de vista histórico, con introducción y notas de Olav Mazarrasa Mowinckel (1), recoge las memorias de este hombre singular nacido el año 1899 en Deba, todo un personaje sobre el que hace años me dediqué a investigar.

Para quien lo desconozca, decir que Manuel Calderón López-Bago, además de ahijado de la reina María Cristina, fue director de tiro del crucero Canarias durante la batalla de Matxitxako (2), ayudante personal de Franco y Comandante Militar de Marina de Gipuzkoa. Manuel Calderón ha pasado a la historia, entre otras muchas cosas, por haber salvado la vida de numerosos gudaris vascos o haber batido el record, creo yo que mundial, en cuanto al número de ahijados y ahijadas apadrinados, treinta y dos, todos ellos vascos, entre ellos José Manuel Ibar "Urtain" o el ex-militante y dirigente de ETA Miguel Ángel Apalategi "Apala" (3).

En resumen, podría decirse que Manuel Calderón, con todas sus virtudes, vicios y defectos, fue un verdadero caballero, un ser perteneciente a una raza de "Hombres de Honor" ya casi extinta; un personaje realmente de película.
Parte de las investigaciones realizadas hace años me sirvieron para escribir un artículo al que titulé "Don Manuel Calderón, el honor de un gran marino debarra", publicado en el número 74 de la revista DEBA, así como en mi blog personal. Ello motivó el que el autor de la recopilación de las memorias, Olav Mazarrasa, tuviese la deferencia de nombrar mi trabajo en la introducción y notas del libro, hecho por el que me sentí sinceramente agradecido.


Martín Aranburu (1855-1938) ejerció
como médico de Deba durante varias
décadas. Fue él quien ayudó a traer al
mundo a Manuel Calderón. Durante
 la última Guerra Carlista, cuando contaba
catorce años, el popular médico había servido
como cornetín de órdenes en la partida guerrillera
del cura Santa Cruz.

Por cierto, las memorias del insigne marino comienzan con una curiosa frase que denota el sentimiento o ánimo de Calderón para con su pueblo, Deba, en el momento en el que comenzó a redactarlas:
"Vine a la vida de la mano del Doctor D. Martín Aramburu, un 13 de Septiembre a las 11 de la mañana (...) en el pueblo más triste de la costa vasca, ¡Deva!..."

Refiriéndose a los hechos narrados por Manuel Calderón en sus memorias, Olav Mazarrasa comenta acertadamente que algunos de los datos aportados por el marino debarra en sus memorias no son del todo ciertos; no porque su autor pretendiese cambiar o desvirtuar la realidad, sino porque sencillamente el paso del tiempo habría hecho que Calderón olvidase o tergiversase involuntariamente o, en algún caso "adornase" algunos detalles, cosa muy comprensible. Independientemente de esos pequeños detalles, quisiera alabar el gran trabajo de Olav Mazarrasa cuyas notas dejan ver un paciente y minucioso trabajo.

Uno de esos, digamos, errores, quizás "adornos" producidos por la imaginación de Calderón es el referido a su toma de posesión de la Comandancia Militar de Marina de Gipuzkoa donde afirma que
"el Ayuntamiento de Deva -mi pueblo- me nombró "hijo predilecto" y puso mi nombre a una calle en la cual no había más que un portal. Ni yo fui a tomar posesión de dicho nombramiento (como el Ayuntamiento quería) ni me importó un bledo. Esas cosas me dan cien patadas en la barriga".

Algo no cuadra en las afirmaciones de Calderón, ya que revisando los libros de actas del Ayuntamiento de Deba correspondientes a los intervalos 1942-1948 y 1948-1957, no aparece ningún acta en la que Calderón sea nombrado "hijo predilecto" de Deba y tampoco se dé su nombre a una calle de la villa.

Lo que sí aparece reflejado en el acta correspondiente al 26 de marzo de 1947 es la felicitación oficial del consistorio con motivo de su nombramiento como "Comandante Militar de Marina de Guipúzcoa". Así quedó reflejada la felicitación en el libro de actas:
"Habiéndose hecho público el nombramiento del Comandante Militar de Marina de Guipúzcoa, del hijo de ésta Villa D. Manuel Calderón, el Ayuntamiento por unanimidad acordó felicitarle por su honroso e importante cargo, deseándole un feliz acierto en su dedicada gestión en bien de nuestra querida provincia".

