lunes, 6 de febrero de 2017


   Bautizados en Mutriku,

 enterrados en Deba

 El "gorputz-bide" Lasao, Bustiñaga, Urasandi.



Caseríos Lasao Haundi y Lasao Txiki en la ribera mutrikuarra de la ría del Deba.

 
Las casas de Lasao, Bustiñaga y Urasandi, aunque pertenecientes administrativamente al municipio de Mutriku (barrio de Laranga), han estado desde sus orígenes estrechamente ligadas a Deba.
Ese centenario vínculo, motivado por tan estrecha vecindad, tiene mucho que ver con que desde el punto de vista eclesiástico los moradores de las tres mencionadas casas, y más tarde los de otras posteriores situadas en la ribera mutrikuarra del Deba, hayan formado parte de la feligresía debarra, siendo generalmente bautizados en Mutriku pero enterrados en la parroquia de Santa María de Deba. Esa circunstancia, la del enterramiento, ha vinculado aún más los lazos de las gentes de esas casas con la villa debarra si tenemos en cuenta que, en el pasado, en Euskal Herria casa y sepultura han formado parte consustancial de la existencia terrenal y paraterrenal de todo individuo. Hasta tal punto fue así, que cuando se vendía la casa la venta incluía la sepultura familiar en la iglesia.
Es oportuno recordar que desde al menos el siglo XV y hasta el siglo XVIII, que lo prohíbe Carlos III, los enterramientos se realizaban dentro de los templos.

Uno de los primeros casos documentados, si no el primero, sobre la conducción de un cadáver desde una de estas casas a la iglesia de Deba está fechado en 1518 y hace referencia al traslado del cadáver de Sancha Pérez de Bustiñaga, señora de la casa del mismo nombre, a la iglesia de Deba donde tras celebrarse los funerales sería enterrada tal y como era costumbre. El traslado de una ribera a la otra a bordo de la gabarra entonces existente, no estuvo exento de problemas. El hecho de que el alcalde de Mutriku, participante en la comitiva fúnebre, embarcase hacia la orilla opuesta del río con su vara de la justicia fue tomado como una grave afrenta por las autoridades debarras quienes alegaban que la ría formaba parte del término municipal de Deba y no de ambos municipios. El caso es que apenas desembarcado el primer edil mutrikuarra en la orilla de Deba, recibió una soberana paliza siendo hecha añicos su vara.


Fachadas norte y oeste del histórico caserío Bustiñaga, dominando la entrada y salida de la ría de Deba.
Todavía hoy, las saeteras de sus muros y la gran puerta con enormes dovelas evocan el carácter
defensivo que esta antigua torre debió tener en otros tiempos.    

Desde la construcción del puente en 1866, el ritual de la conducción del cadáver, aunque prácticamente igual al de hace siglos, se realizó con una variante: el féretro, en vez de ser conducido hasta el muelle de Urasandi para atravesar la ría a bordo de la gabarra, era llevado hasta el puente para ser recibido allí por la feligresía debarra. El recorrido fúnebre se realizaba a través del gorputz-bide que desde Lasao y a través de Bustiñaga llegaba a Urasandi y desde allí al puente y a la iglesia.

Un dato interesante  sobre este recorrido, detallado además gráficamente, nos lo proporciona Anes Arrinda, párroco de Deba durante más de cincuenta años y protagonista del hecho. Don Anes nos narraba cómo habiendo muerto una señora del caserío Lasao fue en busca del cadáver por la carretera general, pasando la ría en gabarra hasta Lasao, y tras recoger allí el cuerpo, conducirlo a la parroquia de Deba a través del "gorputzbide", vía Bustiñaga-Urasandi:

" Recuerdo que allá por el año 1955, murió la Señora del caserío "Lasao" en esta mi parroquia de Deva (Guipúzcoa). La casa de LASAO dista por la carretera general un kilómetro aproximado. Pero para llegar a ella por ese camino hay que atravesar la ría en barca. Aquellos días fueron de agua y nieve.
 Fui al caserío por la carretera general, que es llana y asfaltada, a recoger el cadáver. Pero al volver con él lo hicimos por otro camino: por el "gorputz-bide", que entre barro, agua y nieve subía por una empinada loma hasta el caserío Bustiñaga. Cerca del caserío éste, se detuvo la comitiva, en un cruce de caminos vecinales, a rezar un "Pater Noster" y seguimos, desde allí para abajo, el camino más largo, que venía a salir a la casa "Urasandi".


La fotografía corresponde probablemente a la primera o segunda década del siglo XX. A la derecha la ribera debarra; a la izquierda el barrio conocido en Deba como Urasandi y en Mutriku como Urasemeti o Urazameti. Entre las casas de esta barriada podemos ver al fondo la medieval casa de Urasandi que en el pasado contó con muelle y astilleros propios. Junto a ella la casa conocida como "cuartel", y ya en primer plano la conocida como "casa del puente" o de "Patirki". Quedan ocultas las casas de Txokorrakua y de Murgi.

