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jueves, 16 de enero de 2025


                                                MEMORIA FOTOGRÁFICA

                   PROCESIÓN EN SAN SEBASTIÁN DE ELORRIAGA

La fotografía del eibartarra Indalecio Ojanguren, fue realizada el 20 de enero de 1937, durante la última Guerra Civil. La imagen, que se asimila a un cuadro de algún pintor costumbrista vasco de finales del siglo XIX o principios del siglo XX como Elías Salaverria, nos muestra la procesión con la imagen de San Sebastián en el barrio de Elorriaga (Elorrixa) en Itziar-Deba (Gipuzkoa). Llama poderosamente la atención la actitud seria y recogida de los asistentes, algunos portando cirios. Como era y aún sigue siendo habitual, puede observarse que los hombres abren la procesión mientras el grupo de mujeres la cierra tras ellos.

 


El cuadro “La procesión del Corpus en Lezo” fue pintado por Elías Salaverria en 1910. Es innegable la similitud entre la fotografía del gran maestro eibartarra y la obra del pintor de Lezo: la temática religiosa, el paisaje, la actitud y posición de los personajes…

En fin, dos grandes obras de dos grandes maestros gipuzkoanos.


lunes, 15 de julio de 2024


                              LA CASA CURAL DE ITZIAR

         BREVE HISTORIA DE UN EDIFICIO EMBLEMÁTICO


La casa cural de Itziar es un sólido edificio de doble vivienda  que sobresale por su sobria belleza entre los edificios civiles de la Herriko Plaza de Itziar. Desconocemos el año de su construcción pero por sus características arquitectónicas sus orígenes bien podrían situarse a finales del siglo XVIII o principios del XIX.

Seguramente fue construida para servir como residencia del párroco y sacerdotes de la parroquia itziartarra aunque, como veremos, no siempre ha sido así, al menos en parte.

Revisando algunos documentos relacionados con las diferentes inscripciones del edificio en el Registro de la Propiedad de Azpeitia, en ellos se refleja que, según la tradición, desde tiempos inmemoriales siempre perteneció a la parroquia. Y si eso es cierto, debió serlo hasta 1855.

Ese año, concretamente el 3 de mayo, La Gaceta de Madrid (Boletín Oficial del Estado de la época) publicaba en su Nº 852 una ley aprobada dos días antes “Declarando en estado de venta todos los predios rústicos y urbanos, censos y foros pertenecientes al Estado, al Clero y cualesquiera otros pertenecientes a Manos Muertas”. Esta ley que vio la luz durante el denominado “Bienio Progresista” (1854-1856) con los gobiernos de O`Donell  y Espartero, siendo Ministro de Hacienda el navarro Pascual Madoz Ibañez,  fue una más de las diversas desamortizaciones realizadas por el Estado a lo largo del siglo XIX; y junto a la de Mendizabal, la más importante.

 El objetivo de la ley fue el de aminorar la Deuda Pública, proteger los inmuebles como Patrimonio Histórico Artístico y vender las numerosas propiedades pasivas o estáticas de la Iglesia en beneficio de la creación de una economía más dinámica. Y precisamente al haber sido propuesta por el ministro navarro Pascual Madoz fue popularmente conocida como “Desamortización de Madoz”.

Con la aplicación de dicha ley desamortizadora el amplio edificio cural con dos viviendas, hasta entonces propiedad de la parroquia de Itziar, pasó a tener dos propietarios: La Iglesia y el Estado. La vivienda de la derecha denominada “Hospitalecoa” siguió perteneciendo a la iglesia y continuó funcionando como casa cural. La otra mitad, la de la izquierda, denominada “Capellanecoa” tras ser inscrita a nombre del Estado fue vendida en pública subasta y pasó a manos privadas.


Los Villar Loyola

Según se desprende de la documentación existente, el primer propietario de “Capellanecoa” tras la subasta fue José Villar y Loyola, soltero y natural de Eibar, quien falleció en dicha casa el trece de junio de 1875 dejando como heredero a su hermano José Francisco Villar Loyola.

José Francisco Villar Loyola, soltero como su hermano, natural y vecino de Eibar y armero de profesión, falleció el treinta y uno de enero de 1889 dejando como único heredero a su otro hermano, Ciriaco Villar Loyola.

Ciriaco Villar Loyola, natural de Eibar como sus hermanos, casado con doña María Teresa Gala Alberdi Albizu, falleció el 23 de abril de 1893 dejando la vivienda a su esposa y a los tres hijos del matrimonio: Galo, Vicente y Juana Villar Alberdi.

Los Villar Alberdi

Tras la muerte de María Teresa Alberdi y su hijo Galo, heredarán e inscribirán la vivienda a su nombre los otros dos hijos: Juana Villar Alberdi, de profesión sus labores, y Vicente Villar Alberdi, médico de profesión. Ambos inscribirán la vivienda Capellanecoa a su nombre en el Registro de la Propiedad de Azpeitia el uno de septiembre de 1909. Ese mismo año, los eibarreses venderán la propiedad al debarra Bernardino Esnaola Oyanguren.

A mano derecha, junto a la iglesia, vista de las fachadas Norte y Este de la casa cural fotografiada en 1914 por Indalecio Ojanguren.


Bernardino Esnaola Oyanguren

Bernardino Esnaola Oyanguren inscribe su vivienda en el Registro de Azpeitia el tres de mayo de 1910. Según se puede leer en la documentación, Bernardino “manifiesta que la citada vivienda se hallaba en estado ruinoso cuando la compró y más tarde la desmontó y sobre los antiguos cimientos levantó un nuevo edificio”.

Para la compra de la vivienda, el debarra, barbero de profesión, recurrió a un préstamo hipotecario de 5000 pesetas a un interés anual del 4%. La prestamista fue la donostiarra Feliciana Macazaga Cortadi. En el contrato hipotecario de la casa Bernardino se comprometía a tenerla asegurada contra incendios. Para 1920 ya había satisfecho el préstamo con sus correspondientes intereses y a finales de ese mismo año se la vende a Domingo Albizu Mendizabal, quedando inscrita a nombre de éste en el Registro de Azpeitia el veintinueve de enero de 1921. Bernardino fallecido el 2 de marzo de 1945, tuvo cinco hijos: Feliciano, José Manuel, Andrés, Carmen y Nicolasa. Feliciano, barbero como su padre tuvo su barbería en un pequeño local situado junto al restaurante Iriondo (Patxi) y el hotel Egaña, barbería que muchos aún recordamos.



