viernes, 16 de mayo de 2014

DE LONDRES A DEBA

EL VIAJE DE UN FORTE PIANO EN 1789 
         A BORDO DEL BERGANTÍN SAN RAFAEL
Un bergantín seguramente muy parecido a éste, el San Rafael, cubría la línea Londres-Deba en 1789


No hace falta decir que el gusto por la música, tanto la profana como la religiosa, es algo consustancial al pueblo vasco y por supuesto al de Deba, donde existe una gran tradición musical.
El archivo parroquial de esta villa guarda toda los documentación correspondiente a la importación desde Inglaterra de un fortepiano en julio de 1789, con destino a la parroquia de Deba. El acceso a esta documentación y su posterior escaneo me fueron posibles gracias a Patxi Aizpitarte, parroco de Deba con quien mantengo una buena relación.


Fortepiano de la casa Longman y Broderip. El modelo corresponde
a los años en que fue importado el de Deba, con destino al Cabildo Parroquial.

Para quien lo desconozca, decir que el fortepiano es un instrumento intermedio entre el clavicordio y el piano del siglo XIX. no debiéndose confundir, según los expertos, con el piano-forte o piano actual.
Ante la incógnita sobre qué utilidad se podría dar a dicho instrumento en una iglesia que ya contaba con un órgano, me dirigí al organero de la casa Grenzing, Oscar Laguna, asiduo del veraneo debarra.
Según Laguna, el fortepiano era utilizado en aquellos tiempos en época de cuaresma y Semana Santa, ya que su menor potencia sonora estaba más en consonancia con esas fechas de absoluto recato litúrgico.
Decir también que importantes maestros de la época a la que me estoy refiriendo, tales como Juan S. Bach, Mozart, Haydn o Beethoven compusieron numerosas obras para ser interpretadas con este predecesor del piano actual.

Carta de embarque del fortepiano, fechada el 4 de julio de 1789 en el puerto de Londres
El interés de dicha documentación, compuesta por la carta de embarque, factura, letra de cambio y recibo, estriba en que nos da a conocer que aún, casi a finales del siglo XVIII, el puerto de Deba mantenía tráfico comercial regular con puertos europeos, y como se aprecia en este caso, también con el de Londres.

Como puede verse en la documentación, el fortepiano fue comprado en la capital inglesa a los señores Longman y Broderip  por don Manuel de Oleaga, capitán del bergantín San Rafael, quien lo embarcó en su nave el 4 de julio, zarpando el 7 de julio de 1789 con destino al puerto de Deba. El establecimiento de Longman & Broderip se encontraba originalmente situado en el Nº 26 de Cheapside, una de las calles comerciales más importantes en el Londres de entonces. Posteriormente, en 1.782 la firma se trasladó al Nº 13 de Haymarket, cerca del Opera House.

Placa de un fortepiano de la casa Longman & Broderip.
En ella puede apreciarse la dirección de los dos establecimientos
 de la firma en Londres.

Según se lee en los documentos, el bergantín hacía posteriores escalas en San Sebastián y Bayona. El importe de la operación de compra en la que se incluyen varios conceptos, cuatro mil setecientos veinte reales y dos maravedíes de vellón pagado en libras, fue abonado por el mayordomo del Ilustre Cabildo Eclesiástico de Deba, don Juan Ramón de Arteaga.
Y ¡cosas de la vida!, desde hace ya muchos años la que fue casa de Juan Ramón de Arteaga, en aquella época mayordomo del ilustre cabildo parroquial, amén de importante terrateniente local, es actualmente mi casa y en ella conservo varias cartas suyas aparecidas en el camarote y precisamente fechadas en esa época.
En una de ellas, ésta algo anterior, enviada el 12 de agosto de 1778 por un tío del citado Arteaga, se le informa del envío de una caja conteniendo dos paquetes de tabaco, uno de ellos para su primo Altuna. También se le informa de que dicha caja  contiene asimismo las dos pelucas por él solicitadas, lo que nos da a entender que el mayordomo del cabildo parroquial debarra, además de ser fumador, portaba peluca, algo común en aquellos tiempos entre la gente pudiente.            
Decir también que los Arteaga eran descendientes de Ochoa de Arriola, propietario ya en el siglo XV de la casa torre de Urasandi edificio que el año de su desaparición, 1990, pertenecía a la familia Velarde Arteaga, descendientes directos de la medieval familia de los Arriola de Urasandi.  


                   




  




2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho .
    Gracias una vez mas por ilustrarme.

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  2. Como siempre muy interesante y bien documentada la noticia.
    J. C.

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