Gorputz-bide o kurutz-bide (literalmente camino del cuerpo, o camino de la cruz por la cruz que encabezaba la comitiva fúnebre), "iter ad sepulchrum" (camino a la sepultura) para los romanos,  eran palabras utilizadas para denominar el camino a través del cual se conducía el cadáver en dirección al lugar de enterramiento. El camino (gorput-zbide) a través de Bustiñaga es el que hasta hace pocas décadas utilizábamos quienes nos dirigíamos a Lasao. Desgraciadamente, según he podido comprobar en fechas recientes, ese histórico gorputz-bide ha quedado totalmente cerrado debido a las zarzas y a la falta de mantenimiento. Resaltar que los "gorputz-bides" históricamente han implicado servidumbre de paso, no pudiéndose construir en sus inmediaciones ni ser vallados ni cerrados.


Aunque la imagen no corresponde al gorputz-bide Lasao-Bustiñaga-Urasandi, sino al de un cortejo fúnebre por el goputz-bide, en Orexa (Gipuzkoa), sirve para ilustrarnos sobre el tema.  Reconstrucción para el film Gipuzkoa erremin. Fot. Iñaki Linazasoro, 1977
 
Croquis realizado y firmado por Anes Arrinda, párroco de Deba, para explicar el recorrido en 1950 desde Lasao a la iglesia de Deba a través del Gorputz-bide. El croquis muestra interesantes notas manuscritas como "aquí, en un cruce, rezar un "Padre Nuestro", “Este recorrido lo he hecho en invierno, con muy mal tiempo, siendo párroco de Deba” o “Después empezaron a pasarlos por la ría a la carretera y allí coger el automóvil de la Funeraria”.
 
José Mari Egaña Albizuri, de ochenta y tres años, nacido en la ya desparecida casa de Urasandi y hoy residente en el caserío Urasandi Berri, es el vecino de más edad de todos los nacidos en ese barrio ribereño del Deba. Al igual que su padre, sus hermanos (uno de ellos ex-párroco de Deba) y sus hijos, no así sus nietos, fue bautizado en la iglesia de Mutriku y los ya fallecidos fueron enterrados en Deba; eso sí, todos ellos han sido y son feligreses de la iglesia de Deba, al menos en la práctica.
Echando mano de su privilegiada memoria, afirmaba que el año 1939 un vecino del caserío Lasao Haundi, hermano de José Mari Ulacia, tras su fallecimiento fue enterrado en Astigarribia, un hecho poco habitual. También me informaba que él mismo había participado hace años en el traslado del cadáver de Francisco Urquiri, del caserío Lasao Txiki, a la iglesia de Deba, a través del gorputz-bide. Asimismo afirmaba que lo habitual era que el cortejo fúnebre desde la casa del fallecido hasta el puente  fuese presidido por un cura de Mutriku acompañado de un monaguillo que portaba la cruz, y que llegados al limite entre los dos municipios, en el puente, donde se encontraba la mesa mortuoria y donde se rezaba un responso, tomase el relevo un cura de Deba. Recuerda también que el año 1953, tras el fallecimiento de Saturnina, viuda de Muniozguren, de la casa Goiz-alai, no se colocó la mesa en el puente debido a las torrenciales lluvias e inundaciones, siguiendo de largo la comitiva hacia la iglesia debarra.

José Mari Egaña Albizuri, nacido en la histórica casa de Urasandi, ya desaparecida, es el
vecino de más edad de los nacidos en el barrio de Urasandi.
Mari Conchi Urquiri, setenta y cinco años, propietaria del caserío Bustiñaga, narraba otro hecho acaecido también hacia la década de los cincuenta pero con la particularidad de que en aquella ocasión y por fuerza mayor, no fue utilizado el gorputz-bide. Años antes lo había escuchado también de boca de Anes Arrinda.
Había fallecido un morroi (criado) del caserío Lasao Haundi llamado Ramón Galdós "Txartxa", pero al estar cerrado el gorputz-bide debido a un desprendimiento de tierras y al barro producido por unas torrenciales lluvias, hubo que pasar el féretro con el cadáver a la orilla opuesta a bordo de la gabarra y a través del barrio de Artzabal conducirlo a la iglesia de Deba.

Esta bella fotografía, probablemente de los años cuarenta del siglo XX, nos muestra el paso de gente desde Lasao (Mutriku) a la orilla debarra. Al timón José Mari Ulacia Urquiri. Además del paso de personas y en contadas ocasiones el de los fallecidos, la gabarra también era utilizada, yo mismo fui testigo de ello, para el paso de una pareja de bueyes con su correspondiente carro. Hay que tener en cuenta que el caserío Lasao tenía y sigue teniendo tierras de cultivo en ambas márgenes de la ría.     

Preguntada Mari Conchi  sobre dónde habían sido bautizados y enterrados sus padres, comentaba que habían sido bautizados en Mutriku y enterrados en Deba, lo que corrobora lo que fue una práctica habitual en estos caseríos a lo largo de la historia: bautizos en Mutriku, enterramientos en Deba. Ella misma afirmaba haber sido bautizada en Mutriku, aunque es feligresa de la iglesia de Deba.   

El matrimonio formado por José Mari Ansorregui  y Mari Conchi Urquiri junto a su nieto Haritz,
 curiosamente bautizado en la iglesia de Santa María de Deba.
 