Itziar 1915. La fotografía de Indalecio Ojanguren muestra a mano izquierda, junto a la iglesia, las fachadas Oeste y Sur de la antigua casa cural sita en la Herriko Plaza.


Domingo Albizu Mendizabal


Deba. La foto probablemente corresponde a la década de 1930. Quienes ya tenemos cierta edad, aún recordamos la tienda de Domingo Albizu “Arriola” la cual era muy concurrida por los baserritarras que bajaban al pueblo a vender sus productos. Además de los habituales comestibles, la tienda tambien ofrecía productos demandados por las gentes del caserío como cadenas, cuerdas y bozales para animales, piensos, abarcas o herramientas como hachas, azadas, cedazos, etc. 


Domingo Albizu Mendizabal, soltero y labrador de profesión en el momento de la compra (1921), era natural del caserío Arriola Txiki. Poco después pasaría a residir en el casco urbano de Deba  abriendo una tienda de ultramarinos en la Plaza de los Fueros (Plaza Nueva), en el local donde en la actualidad se encuentra el bar Izenbe. Tras cincuenta y ocho años como propietario de la vivienda “Capellanecoa” de Itziar, en 1978 esta cambiaría de propietario al ser adquirida por José Agustín Alcibar Aguirregabiria y su esposa María Ángela Eizaguirre Aguinaga.

 

                   José Agustín Alcibar Aguirregabiria

                   y María Ángela Eizaguirre Aguinaga.

                             Adquisición y permuta.

En 1978, tras ser inscrita a nombre de este matrimonio y pasar a formar parte de la sociedad conyugal, la antigua “Capellanecoa” cambiará nuevamente de propietarios en 1991, trece años después de su último cambio de propietario. Pero dicho cambio no será debido a la venta de la vivienda sino a una curiosa permuta acordada con la Parroquia de Itziar.

José Agustín y su esposa María Ángela eran y lo son en la actualidad su esposa e hijos, propietarios del renombrado restaurante Salegui, sito en la casa conocida como “Bisimodu etxea”.  Hasta el año de la permuta (1991), el edificio situado junto al restaurante, a mano derecha, pertenecía a la Iglesia quien en 1959 la había recibido tras la donación realizada por el matrimonio formado por Flora Trecu Mendizabal y Martín Aranguren Irala.

Flora Trecu había heredado dicha casa de su tío Don Manuel Lizarraga Mendizabal , sacerdote de Deba quien a su vez la había heredado de su abuelo paterno Manuel Lizarraga Mancisidor, fallecido en 1896. Martín Aranguren, esposo de Flora, era farmacéutico de carrera pero no ejerció en Deba como tal pues tenía una droguería situada en la calle Lersundi esquina Plaza Nueva de Deba, “Droguería Aranguren”, que muchos hemos conocido.

La casa, situada en la entonces “calle del Generalísimo Franco” (Galtzada kalea) de Itzia, fue inscrita  en el Registro de Azpeitia a nombre de Flora Trecu, el 21 de abril de 1959. Estaba valorada en 7500 pesetas.

Poco disfrutó el matrimonio  Aranguren-Trecu de aquella propiedad pues  directamente el tres de marzo de 1959 ante el notario de Zumaia don Agustín Lamsfús donan el edificio a la Parroquia de Itziar representada por Don Juan Beristain Piquer, sacerdote, cura ecónomo de aquella parroquia, quien acepta los deseos de la donante para que “la finca se destine a vivienda de los Sres Sacerdotes de la citada Parroquia o a servicios culturales o religiosos de la misma, sin que este deseo limite en forma alguna la libre disposición y libre destinación que tendrá la Parroquia sobre esta finca”.



Boda de Juan Mari Aizpurua y Miren Itziar Aranguren. A la derecha de la fotografía los padres de la novia, Martín Aranguren y Flora Trecu. Ellos fueron quienes donaron a la parroquia de Itziar la casa propiedad de Flora. En la boda estuvo presente Monseñor Eguino Trecu, pariente de Flora. Antes de ser obispo había sido coadjutor de la parroquia itziartarra y párroco de Irún. Gracias a él, pudo ser exhumado y  traído a Deba el cuerpo del alcalde Florencio Markiegi tras su fusilamiento el 15 de octubre de 1937 en Santoña.

La permuta


La fotografía de Agustín Alcibar y Angeli Eizaguirre fue realizada el 27 de febrero de 2018, el día de sus bodas de oro. Agustín, hombre muy popular y querido tanto en Itziar como en Deba, falleció el 27 de abril de 2024. Su hija Maribi y su hijo Gotzon son quienes regentan el prestigioso restaurante. Casi con toda seguridad el restaurante Salegui, antigua casa “Bisimodu”, es el establecimiento hostelero más antiguo de la comarca y uno de los más antiguos de Gipuzkoa pues fue abierto en 1881 y desde entonces sigue siendo atendido por la misma familia.    


Y así llegamos al dieciocho de noviembre de 1991, fecha en la que por un lado la parroquia itziartarra, representada por su párroco Jose Ángel Aguirre Lizarraga previa aprobación del obispado, y por otro el matrimonio Alcibar-Eizaguirre, propietarios del restaurante “Salegui”, llegan a un acuerdo para efectuar la permuta de los inmuebles “Capellanecoa” (propiedad del matrimonio Salegui-Eizaguirre)  y el edificio situado en Galtzada kalea, pegante al restaurante Salegui (propiedad de la Iglesia) .

Con dicha permuta ambas partes salían beneficiadas. Por un lado, la Iglesia se hacía con la propiedad de todo el edificio de la antigua casa cural en la Herrriko Plaza, que comprendía las viviendas “Capellanecoa” y “Hospitalecoa”, algo que no sucedía desde que en 1855 la mitad del edificio fue expropiado por el Gobierno durante la conocida como “Desamortización de Madoz”.  Por otro lado, el matrimonio Alcibar-Eizaguirre tenía la posibilidad de ampliar y mejorar  las instalaciones de su negocio familiar, el conocido restaurante “Salegui”.

De casa cural a escuela pública.