El acta del Ayuntamiento debarra está fechada el 26 de marzo de 1947 mientras que Calderón sitúa su toma de posesión el 12 de junio de ese año. Entre la felicitación del consistorio y la toma de posesión del cargo de Comandante Militar de Marina de Gipuzkoa transcurrieron 78 días.


En la imagen, detalle del punto número 1 del acta del 26 de marzo de 1947 en el que se felicita a Manuel Calderón por su nombramiento como "Comandante Militar de Marina de Guipuzcoa".









Pero sin duda el error más dramático cometido por Manuel Calderón es el referido a la muerte de un joven debarra, empleado del Banco Guipuzcoano, quien después de ser detenido por la Gestapo tras la ocupación alemana de Francia, fue según Calderón, fusilado en la cárcel de Baiona.
Así narraba el marino vasco los hechos:

"Conozco el caso de un pobre muchacho de 27 años, natural de Deva, exempleado del Banco Guipuzcoano que estaba refugiado en Biarritz por gudari. Lo detuvo la Gestapo por ir 24 horas sin permiso a Pamplona. Y pidió por su libertad a sus padres, residentes en Deva, medio millón de pesetas puestas en España. Como los pobres padres no lo tenían, se empeñaron en que yo les acompañase para hablar con el jefe de Biarritz, un tipo repugnante, duro, que les dijo delante de mí que si no llevaban el cheque el hijo sería fusilado. Acudí a las autoridades militares, pero ya esas se desentendían por completo con la Gestapo. Aquella tarde fue fusilado, el pobre chico, en el patio de la cárcel de Bayona". 

Intrigado por conocer quién pudiera ser el joven debarra asesinado por los alemanes, recurrí a un viejo amigo pensando que, por su edad, quizás fuese conocedor del hecho y tuviese referencias del mismo. Y efectivamente, di en el clavo a la primera. Mi amigo no solo conocía lo sucedido sino que además me lo narró tal y como lo había narrado un hermano del joven asesinado, concretamente su hermano José Luis.

Pero la realidad de los acontecimientos difería de lo narrado por Manuel Calderón quien había perdido la pista del joven debarra en Biarritz dando por hecho que éste había sido fusilado por los nazis en la prisión de Baiona. La realidad era aún más dramática de lo que el propio Calderón había supuesto.

Nunca hubiese imaginado yo quién podría ser aquella víctima de la Gestapo. Había hecho muchas conjeturas, pero cuando mi amigo me dijo que se trataba de Jose Mari Irusta Mugarza, quedé absolutamente sorprendido por ser la familia Irusta una de las más conocidas de Deba, y con cuyos miembros tengo relación.


¿ Cuál fue la realidad de los hechos ?

Según relataba su propio hermano José Luis (Deba 1915-2013) y según muestra también la documentación que pude conseguir referente al tema, la realidad es que tras ser detenido por la Gestapo a la vuelta de una escapada a Pamplona durante los Sanfermines y sin el permiso correspondiente, José Mari fue enviado a Burdeos en cuya prisión ingresaba el 9 de agosto de 1944. Desde allí, vía Toulouse, sería deportado al campo de concentración de Dachau (Alemania) donde ingresaba el 28 de agosto con matrícula 93956. Posteriormente, parece ser que desde aquel campo fue transferido al de Mauthausen (Austria).
Así lo refleja el "Journal Officiel de la République Française" del 11 de enero de 1995 en un listado del "Ministere des Anciens Combattants et Victimes de Guerre" en el que José Mari Irusta aparece como fallecido el 13 de septiembre de 1944 en Mauthausen. Otros documentos sitúan su muerte el 13 de noviembre, lo que lógicamente hace pensar que alguien debió transcribir mal la fecha del deceso del debarra; al parecer, la segunda de las fechas (noviembre) es la correcta. Asimismo algunos documentos sitúan su muerte en el campo de concentración de Melk (Austria), un subcampo satélite dependiente de Mauthausen.


5 de mayo de 1945. La fotografía de Cpl Donald R. Ornitz muestra la liberación por las fuerzas de EEUU del campo de Mauthausen. Sobre la gran puerta de entrada puede apreciarse una gran pancarta escrita en español y colocada por los presos republicanos españoles recluidos en dicho campo. Desgraciadamente, José Mari Irusta, fallecido en noviembre de 1944 no pudo vivir ese emocionante momento.