Cuando, tras la construcción del puente en 1866, la comitiva fúnebre llegaba a éste a través del gorputz-bide, el féretro era depositado sobre una mesa, a la altura de donde se encontraban la argolla y cadena que indicaban la divisoria entre los dos municipios. Dicho límite lo marcaba y creo que aún hoy sigue marcándolo el cauce madre del río, es decir, la parte más profunda del cauce. El enganche de aquella argolla podemos verlo todavía.


Jesús Mari Albisu "Murgui" señala el gancho que marca el límite entre los municipios de Mutrikuy Deba. En este punto era donde la tradición mandaba que se colocase la mesa mortuoria para el rezo de un breve responso y el posterior traslado del cadáver a la iglesia y al cementerio de Deba.
 
Jesús Mari Albisu "Murgi" , de ochenta y dos años, aunque nacido circunstancialmente en Zumárraga, se crió desde niño en la casa conocida como de "Murgui", la misma donde nació su padre, Simón Albisu. Siguiendo la vieja costumbre, tras su fallecimiento, Simón fue enterrado en Deba, al igual que todos los fallecidos en esa casa.
Jesús Mari recuerda cómo hasta los años cincuenta del pasado siglo XX en el desván de su casa, situada al otro lado de la ría, a la salida del actual túnel, se guardaban la mesa sobre la que era depositado el féretro, el paño negro que la cubría, una cruz y el acetre con el hisopo utilizado para bendecir al cadáver.
Para remarcar la importancia del lugar exacto en el que debía colocarse la mesa con el féretro, Jesús Mari nos narra un hecho acontecido hacia los años cuarenta del pasado siglo y del que él mismo fue testigo siendo un chaval:

Había fallecido un vecino de alguna de estas casas situadas en la orilla mutrikuarra de la ría  y como de costumbre el féretro fue colocado en el lugar que obligaba la tradición, es decir, junto a la argolla. Había llegado a Deba un sacerdote nuevo llamado don Paulino Goitia que desconocía la vieja costumbre, y al ver que la mesa con el cuerpo del finado se encontraba más cerca de la orilla de Mutriku que de la de Deba, ordenó que los acercasen a la parte debarra. 
Ante la negativa y las protestas de los familiares del fallecido alegando que el lugar donde se encontraban mesa y difunto era el que marcaba la tradición, el sacerdote decidió pedir consejo a uno de los hombres con más crédito en el pueblo y cuya palabra debía ser el mejor aval para el clérigo. La persona seleccionada fue Tomás Lazcano, padre de Paco Lazcano a quien los debarras maduros aún recordamos. Tras la confirmación del señor Lazcano de que, efectivamente, el lugar donde se encontraba el cadáver era el correcto por marcarlo así la tradición, el sacerdote dio su brazo a torcer y se acercó hasta el lugar señalado para  recoger el cuerpo y trasladarlo a la iglesia de Deba.


La ya desaparecida casa de Murgui estaba situada junto a la boca del actual túnel.
Derribada el tres de noviembre de 2003, en su ganbara se guardaban la mesa
 mortuoria con el paño negro, así como la cruz y el hisopo con su acetre. 
 

Otro interesante dato, también aportado por Jesús Mari Albisu "Murgi", hace referencia a un hecho ocurrido hacia el año 1947. Sucedió que en la parte de Mutriku, junto a la ya desaparecida casa Txokorrakua, había acampado una familia gitana que tuvo la desgracia de perder a un niño de muy corta edad. Condolido el barrio por la irreparable pérdida, se realizó una colecta para pagar el féretro en el que sería enterrada la criatura. 
Recuerda Jesús Mari que el pequeño féretro fue colocado sobre la mesa en el puente, siguiendo la vieja costumbre, y cómo  el cadáver de la criatura fue portado hasta la iglesia de Deba por cuatro muchachos del barrio: Joseba Alkorta (Goiz-alai), Mikel Egaña (Urasandi), Xabier Rodríguez Urquiri (Bustiñaga), y él mismo (Murgi).

Durante los últimos tiempos, tras la construcción en el barrio de Urasandi de nuevos edificios, habitados prácticamente todos ellos por gentes de Deba, han ido desapareciendo las seculares costumbres. Prácticamente todos los niños del barrio bautizados lo son en la iglesia de Santa María de Deba y todas las honras fúnebres de sus vecinos también tienen lugar en el mismo templo. Cambian los tiempos y cambian las costumbres.
Es por ello por lo que antes de que el tiempo borre de nuestras memorias los viejos rituales funerarios en estas dos riberas del Deba, la mutrikuarra y la debarra, como borrado ha quedado ya el viejo gorputz-bide, me he decidido a describirlos en estas líneas. 

  

     

        

3 comentarios:

  1. Eskerrik asko Alex! Es importante que guardamos la historia de nuestros predecesores ( hoy que hablamos tanto de la memoria histórica). Un placer leerlo

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  2. Eskerrik asko Alex! Es importante que guardamos la historia de nuestros predecesores ( hoy que hablamos tanto de la memoria histórica). Un placer leerlo

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