El año 2021, concretamente el 8 de octubre, el edificio parroquial pasó a cumplir una función muy diferente a la que hasta entonces lo había hecho. Ese día se firmaba un contrato de arriendo entre la Parroquia de Itziar, representada por su párroco Patxi Aizpitarte Mendia por un lado, y la Entidad Local Menor de Itziar, representada por la alcaldesa pedánea Arantza Egaña Aldalur. El edificio, que en el contrato aparece nominado como “Apaizetxea” será utilizado como guardería o escuela de párvulos de Itziar. Dicho contrato de arriendo especifica que tendrá una duración de diez años y a su finalización podrá ser prorrogable por plazos anuales Asimismo se estipula que el precio del arriendo será de 1500 euros mensuales más el IVA, aplicándose anualmente el incremento correspondiente al IPC.


Bibliografia:

Archivo Parroquial de Santa María de Itziar:

Inscripciones de la casa Capellanecoa, Registro de la Propiedad de Azpeitia, años:

      1892: Asiento 247, folio 69, tomo 16 legajo 124.

      1898: Asiento 398, folio 129, tomo 19.

      1909: Asiento 62, folio 18, tomo 28.

      1921: Asiento 253, folio 69, tomo 36.

      1980: Asiento 1373, folio 264, tomo 82.

      . Inscripción casa Hospitalecoa, finca 1569. Registro de la Propiedad de Azpeitia. Asiento 137, folio 40, tomo 34. 31 de mayo de 1918.

     . Escritura de donación otorgada por Flora Trecu Mendizabal a la Parroquia de Iciar. Notaría  de D. Agustín Lamsfus y Sesé. Zumaya 3 de marzo de 1959.

    . Escritura de permuta entre la parroquia de Itziar y Agustín Alcibar. Registro de la Propiedad de Azpeitia. Asiento 600, folio 109, tomo 105. 23 de enero de 1992.

   . Contrato de arrendamiento de la “Apaizetxea” entre la parroquia de Itziar y la Entidad Local Menor de Itziar. 8 de octubre 2021.

   . Inscripción Donación de Flora Trecu Mendizabal a la Parroquia de Itziar del edificio situado en Galtzada kalea s/n) . Inscripciones Registro de la Propiedad de Azpeitia. 21 abril 1959.

 Fayanás Escuer Edmundo: “Deasamortización de Madoz (1854-1856)". Nuevatribuna.es

 

 

    


viernes, 22 de julio de 2022

SHIGEHO ASATSU. LAS RAÍCES DEL CEREZO.


    SHIGEHO ASATSU

   LAS RAÍCES DEL CEREZO



Hacia 1965 pocos eran los niños del pueblo que habían visto a una persona que no fuese de raza blanca; por entonces yo era ya un joven de doce años. Hasta pocos años antes los seres más exóticos que habíamos visto eran el chinito, el negrito y el indio de las huchas del DOMUND, los negros de las películas de Tarzán, los chinos de las películas de Fu Manchú o a los indios Gerónimo y Toro Sentado en las películas del Lejano Oeste.

Aún recuerdo cuando con seis o siete años vi por primera vez a un hombre de raza negra. Era un turista francés que fregaba unos platos en la fuente de la Plaza Zaharra. Cuando terminó de hacerlo una comitiva de chiquillos fuimos tras él como si de un espectáculo callejero se tratase: fue toda una novedad.

En relativamente pocos años el mundo se ha hecho pequeño. Actualmente millones de personas se mueven continuamente alrededor del globo por placer, por necesidad de trabajo o escapando de las guerras. Los conceptos de tiempo y espacio actuales nada tienen que ver con los de 1965, cuando los únicos privilegiados en conocer a personas de otras razas eran los marinos, los misioneros, los emigrantes o los pelotaris de cesta punta en los frontones de Shanghái, Macao, Manila o Miami.

Es precisamente en 1965 cuando comienza una historia maravillosa cuyo protagonista es un joven japonés de diecinueve años llamado Shigeho Asatsu. Había nacido el año 1946 en la ciudad japonesa de Tokyo y sus ansias por conocer el mundo le llevaron a concebir un plan para salir del archipiélago nipón y recorrer miles y miles de kilómetros hasta llegar a la vieja Europa. No imaginaba entonces cómo su llegada a un caserío vasco llamado Erlete Garaikoa, situado en Itziar, un barrio de la localidad guipuzcoana de Deba, iba a marcar y cambiar el rumbo de su vida.

Fotografía del caserío Erlete Garaikoa realizada durante una de las visitas de Shigeho.     

Fue una calurosa tarde del verano de 1965. Todos los miembros de la familia Egaña, incluidas las mujeres e Iñaki, un jovencito de seis años, descansaban a la entrada del caserío Erlete Garaikoa. La jornada había sido dura. Tras la siega de los prados y la confección de las metas para secar y conservar la hierba del ganado, el descanso y un vaso de sidra fresca sabían mucho mejor.

Serían las ocho de la tarde cuando el silencio quedó roto por el sonido de una pequeña motocicleta que como salida de la nada circulaba por la pista de tierra que se adentraba en el pequeño valle de Mardari. Aquello no era nada normal y llamó la atención de los Egaña. Jose Ignacio, el abuelo, se puso en pie y mientras gesticulaba con los brazos dio un grito para llamar la atención del desconocido motorista. El grito y los gestos surtieron efecto. El motorista paró su motocicleta y acto seguido comenzó a recorrer a pie el pequeño camino que desde la pista ascendía al caserío.

Mientras lo hacía, el desconocido se fijó en un hermoso cerezo situado a la vera del camino. Cuando llegó al caserío, el motorista se quitó el casco y todos quedaron asombrados al ver que se trataba de un joven oriental. Seguramente  pensaron que se trataba de un chino, pero no; se trataba de un muchacho japonés de diecinueve años llamado Shigeho Asatsu.

Aquella inesperada visita alteró la tranquilidad del momento. A pesar de la barrera del idioma, todo fueron ofrecimientos, agasajos, y gestos de buena voluntad para con el recién llegado. Los Egaña hablaban euskara y castellano, pero Juanito Alzibar, el marido de Miren Itziar Egaña, tenía ciertos conocimientos de inglés pues había navegado en la marina mercante; eso le convirtió en improvisado intérprete de la familia. Shigeho hablaba japonés, unas pocas palabras de español y otras pocas de inglés, pero la mímica, un diminuto diccionario japonés-inglés y la buena voluntad de todos hicieron posible la comunicación.