Haciendo una sencilla resta entre el año de su muerte (1944) y el de su nacimiento (1908), vemos que murió con treinta y seis años y no con veintisiete como afirma Calderón en sus memorias. He ahí otro error; José Mari Irusta no murió con veintisiete años sino con treinta y seis.

Por otro lado, Calderón afirma que en la desgraciada entrevista con el "repugnante" jefe de la Gestapo en Biarritz, además de él mismo, estuvieron presentes los padres de José Mari Irusta, algo imposible pues para entonces hacía ya años que la madre, Nicolasa, había fallecido. A la citada entrevista debió acudir tan solo el padre, Guillermo.

Este último dato puede cuestionarnos si no sería otra la persona que supuestamente, según Calderón, fue fusilada en el patio de la carcel de Baiona.

¿Sería otra la persona mencionada por éste?

Rotundamente no. En Deba no ha existido ninguna otra persona asesinada por los nazis, que estuviese exiliada en Francia, que hubiese sido detenida a su vuelta de Pamplona, y que además hubiese trabajado en el Banco Guipuzcoano.

¿QUIÉN FUE JOSÉ MARI IRUSTA MUGARZA?


Fotografía realizada en Bedia (Bizkaia),
pueblo de su madre, de los cuatro hijos del
matrimonio Irusta-Mugarza. De izquierda a
derecha, José Luis, Paulita, José Mari y Ramón.

José Mari Irusta Mugarza nació en Deba el 17 de noviembre de 1908. Fue el segundo de los cuatro hijos (3 chicos y una chica, Paulita, la mayor) del matrimonio formado por Guillermo Irusta, de profesión fontanero, y de la arratiana de Bedia, Nicolasa Mugarza.

Pero no fue el único hijo de éstos que tuvo que marchar al exilio; también lo hicieron sus hermanos Ramón y José Luis; este último, tras su regreso sería enviado a un batallón disciplinario de trabajadores, en Cádiz.

Del primero de ellos se dice que tenía una voz espectacular, tan espectacular que como tenor formó parte del Coro Nacional Vasco "Eresoinka", fundado en 1937 por Gabriel Olaizola cumpliendo una petición expresa del lehendakari José Antonio Aguirre (4).

Es importante recordar que Eresoinka (compuesto por un coro y un grupo de danza) estaba formado por vascos y vascas que en ese momento se encontraban en el exilio y que recorrió Europa cosechando grandes éxitos. Entre sus miembros también se encontraban el conocido tenor irundarra Luis Mariano y la soprano Pepita Embil, madre del tenor Plácido Domingo.


Coro Nacional Vasco  "Eresoinka". Enmarcados con un círculo, podemos apreciar a Pepita Embil, Luis Mariano y en la última fila a Ramón Irusta Mugarza.




                                                                       
       
  J.Mari Irusta Mugarza
J. Luis Irusta Mugarza
Ramón Irusta Mugarza

Continuando con José Mari Irusta, decir que siendo muy joven ingresó en la plantilla del Banco Guipuzcoano, creado en 1899, ascendiendo por su valía y llegando a ocupar un puesto de cierta relevancia, al parecer director de sucursales, motivo por el que se movía frecuentemente en el ámbito geográfico de Gipuzkoa.

Ya desde joven debió sentir grandes inquietudes políticas, lo que posteriormente le llevó a militar en el partido Acción Nacionalista Vasca (ANV), fundado en 1930, y donde se dice que probablemente fue comisario político durante la Guerra Civil. Quizás fue esa una de las razones por las que fuese enviado al campo de Mauthausen, uno de los mayores campos de exterminio, campo clasificado como de "grado III" y expresamente creado por los nazis para acoger en él a los considerados como "enemigos políticos incorregibles del Reich". Lo que está absolutamente claro es que falleció al poco tiempo de su ingreso en aquel infierno.


La fotografía muestra a un grupo de debarras en la plaza del 
Castillo de Pamplona durante los Sanfermines. José Mari Irusta
 es el segundo por la izquierda, de pie. Del resto solo se ha podido
identificar a Agustín Esnaola "Ostrope", primero por la derecha, 
y agachado a Agustín Azkoitia "Azkoiti".Tras una escapada 
como ésta a los Sanfermines de 1944, José Mari fue detenido
 por la Gestapo en la fontera.