La amama, Patricia Martija, se emperró en que el muchacho cenase con la familia. Le ofreció de todo pero no hubo manera de que el recién llegado probase bocado. Llegó la hora de acostarse y se le preparó una habitación; pero tampoco. Amablemente el joven lo agradeció pero declinó compartir techo con quienes le ofrecían toda su hospitalidad. Tan solo, mediante gestos y señalando el frondoso cerezo situado junto al camino dio a entender su voluntad de dormir bajo aquel maravilloso árbol, con las estrellas del cielo como techo; y así lo hizo.

Aquella noche, contaba la amama Patricia, nadie pudo dormir en el caserío, seguramente tampoco el joven Shigeho. Los perros no pararon de ladrar durante toda la noche, alertando con sus ladridos sobre la presencia de un extraño en los dominios de Erlete Garaikoa. Nadie pudo pegar ojo: ni los humanos ni los perros.

A la mañana siguiente continuaron los agasajos y a la hora de partir, el vínculo entre los de Erlete Garaikoa y el joven japonés era ya manifiesto. Juanito Alzibar, conduciendo su propia moto, una “Montesa”, acompañó al motorista nipón hasta el puente de piedra situado a la salida de Deba hacia Mutriku. Shigeho nunca lo olvidaría y aunque él no lo supiese, el cerezo de Erlete Garaikoa había echado una nueva raíz.

 

El primer viaje de Shigeho (1965)

Shigeho Asatsu era un joven decidido y con espíritu aventurero. En realidad, su primer plan fue viajar a Paraguay donde había una respetable colonia de emigrantes japoneses. Para financiar su viaje trabajó durante un año en el negocio familiar, incluso inició el estudio de la lengua española con la intención de poder comunicarse en el país sudamericano. Pero había un problema: el viaje a Paraguay era demasiado caro y los números no cuadraban. Cabía otra opción, viajar a Europa, recorrer Europa.

Y dicho y hecho. Lo primero que hizo fue comprarse una pequeña moto de segunda mano, una Honda de 50 cm cúbicos, una cilindrada para andar por casa, algo similar a una Vespino. La moto fue enviada vía marítima al puerto alemán de Hamburgo. Posteriormente compró los billetes de avión, tanto el de ida como el de vuelta. El primero de Tokyo a Hamburgo; el de vuelta desde Teherán a Tokyo, lo que significaba que hasta Teherán tenía que llegar en moto.

Era la primavera de 1965 cuando Shigeho llegó al aeropuerto de Hamburgo. Allí le esperaba su motocicleta con la que atravesó Alemania y Francia hasta llegar al País Vasco. Fue en ese momento cuando aconteció el episodio anteriormente narrado, es decir el primer contacto con los Egaña  de Erlete Garaikoa.

Tras despedirse de sus nuevos amigos, Shigeho continuó su viaje hasta llegar a Madrid y desde allí a Barcelona atravesando nuevamente la frontera francesa, esta vez la mediterránea, continuando por la Costa Azul hacia Italia y posteriormente a Yugoslavia. Fue allí, en la actual República de Macedonia del Norte, concretamente en la ciudad de Skopje, donde el pequeño ciclomotor no dio más de sí y el intrépido joven tuvo que abandonarlo con todo el dolor de su alma. Pero el viaje no había finalizado.

Desde Macedonia Shigeho prosiguió su ruta por ferrocarril, primero a través de Bulgaria y posteriormente de Turquía. Tras atravesar el antiguo país otomano llegó a Irán y a su capital Teherán. Desde la capital persa tomó el avión que nuevamente le llevaría a casa, a Tokio.

Durante todo aquel largo periplo, Shigeho tan solo durmió una vez en la cama de un hotel; fue en Skopje cuando se le averió la moto. Siempre lo hizo al raso o al cobijo dentro de su inseparable saco de dormir. Tampoco comió en ningún restaurante pues allí donde llegase se compraba un pan y algo para acompañarlo, lo que demuestra que a pesar de su juventud tenía el espíritu de un austero y disciplinado samurái.

 

El segundo viaje (1970).  

Había transcurrido poco más de año y medio desde su retorno a Japón. Para entonces Shigeho ya tenía organizado su segundo viaje a Europa; esta vez a España. Pero los planes eran mucho más concretos: quería estudiar allí.

De nuevo, como caído del cielo, Shigeho aterrizó en Erlete Garaikoa lo que produjo una gran sorpresa y alegría a sus moradores. Iñaki Alzibar, por entonces un mozalbete, recuerda que fue la primera vez que vio una pequeña radio a transistores, una Sanyo, toda una novedad por entonces en Europa donde las radios eran todavía enormes cajas que funcionaban con válvulas y tenían una rueda para ajustar el dial de sintonía. Fue un regalo del joven japonés.

Shigeho comentó a Juanito Alzibar su voluntad de estudiar en una universidad española pero desconocía qué pasos tenía que dar. No sabiendo cómo ayudarle, Juanito recurrió a un íntimo amigo suyo con quien había hecho el servicio militar en los cuarteles de Loyola, en Donostia. Se llamaba Jacinto Sevillano y trabajaba como camarero en el Real Aero Club, sito en el número 9 del Boulevard donostiarra. Era éste un club elitista al que acudían personas de la alta sociedad local, militares e importantes cargos del régimen. El carácter abierto y la simpatía de Jacinto hicieron que se granjease la confianza de la clientela a la que recurrió para ver cómo podía ayudar a Shigeho.

Jacinto y Juanito lograron lo que querían. En septiembre de ese año su amigo japonés comenzaba los estudios de Geografía, especialidad en Urbanismo, en la universidad de Navarra. Durante casi seis años viviría en Pamplona y como muchos jóvenes de entonces financió sus estudios trabajando como camarero en la capital navarra. Durante esa época los viajes de Shigeho a Itziar y Donostia fueron numerosos y sirvieron para consolidar una gran amistad que duraría hasta la muerte de Juanito, Jacinto y sus respectivas esposas.

En 1971 tuvo lugar un hecho de gran relevancia en la vida de Shigego: su conversión al cristianismo y posterior bautizo. Este tuvo lugar en Pamplona y al acto religioso acudieron las familias Alzibar-Egaña y Sevillano-López, siendo apadrinado por Jacinto Sevillano y Miren Itziar Egaña. El banquete de celebración tuvo lugar en el restaurante El Toro, en Berrioplano, a la entrada de Pamplona. 

Bautizo de Shigeho Asatsu, primavera de 1971. Fue apadrinado por Jacinto Sevillano, a la derecha, y por Miren Itziar Egaña, a la izquierda. Tras ellos Juanito Alzibar y su hijo Iñaki.



 Momento del bautizo de Shigeho. Junto a él, sus padrinos Jacinto y Miren Itziar, “Maritxu”.

 

La foto fue realizada antes del banquete en el restaurante El Toro, en Berrioplano. De izquierda a derecha, Julián Manterola y su esposa María Martija (tíos de Miren Itziar Egaña), Juanito Alzibar y su esposa Miren Itziar, Shigeho, Jacinto Sevillano y su esposa Florita. Detrás Iñaki Alzibar, Uxua Manterola y un compañero japonés de Shigeho. 

En 1974, mientras estudia en Pamplona, Shigeho aprovecha las vacaciones de Semana Santa para continuar con su afición aventurera: un viaje en moto a Marruecos. Fue durante un mes de abril y aquel viaje tendría una gran transcendencia en la vida del estudiante nipón. Había realizado una parada en Madrid y al día siguiente debía continuar hacia Marruecos. Serían casi las tres de la tarde cuando paseaba por el Parque del Retiro; también lo hacía una joven Húngara que acababa de salir del Museo del Prado. La muchacha se llamaba Erzsi (Isabelita) y hablaba perfectamente español.

Entablaron conversación y surgió la amistad entre ambos. Debieron caerse tan bien que quedaron en continuar y alimentar su amistad vía epistolar. Entre carta y carta Shigeho realizó dos viajes a Hungría para verla y conocer a su familia. Y a la tercera la vencida. El tercer viaje fue para casarse el 15 de julio en Budapest. Tras la boda, Shigeho volvió a Pamplona pues tenía que realizar un último examen para terminar su carrera; fue el mes de septiembre.

Tras recibir su flamante título, el recién casado volvió a Budapest para juntarse con su esposa y comenzar un largo viaje en ferrocarril hasta Japón; una aventura más.

El viaje comenzó en Budapest y tras llegar a Moscú continuaron su periplo atravesando toda Siberia hasta llegar a Jabárovsk, importante ciudad situada a veinticinco kilómetros de la frontera nordeste china y relativamente cerca de Vladivostok, en el Mar de Japón. Jabárovsk fue la última etapa del viaje pues allí tomaron un avión hacia Tokio.

Tras su estancia en Tokio, el joven matrimonio se asentó definitivamente en Budapest, ciudad en la que siguen residiendo. El vínculo con Erlete Garaikoa siguió vivo y fueron varias las visitas que Shigeho y su esposa realizaron a lo largo de los años a sus amigos vascos, tanto a los del caserío de Itziar como a los de Donostia.

Cuenta Iñaki que en 2014, tras la muerte de Florita, la esposa de Jacinto Sevillano, vinieron a Donostia y quisieron acudir al cementerio para rezar una oración por ella. Al decirles que había sido incinerada y sus cenizas aventadas en la sierra de Urbasa, el matrimonio se emperró en acudir al bello paraje navarro para homenajear a su amiga. Así lo hicieron, y quedaron prendados de la belleza del lugar manifestando que aquel maravilloso espacio natural era el ideal para descansar eternamente.

 

Shigeho, su esposa Herzsi, Juanito Alzibar y el jovencito Raul Sevillano, eh hijo menor de Jacinto y Florita.

 

Última visita de Shigeho a Deba. En la foto Iñaki Alzibar, su madre Miren Itziar, Juanito Alzibar, Erzsi y su esposo Shigeho Asatsu.

 

Epílogo: Jacinto Sevillano falleció en mayo de 2010; su esposa Florita en octubre de 2014. Juanito Alzibar y Miren Itziar Egaña (Maritxu) fallecieron en 2021, en mayo y septiembre respectivamente.

Shigeho y Erzsi, residen en Budapest y no sería nada extraño que algún día, si la salud se lo permite, vuelvan a visitar al viejo cerezo de Erlete Garaikoa que, por cierto, aún sigue vivo.

El caserío Erlete Garaikoa fue vendido hace años por la familia Egaña. Sus nuevos propietarios lo convirtieron en un establecimiento de agroturismo denominado “Erlete Goikoa”.                


                      



miércoles, 23 de junio de 2021

 

RECUPERADO UN INTERESANTE DOCUMENTO

 DE LA PARROQUIA DE ITZIAR

 

 
Portada del "Libro de Matrícula de la Parroquia de Iciar".Gran parte del pergamino de ésta probablemente fue comido por los ratones.

El pasado mes de mayo Patxi Aizpitarte, párroco de Ias iglesias de Itziar y  Deba me comentó que había recibido una información sobre la existencia  de un interesante documento del archivo parroquial de Itziar. Dicho documento estaba a la venta en un conocido establecimiento de libros antiguos de la capital bizkaina, concretamente en la librería Astarloa.

También  me refirió que había contactado con dicho establecimiento  y que su responsable le había comentado que lo iban a retirar inmediatamente de la venta y que estaba dispuesto a donarlo a la parroquia Itziartarra para así enriquecer el fondo documental de ésta. Se trataba de un Libro de matrícula de dicha parroquia  cuyas anotaciones tienen su inicio el año 1887 y finalizan en 1902.

Me pareció interesante el tema de su recuperación y acordamos ir juntos a Bilbao con la voluntad de que el preciado documento volviese tras muchos años a su lugar de origen. Y así lo hicimos el día 19 de ese mes.

El trato por parte del anticuario, Javier Madariaga, fue exquisito y a cambio de la donación tan solo pidió que el párroco firmase la recepción de dicho libro para que así constase en el registro.

Ambos teníamos interés por saber cómo el valioso documento había llegado de Itziar a Bilbao y la incógnita quedó rápidamente despejada.

El libro de matrícula formaba parte de un ingente lote de papeles, libros, fotografías y carteles que la librería bilbaína había comprado a los herederos de quien fuera miembro de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, el insigne investigador e infatigable trabajador  de la cultura, Juan Antonio Garmendia Elosegui.

El hecho de que dicho documento apareciese referenciado como  “LIBRO DE MATRICULA Y CONFERENCIAS LITURGICO-MORALES PARROQUIA DE ITZIAR, GIPUZKOA AÑOS 1887 A 1936”  nos hizo ver que dicho manuscrito formó parte de una serie de volúmenes cuyo paradero desconocemos y que finalizaban con los registros del año 1936. En realidad, el título del volumen en cuestión es “Libro de matrícula de la Parroquia de Iciar. Dá principio en el año de 1887”.