Poco se sabe sobre la actividad política de José Mari en el exilio francés, lo que sí parece contrastado es que tanto él como sus hermanos José Luis y Ramón fueron amigos de Paul Dutournier (Sara, 1911-1993). Para quienes desconozcan quién fue este interesante personaje diré que fue un activo miembro de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, motivo por el que fue condecorado con numerosas cruces y medallas. También fue alcalde de Sara entre los años 1948 y 1978. Pero quizás la faceta más romántica de Doutournier fue la de contrabandista, lo que le sirvió para plasmarlo en un libro basado en sus experiencias en la frontera pirenaica, un libro al que tituló "La nuit est Basque".

Han transcurrido setenta y tres años desde la muerte de José Mari Irusta en Mauthausen. Sirvan estas páginas para honrar su memoria y la de todos aquellos que, como él, perdieron su vida en la lucha contra el fascismo y la sinrazón. Pero También un recuerdo muy especial a Manuel Calderón López Bago, porque, ante todo, y por encima de su ideología política, fue una persona que trabajó incansablemente por salvar la vida de quienes habían luchado en el bando opuesto, como José Mari Irusta a quien como Calderón narra en sus memorias, desgraciadamente no pudo salvar la vida.


Fotografía de José Mari Irusta, probablemente
realizada durante los últimos meses de su exilio
 en Iparralde.
Notas:

1) Olav Mazarrasa Mowinckel (Santander, 1950) tuvo acceso a la copia mecanografiada que el propio Calderón fue entregando capítulo a capítulo a sus amigos santanderinos Ramón Gorbeña y Luz Mazarrasa, tíos de Olav.

2) La batalla naval de Matxitxako en la que Calderón era director de tiro del crucero Canarias, tuvo lugar el cinco de marzo de 1937 y en ella fallecieron a bordo del bou "Nabarra" los debarras Juan Odriozola Basurto y Modesto Aspiazu Esnaola.

3) Según Olav Mazarrasa "el caso es que Manolo  Calderón había pasado sus últimos años en una residencia para militares y un día recibió una visita muy especial: la del etarra Apala, uno de sus múltiples ahijados del País Vasco, que venía a cumplimentarle. Parece que el recibimiento no fue bueno, Calderón discutió con él, le armó la bronca padre, le llamó "mal español" y le echó de su habitación".

4) La frase exacta del Lehendakari José Antonio Aguirre a Gabriel Olaizola fue la siguiente: "Es posible que no podamos salir de aquí. Sin embargo, nuestra tarea no ha terminado y deseo que llegue también al terreno artístico. Te pido que salgas inmediatamente hacia Francia y formes, entre nuestros refugiados, el mejor coro posible para que lleve, por todo el mundo, gracias a nuestras melodías, el recuerdo de un pueblo que muere por la libertad". 

  Bibliografía:

     Ayuntamiento de Deba. Archivo Histórico Municipal: Libro de Actas 1942-1948, sec.80, fol.256

    Calderón López-Bago, Manuel. Mazarrasa Mowinckel, Olav. “Manuel Calderón, Capitán de         
    Navío. Memorias de un Marino Vasco". Open Ediciones Universitarias, 2016.
             
    deia.com: “Historias de los vascos. El arte vasco en la guerra: Eresoinka”.

    García Santamaría, Ana: “Republicanos de Navarra, Gipuzkoa, Alava y Bizkaia en campos de 
    concentración nazis: Los olvidados”. Antzina, diciembre 2016.     
    www.antzinako org

   Journal Officiel de la  République Française,  Mesures Nominatives, Ministere     
   des Anciens Combattants et Victimes de Guerre, 11 janvier 1995, p. 00517.

   Turrillas Aranzeta, Alex: “Don Manuel Calderón López-Bago. El honor de un    
   gran marino debarra”. Revista DEBA, nº74, negua 2009.


  Fotografías:

. Retrato de Manuel Calderón: archivo herederos de Manuel Calderón. 
  www.openedicionesuniversitarias.com

. Retrato de Martín Aranburu: “Egun Zaharretako. DEBA, 260 Argazki”. Original de 
  Pilar Aginagalde.

. Campo de Mauthausen: Cpl Donald R. Ornitz.

. Coro Eresoinka y retrato de Ramón Irusta Mugarza: fotografías de Jesús 
  Elosegui. Archivo Aranzadi. Gure Gipuzkoa.

. Jose Mari Irusta Mugarza: fotos cedidas por la familia Irusta Urain.


AGRADECIMIENTO: Mi más sincero agradecimiento a la familia Irusta-Urain por su aportación en cuanto a información y fotografías.