Como al estar jubilado dispongo de más tiempo que mi amigo párroco, quien como suele decirse anda más liado que la sandalia de un romano, al llegar a Deba le pedí me dejase el documento para estudiarlo y a la vez sacar una cuantas fotografías del mismo. El resultado es este artículo que pienso puede ser de interés para las gentes de Itziar en particular y de Deba en general, pues representa la historia gráfica detallada de los barrios, casas, caseríos y personas que vivieron en Itziar durante esos años.


 





Portada interior del libro y primera página del mismo, correspondiente a "Iciar" calle.

Características

El libro tiene un formato exterior de  32 x 23 cm.(apaisado). Las portadas son de pergamino (de cordero, cabra o carnero) pegado sobre cartón duro; lo que técnicamente se conoce como “a la romana”.

El estado del pergamino, sobre todo en la portada, está muy deteriorado; la contraportada se encuentra en mejor estado, y en el lomo el pergamino ha desparecido por completo. La encuadernación es tipo “rústica” (cosida al hilo vegetal).

El interior del libro, manuscrito, se encuentra en relativo buen estado y la buena conservación de las tintas permite la lectura sin esfuerzo.











Libro abierto donde se aprecian las 13 casillas en cada página, rellenas con los datos de cada uno de los feligreses.


Contraportada del "Libro de Matrícula". El pergamino se encuentra en mejor estado que en la portada.

El contenido

El libro consta de un número total de 426 páginas, aunque las numeraciones de éstas a veces no corresponden a lo que es una página, sino a una hoja.

En la cabecera de todas las páginas, centrada en cada una de ellas, puede verse el texto impreso “Calle de………”con una serie de puntos suspensivos, impresos para ser rellenado ese espacio con el nombre de los diferentes barrios o del casco urbano de Itziar, pues en el contenido se hace diferencia entre Itziar calle e Itziar barrios.

Debajo de la cabecera se sitúan trece casillas que corresponden a los siguientes datos:

- Número de orden (de la persona registrada).

- Número de las casas (que al carecer de número esta casilla se

  rellena con el nombre de la casa o del caserío).

- Piso.

 - Nombres y apellidos (de todos los feligreses).

 - Naturaleza (lugar de nacimiento de cada uno).

-  Edad.

-  Estado (civil).

 - Profesión.

 -Tiempo de residencia (en Itziar).

 - Confirmación (sí o no).

 - Primera Comunión (sí o no).

-  Precepto Pascual (sí o no).

 - Observaciones.

En este último apartado aparecen todo tipo de observaciones pero al finalizar cada año y en cada uno de los barrios, en esta casilla se hace un resumen. Así tenemos que en 1887 en el barrio de Elorriaga había 140 feligreses , de los cuales cien estaban “Obligados a la comunión pascual” y “No obligados a la comunión pascual, cuarenta”.


       
 Año de 1887. Última página correspondiente al barrio de Elorriaga. En ella aparecen los datos de los feligreses de los caseríos Villabier, Errecacho y Aranberri garaicoa. A la derecha, en las observaciones, el resumen del barrio: Feligreses 140. Obligados á la comunion pascual, 100. No obligados a la comunion pascual, 40.                     

Las casas en el casco urbano de Itziar

El libro de matrícula diferencia entre lo que es el casco urbano de Itziar y los barrios. Es más, quedan incluso diferenciados del resto de barrios los caseríos pertenecientes al barrio de Itziar, es decir, los más próximos al casco.

El documento nos ofrece información detallada con los nombres de las casas y caseríos, muchos de ellos desaparecidos en la actualidad. Es interesante ver cómo prácticamente todas las casas del casco urbano de Itziar tenían su nombre. A veces este hacía mención a la profesión de su propietario, a su nombre, a su apellido, a su caserío o pueblo de origen, o incluso a alguna característica física de quien la habitaba además del uso al que estaba destinada la casa. Así tenemos que las casas de esa época aparecen registradas con nombres como:

-      Carterocua, Confiterocua, Organistacua, Zapataricua, Medicocua, Caminerocua, Barberocua, Herrerocua, Rementericua, Vicariocua, Cesterocua, Maisuena, Aguardentecoa, Alambratzallecoa.

     Roquenecua, Gasparrenecua, Martincoa, Antoni motzanecua, Isasicua, Chinchocua, Bisimodu, Anducenea, Arteondocua, Erreten berria, Erreten zarra, Arrietacua, Ormaechecoa,  

    San Martingoa, Pagatzacua, Larrascandanecua, Irurecoa, Otolanecua, Guetarienea, Cegamanecoa, Orionecua, Azcuenecua,

Hospitalecua, Dendaberricoa, Taberna zarra. 

 Plazacua, Calzadacua, Errondacua,Erretenberria, Crucelai zarracua.


Barrios y caseríos

En cuanto a los barrios, decir que aparecen reflejados los siguientes barrios, con sus correspondientes caseríos y habitantes de los mismos. Los transcribo  con la grafía original del documento, tal y como aparecen:

Barrio de Iciar. Barrio de Eguia. Barrio de Ichaspe. Barrio de Arriola. Barrio de Mardari. Barrio de Elorriaga. Barrio de Lastur bea. Barrio de Lastur goya. Barrio de Endoya. Barrio de Arbioscoa.

No aparece en el libro de Matrícula el barrio de Sasiola, la zona de Artzabal ni algunos caseríos situados en las vertientes o laderas  que dan hacia el río Deba como algunos caseríos del barrio de Eguia, caseríos que salvo alguna rara excepción ya existían por entonces.

Así, en el barrio de Egia no aparecen reflejados los caseríos Ermita (Santa Katalina), Etxeberri, Buenos Aires, Iparraguirre o Artamendi. Tampoco aparecen los caseríos Bista ona (Pistona)  Santixo, San Roke, Iztiña, Goikoetxe, Antsondo, Miraflores (Millapros)  y todos los caseríos de Sasiola. La razón es bien sencilla y es que secularmente todos esos caseríos y sus gentes eran registrados y matriculados en la parroquia de Deba, no en la de Itziar.

Tampoco aparecen citados los caseríos ya desaparecidos, situados en Arronamendi, junto al túnel, habitados por las familias Egaña y Gorritiberea, y ya mucho más tarde también por la familia Larramendi. Es posible que de existir ya en aquellos años, también estuviesen adscritos a la iglesia parroquial de Deba.

Tampoco aparecen los caseríos pertenecientes a Garagartza, en Mendaro, barrio cedido por el Ayuntamiento de Deba en 1889 al Ayuntamiento de Elgoibar. Todos los caseríos de ese barrio, como Mantarregui, Alkorta, Berasaluze… etc. estaban matriculados en los libros de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Garagartza, iglesia dependiente hasta ese año de la matriz de Santa María de Deba.

 Las personas  registradas

En 1887 aparecen registradas como feligreses de la parroquia de Itziar 1.642 personas. Con el conjunto de todas las personas registradas en el documento, tanto en el casco urbano como en los barrios, podría hacerse un interesante estudio sociológico en el que los apellidos que aparecen en cada uno de éstos nos hablan de la endogamia en tiempos pasados. Podemos ver que incluso cada barrio tiene sus apellidos predominantes. Queda claro, por poner un sencillo ejemplo, que los Aguirregabiria son de Lastur Goia y del vecino barrio de Endoia, con raíces en caseríos como Ezteia, Txarrantxola o Ziolar. Y como muestra un dato: en las matriculaciones de esos años no aparece ningún Aguirregaviria en el barrio de Elorriaga. Había que buscar novia lo más cerca posible.

Algo parecido ocurre con los Echave y Sorasu en el barrio de Elorriaga donde a menudo aparecen en los caseríos Echenagusia, Sorasu y Arantza (no aparece ningún Echave o Sorasu en “Lastur Goya o Endoya”, o los Mancisidor y Subinas de Itxaspe, apellidos todavía hoy muy frecuentes en ese barrio.

En lo referente a este tema quisiera resaltar un dato anecdótico. Se trata de Lázaro Astigarraga Juaristi, del caserío “Endoya torrea”, el mayor de los hijos del matrimonio formado por José Astigarraga y Oyarzabal, y por Josefa Juana Juaristi ambos naturales de Azpeitia y Azkoitia respectivamente. Lázaro que en 1887 contaba veinte años había nacido según consta, en Arrona; seguramente en algún caserío de Endoia perteneciente a Arrona. Como mayorazgo heredaría el caserío y pasado el tiempo sus descendientes serían conocidos y aún hoy lo son con el sobrenombre de Laxao o Lasao, deformación del nombre de su antepasado “Lázaro” Astigarraga.  

 Sus profesiones

Es significativo ver cómo en 1887en el casco urbano de Itziar existían profesionales de labores y negocios hoy desaparecidos o ya sin actividad. Ese año el listado de profesionales solo en el casco itziartarra (calle) era el siguiente:

Presbítero, organista, sacristán, agrimensor, maestro de enseñanza, médico, panadero, zapatero (varios),  tejedor (varios), ebanista, carpintero, estanquero, caminero, albañil, costurera (varias), alpargatero (varios), cestero, herrero, peón, labrador, sirviente. Era normal que en una misma familia varios miembros se dedicasen a la misma actividad. En 1892 vemos cómo José Manuel Aguinagalde Ostolaza, de la casa Orionecoa, trabaja como ebanista junto a su hijo Juan José Aguinagalde Loyola.

En 1890 y 1892 vemos registrado como organista a un joven virtuoso de 17 años llamado Agustín Uzcanga y Aizpurua, residente en la casa Organistacua.  

Esa variedad de profesiones existentes en el casco urbano no existe en el resto de barrios donde lógicamente la profesión predominante es la de “labrador” (baserritarra). Algunos caseríos, los pudientes, contaban con un “sirviente” (morroi) lo que hace engrosar el número de estos profesionales en los barrios.

Como ejemplo tenemos el caserío Olano, en el barrio de “Lastur goya” . Vemos que en 1887 estaba habitado por Ignacio Mª de Unanue Izaguirre, de 69 años, y por su esposa Mª Tomasa Gainza y Martija, de 60. Con ellos convivían el hijo del matrimonio, Ángel Antonio Unanue y Gainza, de 26 años, y la esposa de éste, Victoria Albizu Salegui, de 24 años, así como la hija pequeña de los propietarios, Manuela Unanue Gainza, de 18 años, soltera.

En el libro de matrícula podemos ver que la familia Unanue tenía un joven “sirviente” (morroi) , en realidad un niño,  Agustín Landa, de 13 años y natural del barrio de Azpilgoeta en Mendaro.








1887. Caserío Olano. Puede observarse que en esa época, el caserío contaba con un "morroi" de 13 años llamado Agustín Landa, natural de Azpilgoeta de Mendaro.

       Caserío Olano, en Lastur "goya".

Pero curiosamente también podemos ver que aunque la profesión mayoritaria en los barrios era la de labrador o “sirviente” (morroi), algunos, aunque muy pocos, preferían salir a trabajar fuera del caserío en otras labores, generalmente como caminero o carpintero.

Tal es el caso de uno de los numerosos camineros itziartarras, aunque curiosamente en este caso nacido en Elduayen, José Beloqui Sarasola, de 46 años, casado en el caserío “Santuaran cadena” con la itziartarra Josefa Elorza Uranga. O también como Ramón Aguirregaviria y Uranga, uno de los carpinteros con origen, en este caso, en el caserío Esteya andia de Lastur Goya.

Un dato sumamente curioso es que en lo referente a las profesiones, entre los años 1887 y 1892 tan solo hay una que se sale de la norma, la de marinero. Se trata de José Galdós y Galzagorta, que aunque natural de Zumaia estaba casado en el caserío Aranberri venta berria, en Elorriaga.

 

Maestros, médicos y sacerdotes.

El primer maestro registrado en 1887 en Itziar (calle) es Dn. Santiago Tellería y Tellería, un joven de 22 años natural de Mutiloa y residente en Itziar desde 1885.

Ese año (1887), en la segunda escuela de Itziar, la de Lastur aparece como maestro Dn. Miguel Uzcanga y Ansótegui de 52 años, viudo, natural de Itziar y residente en el caserío Goicola zarra.

En la tercera de las escuelas, la de Elorriaga, tenemos a Dn. Baltasar Badiola, soltero de 51 años, natural de Arrona y residente en el caserío Loperza. 

Es sumamente interesante el hecho de que hasta 1892 todos los maestros, o maestras como la abadiñotarra Remigia Garaitaonaindia Iraurgui, registrados en el libro son gipuzkoanos o bizkainos. Pero ese año puede verse que comienzan a llegar maestros de fuera. Así vemos que en la casa “Maisuenea” reside  el maestro Dn. Paulino Cordón e Ibañez, natural de Alcanadre (La Rioja). Junto a él, su esposa Matea Cordón Carbonero, de Villar de Arnedo (La Rioja) y sus tres hijos.

En cuanto a los médicos, el primero en ser registrado en el libro es Dn. Manuel Berrosteguieta y Atristain, de 41 años y natural de Elgoibar. En 1891 sería sustituido por Dn. Apolinar Ezcurdia y Orroz, natural de Villabona, viudo y residente en la casa Medicocua junto a sus dos hijos y una joven sirvienta natural de Abadiño.

Referente a los curas decir que, por entonces, todos residían en Itziar (calle). El primero registrado en el libro (1887) es Dn. Ignacio Zubelzu y Cincúnegui, de 72 años, natural de Deva y residente desde hacía diecisiete años en la casa Vicariocua. Además de él, había otros dos curas, ambos hermanos, naturales de Mendaro Azpilgoeta y residentes en la casa Plazacua: Elias Irure Ozaeta, de 45 años, y Joaquín Irure Ozaeta, de 39.

Otro dato a resaltar es que generalmente los sacerdotes vivían acompañados a veces por los padres, alguna hermana, sobrina o sirvienta.

 

Listado de caseríos por barrios (año 1887).

(Con la grafía original del documento).

Barrio de Iciar (próximos al casco): Ibia zarra, Malcorra, Goenaga, Echaiz, Ibia berria, Tellería, Chapaista, Araquistain, Echeistan.

Barrio de Eguía: Doniane chiquia, Aguirre Zubillaga andia, Aguirre Zubillaga chiquia, Olauni, Aquebarro, Olave, Doniane andia, Ansorregui azpicoa (caserío doble), Gastañeta, Ansorregui garaicoa, Zavale, Ansorregui erdicoa, Olloqui erdicoa, Olloqui azpicoa, Olloqui garaicoa, Murguizabal, Achilli.

Barrio de Ichaspe: Gainza chiquia, Usarraga chiquia, Usarraga andia, Errota berri, Iturrita, Inchusburu, Chertudi garaicoa, Chertudi azpicoa, Gainza Echeverri zarra, Mendata, Usarraga beña, Saconeta, Gainza andía, Gainza Echeverri, Gainza venta, Larraguibel (caserío doble), Sagarminaga, Usabedarza, Urteaga, Igarza, Uzcanga berría, Utarza, Usarraga maisucoa, Usarraga santi, Gainza erdicoa, Uzcanga azpicoa, Macasti, Uzcanga garaicoa, Asti.

Barrio de Arriola: Arriola chiquía, Arriolaperla, Arriola beña, Arriola mote, Arriola goenaga, Lizarrarán, Pagatza, Arraga, Eguzquiza, Zavaleta, Iturrondo.

Barrio de Mardari: Irure anduz, Usarrua, Andusoro, Saleche, Metale, Soldadusoro, Garabán, Azcona Zulueta, Albaliz, Cisurrola (caserío doble), Benitosoro, Santuarán cadena, Santuarán venta, Santuarán garaicoa, Santuarán azpicoa, Guerrategui, Erlete garaicoa, Erlete azpicoa (caserío doble), Urain, Urainciar, Presalde (caserío doble), Zubelzu zarra (caserío doble), Zubelzu berría, Zozobarro, Zubelzu torrea, Madaricelay.

Barrio de Elorriaga: Sorasu andía, Sorasu berría, Sorasu chiquía, Ermita, Bartolocua, Echenagusia, Pagoeta, Galarreta, Polión, Andresenecoa, Aranza aspicoa, Aranza garaicoa, Urberuaga, Sagarbide caminero, Sagarbide, Echeberri, Loperza, Saconberri, Aranberri ventaberri, Aranberri azpicoa, Villabier, Errecacho, Aranberri garaicoa.

Barrio de Lastur bea : San Nicolás, Ostatu berría (caserío doble), Martin suis (Martin Zuri), Cabildo chiquia, Tetuangoa, Leizaola chiquía, Abeleche, Capillaocoa, Obieta berría, Arruan zarra, Sustrayaga, Cortaberri, Areizaga, Leizaola andía, Plazaola, Torre chiquía, Araneta, Iturcho, Arteaga, Aguerre, Arruan andía, Elorrozu, Obieta zarra, Yndo Iturri, Yndobitarte, Arrascaeta, Lizarreta.

Barrio de Lastur goya: Goicola zarra, Gaztañadi, Ugarte zarra, Aristondo, Albizuri, Cigarán zarra (caserío doble), Cigarán andia (caserío doble), Charranchola, Esteya andía, Olano, Aldazabal (caserío doble), Murguimendi, Murgui berría, Murgui zarra, Cigarán Chiquía, Esteya chiquía, Sorarte, Artajalegui, Goicola berría, Sacona.

Barrio de Endoya: Endoya torrea (caserío doble), Pozualdea, Acain, Ciolar berría, Beliosoro erdicoa, Beliosoro garaicoa, Goicibar, Escapayo, Ciolar becoa, Beliosoro becoa, Chancarta, Olazabal garaicoa, Ciolar goicoa, Olazabal azpicoa (caserío doble).

Barrio de Arbioscoa: Ugarte berría, Sorozarreta, Bacarcoa, Sacabiaga zarra, Aitola berría, Yruerrequeta, Aguieta, Usarruena, Zavaleta, Sacabiaga berría, Urquidi, Celay luce, Cortacho, Sagarreta.


Para finalizar quisiera hacer un comentario. Alrededor de setenta de los actuales caseríos de Itziar ya aparecen citados en el libro de apeos del municipio de Deba, realizado entre los años 1.482 y 1.483. También aparecen mencionados en el libro de matrículas de 1887. En pocos años desgraciadamente hemos perdido muchos de ellos.

Nuestros caseríos son un patrimonio que estamos obligados a preservar y mantener. Y si ello no es posible y se levanta uno nuevo sobre las viejas piedras, estamos moralmente obligados a conservar al menos su nombre para que no queden borrados de nuestra historia.